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Agradecimiento sincero: al frente y adelante. Feliz 2019.

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Gracias a las cientos de personas que me han escrito, llamado o invitado a festejar con ellos estas fechas. Gracias por todas las felicitaciones recibidas, pues sé que son de corazón. En esta época, cuando Jesús debe nacer en cada corazón, siendo Él quien da verdadera sentido a la navidad, aunque no de manera única, se puede distinguir entre los amigos “políticos”, que en lo personal no me interesan en lo absoluto, pues no he sido, soy o seré peón de nadie, y los amigos de verdad, que te desean el bien y te lo hacen. Gracias a todos ellos y ellas, por ser esa gente valiosa, distinta, que con honestidad de intenciones marca la diferencia. El “político” usa a otros para sus fines y sólo espera “buenos comentarios o ser aplaudido”. El honesto, acepta críticas constructivas y mejora con humildad. El “político” prohíbe a “su” gente, el contacto con quienes piensen diferente a él o él no pueda controlar. En cambio, el honesto, fomenta sin paranoias infundadas, las relaciones humanas positivas entre todos, incluyendo a los que no están de acuerdo. Su inteligencia emocional le da para eso y más. Como saben, amo escribir y comunicar. No sólo es nuestro derecho, el de la libre expresión de las ideas, sino que es un don que permite la reflexión masiva en la comunidad. Muchas de mis ideas y escritos, han ayudado por ejemplo, a que personas no se suiciden, y también a que autoridades que no hacen bien su trabajo aunque se crean perfectos, sean retroalimentadas por quienes no somos parte de “su corte”, ni lo pensamos ser, no a su modo, no para sus fines. El único Rey de reyes y Soberano Todopoderoso es Jesús, y de ahí en fuera, todos somos iguales ante Dios, teniendo el mismo valor y dignidad, al mismo nivel, el presidente y el barrendero sin distinciones. Si la persona es humilde, íntegra y respetuosa, gana puntos, y si no lo es, puede hacer miles de eventos y acciones, pero de nada le sirve. Es mejor la integridad y la real búsqueda del bien común, no para “ser vistos por la gente”, sino para ser vistos por Dios, el que mejor paga, el que es en realidad importante y vino sin títulos a esta tierra.

Antes de ser cristiana, durante mi época universitaria en la Facultad de Psicología, me hicieron un bullying que no le deseo a nadie. Era literalmente un infierno asistir al colegio. Pese a ello, me enfoqué en los estudios, y concluí la Licenciatura en menos tiempo, pues adelanté asignaturas, obtuve un primer lugar nacional en el EGEL-PSI con especialidad en clínica, y además fui Señorita Psicología y Señorita Fotogenia en Señorita Universidad. Estaba en el “mundo”, y aunque nunca fui presa de alcohol, drogas, o cuestión negativa alguna, sí participaba en aquello que consideraba una forma de expresión, ya sea académica o artística, incluidos los debates, la oratoria, la poesía, la escritura en general, y la pintura. El bullying era en gran medida, por la enfermedad de mi papá, el trastorno bipolar, el cual él no eligió y por la gracia de Dios, mi ambiente constructivo y decisiones saludables de vida, me ayudaron a frenar pues como su hija única, si bien se supone que cuento con una predisposición genética de padecer lo mismo en un 80%, en este caso concreto, el ambiente y nuestra fe, han podido más, no habiendo padecido jamás una crisis, hospitalización, intento de suicidio, malas decisiones financieras o académicas (sino todo lo contrario), o bien, características de irresponsabilidad que generalmente se asocian con esta enfermedad. Pero soy objetiva, y recomiendo a todos serlo: si tienes predisposición, por ejemplo, al alcoholismo, ¿qué haces tomando alcohol o cerca de él? Cuídate, elige ambientes sanos, rodéate de personas no sólo inteligentes sino sabias, empáticas, positivas, que te motiven a ser mejor, y no de aquellas que terminarán por hundirte en su propio lodo. El agua busca su nivel ¿cuál eliges que sea el tuyo?… En este sentido, antes me afectaba todo lo relacionado con la enfermedad de mi papá, lo que otros dijeran sobre los “bipolares”, pero ahora no, siendo todo lo contrario, ya que innumerables académicos, artistas, inventores, presidentes, etc; lo son y viven una vida bendecida, con algunas crisis quizá, pero nada que Dios, la medicina y el amor familiar no puedan arreglar. Así que tanto mi papá, como yo y mi mamá, somos una familia de guerreros. ¿Cuál fue mi reacción durante la universidad ante el bullying, rechazo y señalamientos, en su mayoría falsos y sin empatía? Poner una barrera hacia la gente negativa, y simplemente salir adelante. Me dejaron de importar sus críticas y groserías constantes, me superé durante y después de mi periodo universitario, y demostré con hechos, no con palabras, cuánto se habían equivocado no sólo al juzgarme sino al señalarme sádicamente, y sí, esa es la palabra exacta. Escribían cosas horribles en los baños con mi nombre, en la “novatada” me pasaron al frente sólo para violentarme psicológicamente utilizando cuestiones familiares, físicas, lo que encontraran. Yo se lo comenté a las autoridades, pero nada ocurrió, solo dijeron que era “parte de la cultura estudiantil”, aunque para mí, fue el sadismo en su máxima expresión y sin consecuencia legal alguna. Creo que por eso me gustó el derecho, mi segunda Licenciatura, pues me cansé de que los que se supone que deben hacer el bien no lo hicieran como debían, y había que tomar cartas distintas en el asunto. Ahora, yo protegería a los que no tenían protección… y con todo gusto, siendo mi máxima favorita: “El que afirma está obligado a probar”. Todas mis vivencias me fortalecieron, y agradezco a Dios por permitirme ser quien soy, y hacer lo que hago. Dios y la vida me dieron la razón. Muchos de mis agresores de esa época, y posteriores, ya que aunque existe una gran cantidad de personas positivas, siempre hay sus deshonrosas excepciones, no han logrado nada significativo con sus vidas. Y aquella, a quién más quisieron dañar, su servidora y escritora de la presente, ha sido en gran manera bendecida en todas las áreas. Dios es bueno, todo el tiempo; todo el tiempo, Dios es bueno. Los que mintieron sobre mí, han quedado avergonzados con el paso de los años, pues la verdad de los hechos se ha manifestado con claridad. Siempre ocurre así. Si te ha pasado: sigue caminando. Dios pelea nuestras batallas, y contra Él, nadie puede. No luchan “contra ti”, sino contra Él, quien te protege. Sigue adelante, de frente, que no te tiemble la mano para hacer lo correcto, luchar por lo que crees, y defender lo justo. No te arrepientas de haber defendido tu derecho o el de alguien más. Arrepiéntete de no haber sido lo suficientemente valiente para hacerlo cuando podías. La vida terrenal es una ¿seguirás “la línea” trazada por “otros”, que te usan para sus beneficios? O ¿seguirás la línea de lo escrito en la palabra de Dios, que en resumen es: hacer el bien sin mirar a quien, es decir, amar? Esfuérzate y sé valiente, que Dios irá contigo a donde quiera que vayas, Josué 1:9.

Atte. Tu amiga, si también lo eres para mí, Deya Álvarez Villajuana.

Bendecidos para bendecir.

Licenciada en Psicología, UADY (Cédula. 5157846). Primer lugar nacional en el EGEL-PSI. Maestra en Psicología y Orientación Vocacional, ENSY (Cédula 09887047). Perito en Psicología certificada por el Poder Judicial: Registro RP249/2018. Doctorado en Ciencias de la Educación, Universidad Anáhuac Mayab y Licenciatura en Derecho, UNAM (en curso).

 

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