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Alejandro Cárdenas, su perfil: demagogo, antipático, camaleónico y rupestre

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Alito Moreno, su perfil, demagogo, antipático y rupestre.

Durante el debate entre candidatos a la presidencia del CEN del PRI, el candidato Alejandro Moreno Cárdenas, “amlito”, dejó ver su perfil político. Las cámaras lo captaron de forma justa y precisa mostrando su alcance real ante el electorado.

Demagogo.

La principal característica de un demagogo son las falsas promesas. En sus intervenciones, Alejandro Moreno dictó la línea a la militancia. Dijo que es la militancia la que manda, pero en sus propuestas nunca se puso a disposición del escrutinio de la militancia. Resaltó que para para él es importante la capacitación, es decir el adoctrinamiento. Y es que a través de éste, es posible hacer un “lavado de cerebro” a la militancia de las bases.

Su tono de voz aparentemente conciliadora y tranquila, contrastó por momentos, cuando elevó el volumen, tratando de hacer énfasis en la importancia de su “compromiso” político. Esta acción revela que oculta sus verdaderas intenciones.

 

Antipatía.

Alejandro Moreno genera antipatía. Y es de forma natural. La personalidad del candidato de la “cúpula”, genera un rechazo natural en la militancia de a pie. Proyecta a los grupos de poder, a los intereses de quienes siempre se han servido de los cargos públicos y de los grandes negocios a costa de la gente humilde. Y a pesar de que proviene de una familia humilde, es de los que se transforman cuando les empieza a ir bien.

Su postura ante las cámaras fue fatal. Con los brazos extendidos y cuidando que no se le arrugara el traje, ni se le moviera la corbata, habló como el clásico líder sindical de los años 70’s. Manos extendidas, meneando la cabeza, frunciendo el ceño, mostrando su grandilocuencia que dista mucho de la modernidad y la sencillez que predica.

 

Rupestre – camaleónico.

Alejandro Moreno quedó en evidencia al no encarar los cuestionamientos sobre el monto de los que ha gastado. Se presume, por la evidencia en redes sociales, que ha rebasado el tope de Campaña, que es de 4 millones de pesos, más – menos. Ni siquiera un suspiro se le escuchó.

Amlito estaba obligado a aclarar el origen de su riqueza. Ante la publicación del periódico Reforma, el político campechano estaba obligado a dirigirse a la población y en especial a los priístas, para precisar con contundencia, que sus propiedades no fueron adquiridas de forma ilegal.

El PRI perdió la elección del 1 de julio del 2018 por la corrupción en los gobiernos tanto de la república, como de los estados (en su mayoría). No tolerarán más actos de corrupción en el presente.

Esa actitud evasiva mostró a Moreno Cárdenas como un político rupestre. Que lo mismo le da mostrarse “valiente” en campaña, pero que cuando recibió al Presidente López Obrador de manera oficial, se mostró dócil y cooperativo. Ahora que vuelve a la campaña, retomó sus ataques a AMLO. ¿Quién le cree a “Amlito”?.

Todo político rupestre es camaleónico.

El debate tuvo dos proyectos, efectivamente. Y mientras Ivonne Ortega tiene bien trabajado el tema de la personalidad, Alejandro Moreno dejó en claro que su talento no es el de convencer y menos seducir al auditorio. Su personalidad es antivoto, lo que le impide generar simpatías y menos empatías con la militancia.

Moreno Cárdenas irradia esa política vieja, condenada al rechazo y a la derrota; esa política proclive al acuerdo cupular para saciar el hambre de poder de quienes en el pasado, vendieron al PRI al mejor postor y lo tienen sumido en el descrédito y el rechazo social.