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¿AMLO Asesino?

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El pasado lunes, 24 de diciembre, circulaba por las redes sociales la noticia sobre un accidente aéreo que pudo sufrir la gobernadora de Puebla, Martha Érika Alonso junto con su esposo, el senador, Rafael Moreno Valle; luego, se confirmó.

La gobernadora y el senador viajaban en un helicóptero modelo Augusta 109 Grand, los acompañaban: dos pilotos, Roberto Coppe y Marco Antonio Tavera, así como el asistente de Moreno Valle, Héctor Baltazar Mendoza.

Se dirigían a la Ciudad de México. Tras partir del helipuerto, la torre quiso hacer contacto con la aeronave nueve veces, sin embargo, no pudo; diez minutos después, se perdió la conexión.

El accidente se le atribuye a una posible falla mecánica. De todas formas, el gobierno integró una Comisión Investigadora, y pidió apoyo a la National Transportation Safety Board, la cual declinó la invitación. Sin embargo, el FBI mencionó que apoyara la investigación, y Canadá también ofreció una investigación objetiva.

El funeral se llevó a cabo el 25 de diciembre, al cual no asistió AMLO, pero sí Olga Sánchez Cordero, Secretaria de Gobernación, y fue a ella a quien le reprocharon la muerte de los políticos; los asistentes gritaban asesino, y, de igual forma, exigían justicia.

Desde el día del accidente, fueron muchos los que le adjudicaron el siniestro a AMLO, obviamente, dicha acusación carecía de fundamento y bases sólidas. De hecho, la única relación, más o menos, causal, que se podía establecer fue la larga disputa por quien había ganado, realmente, la gubernatura de Puebla; si Miguel Barbosa, candidato de MORENA, o Martha Érika Alonso, candidata del PAN.

MORENA presentó un recurso de inconformidad con los resultados de los comicios, ya que hubo varias irregularidades, y pues, sí; de hecho, se reportaron casos de violencia y robo de urnas. Como evidencia está un vídeo presentado por el magistrado José Luis Vargas, quien defendía la postura de la anulación de dicho proceso electoral.

Sin embargo, el fallo, por votación mayoritaria, terminó siendo a favor de Martha Érika Alonso, pues se consideró que las irregularidades no fueron suficientes para invalidar la elección.

Ante dicho fallo, AMLO, obviamente ya con la investidura del presidente, expresó su inconformidad, aunque después consideró que la decisión se debía acatar, claro, no sin antes descalificar la labor de los magistrados, catalogándolos del “antiguo régimen”. Para finalizar, también dijo que no visitaría Puebla, por lo menos en los próximos días, y, sí lo cumplió, porque no se presentó al funeral.

Es por esta situación, que rápidamente se posicionó el “#AMLOAsesino” en twitter, principalmente con el apoyo de bots. De hecho, el posicionamiento de ese hashtag motivó la decisión de AMLO de no presentarse al funeral, sus inmortales frases fueron:

“Un ambiente que crearon exprofeso los conservadores de siempre, no todos, pero una minoría, que actúan de manera mezquina”.

“Para no hacerles el juego a estos provocadores mezquinos decidí actuar de manera prudente”

Ya luego aclaró que no debió referirse a esos personajes como “mezquinos”, sino como “canallas”. Bueno, menos mal.

Andrés Manuel parece no entender que ya no tiene la necesidad de seguir usando esa clase de adjetivos calificativos porque la sencilla razón, que su larga campaña, de doce años, ya terminó, tal vez, el uso de esos términos caracteriza su personalidad, pero no son aptos para alguien que tiene sobre sí, la investidura presidencial.

AMLO parece olvidar que no está gobernando para aquellos que le dieron el triunfo, sino que, ahora lo hace para todos los mexicanos, y debe comportarse a la altura. Si algunas personas quieren atribuirle el fallecimiento de esos políticos a su gobierno, él debe demostrar que no fue así, o, en su defecto, asumir las consecuencias; pero, al final, debe entender que acusaciones como esas siempre van a haber, si no nos cree, que le pregunte a Peña.

Mientras tanto, somos muchos mexicanos los que exigiremos el esclarecimiento de los hechos, y eso no nos hace ni mezquinos, ni conservadores, ni canallas.