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¿Cómo debe ser el periodismo en el mundo global?

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La expansión de las redes sociales ha venida a transformar la forma de interrelación y comunicación entre los individuos. La nueva ágora digital sustituye a los cafés y plazas públicas para encontrar en la globalidad una forma directa para intercambiar ideas, opiniones, discutir sobre temas, denostar contra los contrarios, asumir posturas, descargar los sentimientos, expresar las emociones, luchar por causas, unir intereses…  y muchas otras cosas más.

Ante este panorama la función y papel del periodismo recobra un interés para la discusión sobre sus principios y aportación. Lo primero sería definir quién es un periodista o el que hace periodismo. Es claro que no cualquiera que opine o dé a conocer un hecho se debe considerar un periodista.

En tiempos sin redes sociales todos teníamos el derecho a opinar en las charles de mesa, amigos o cafés. Esto era parte de la dinámica social que discutía lo que, en los medios de comunicación sea impresos o radio o televisión se decía sobre los hechos cotidianos. Ninguno de estos intervinientes se consideraba entonces periodistas. Simplemente son ciudadanos que gozan de la libertad de conciencia, pensamiento y de expresión.

Entonces ¿quién es un periodista? ¿qué es ser periodista?

Tradicionalmente podríamos decir que el periodista es el que ejerce el periodismo en un medio de comunicación dedicado a ello. Sin embargo, tal razonamiento deja de tener validez total con los medios alternativos que se han consolidado en la Internet. Una de las realidades es la facilidad que se tiene para crear espacios, como sitios web o blogs, para distribuir de manera libre información.

¿Basta con solo entonces publicar algo para ya tener el carácter de periodista?

El periodista no solo debe ser un replicador de información. Es muy fácil encontrar en los sitios de internet de organismos privados o internacionales información de boletines o notas de prensa para llenar de información un sitio web o compartir en una red social. Hacerlo es solo una reduplicación de información que no aporta ni produce una influencia real en la percepción de los lectores.

El periodista en este mundo global debe ser un intérprete de la realidad. Es decir, dale un sentido y significado a los hechos sociales que sirva como propuesta para entender la realidad y aportar una forma de ver y percibir el mundo.

Si algo debemos ser consciente es que la objetividad va transformando como se analizan los hechos sociales. En tiempo atrás se exigía imparcialidad a los periodistas por considerar que eran los creadores de la crónica social. Hoy estamos viendo que día a día se modifica el estilo y contenido de la nota periodística para ya permitir la emisión de juicios de valor a los hechos. Lo que nos conduce a determinar que más allá de una objetividad absoluta e imparcial, lo que el periodista piensa y juzga bajo sus principios de juicios de valor resulta más valioso y necesario para entender lo que sucede en la realidad.

Esto requiere también de una responsabilidad del receptor para analizar la nota periodística y su contenido.

Lo que no puede cambiar ni estar sujeto a una consideración o negociación, es el principio de la búsqueda de la verdad. Entendiendo la verdad como lo que es propio de la realidad, lo que sucede y es captado por los sentidos.

El periodista debe buscar esa verdad en los hechos aun cuando pase por medio de los juicios de valor, concepciones y creencias personales. Posiblemente esto alimente y enriquezca la interpretación de la nota periodística. Lo más seguro que sea un elemento que permitirá valorizar la aportación de un periodista en la comprensión de la realidad.

En otras palabras, el periodista ya no solo es un cronista de la realidad. El periodista debe hoy asumir un compromiso con la verdad, con la interpretación y la aportación responsable en el análisis.

Ya no hay medios de comunicación social masificadores. Hoy la diversidad y la pluralidad nos obligan a reconocer la valía de todas las formas de pensamiento. La mayoría como también las minorías cuentan en la construcción de una sociedad. La apertura entonces es mucho más amplia, ya que no es posible dejar a un lado una forma de ver el mundo.

Por lo tanto, el trabajo de los periodistas hoy bajo las circunstancias del mundo global nos exige un replanteamiento de la forma de escribir y hacer valer nuestra interpretación. Apertura, diálogo y debate franco, honesto y abierto.

La comunicación es cada día más directa, de frente a la sociedad.

Que nos juzguen más la sociedad en cómo los periodistas están aportando a la sociedad con el análisis y propuesta.