Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Depresión y suicidio rondan la Facultad de Medicina UADY.

Depresión y suicidio rondan la Facultad de Medicina UADY.

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Decepcionante respuesta de la Facultad de Medicina ante fallecimiento de joven pasante.

 

Grave situación afecta a la Facultad de Medicina de la UADY. El sensible fallecimiento de una joven médico pasante despertó las voces de cientos de médicos, enfermeras y familiares que denunciaron la terrible situación que afecta a la institución conocida como la “máxima casa de estudios”. Hasta ahora no se conoce qué hizo la Facultad para resarcir a los familiares de la joven fallecida. Se pensaba que la Facultad tenía un prestigio bien ganado, sin embargo, son los mismos estudiantes y egresados quienes revelan la verdadera situación.

El alto mando de la Facultad de Medicina de la UADY, tal vez creyó que con el comunicado que publicó en las redes sociales, lamentando y pidiendo respeto por el sensible deceso de una joven médico pasante, era suficiente para calmar los ánimos y normalizar la vida interna de la comunidad médica en la entidad. Sin embargo, las cosas sucedieron al contrario, pues quedó al descubierto el trasfondo del asunto. Existe la grave amenaza del suicidio debido a la depresión que ronda entre los médicos pasantes. Esto ya es un tema de salud mental, que por lo que se ve, la Facultad de Medicina poco se empeña en darle solución.

La depresión que viven los pasantes de medicina es un factor de alto riesgo para el Estado que flagela a la comunidad estudiantil de forma tormentosa. Esto es real.

En la publicación de la Facultad de Medicina colocada en las redes sociales, los estudiantes, médicos pasantes y ciudadanos en general, expresaron sus puntos de vista, dejando en claro que la institución miente flagrantemente, pues según dijeron, hace oídos sordos al llamado de los médicos pasantes. Los estudiantes sufren muchas vejaciones, violaciones a sus derechos, así como acoso, falta de atención profesional, malos tratos de los directivos y profesores.

Pero lo más grave es que ante los casos de depresión, los pasantes acusan a la Facultad de Medicina de no velar por la salud mental de los estudiantes. Afirman que, “Si no te gusta, date de baja”, es la respuesta más común que reciben de los directivos. En muchos casos, los pasantes están sometidos a realizar su servicio en comunidades alejadas, sin sustento, sin alojamiento, sin alimentación. Están abandonados a su suerte.

La Pandemia ha venido a agravar la situación de los pasantes, que han tenido que enfrentarse al riesgo de contagiarse de Coronavirus, sin que reciban el respaldo decidido de las autoridades, tanto académicas como gubernamentales.

Los médicos pasantes y enfermeras pasantes deben hacer el trabajo que a menudo los médicos y enfermeras con base laboral rechazan realizar. Y no les queda de otra. No reciben pago alguno, ni siquiera un reconocimiento por el enorme esfuerzo que realizan para salvar las vidas de quienes están contagiados de coronavirus.

Se sabe que en las comunidades rurales, los médicos pasantes se hacen cargo del módulo de atención como si fueran los responsables titulares. En la gran mayoría de las ocasiones atienden a los pacientes del pueblo o de la comunidad, sin medicamentos, ni equipo, ni material médico necesario e indicado.

Este es un problema grave de salud que debe ser resuelto de manera inmediata, porque está dañando la vida de cientos de médicos pasantes y también la vida de miles de civiles.

La depresión es la causa más importante de suicidios en el estado. Que la Facultad de Medicina tenga ese problema tan arraigado en su seno, no solo preocupa, angustia, pues siendo la institución que prepara a los profesionales que salvarán las vidas de los demás, no les pueda brindar el apoyo preciso, oportuno y contundente para salvarles la vida.

Testimonios recogidos en la publicación referida, dan cuenta de que la joven pasante había solicitado apoyo al área de ayuda psicopedagógica. El trágico deceso dejó en evidencia a la Facultad de Medicina y a sus dirigentes, quienes deben ser procesados legalmente para deslindar responsabilidades.

Testimonio uno.

 

Testimonio 2.

 

Testimonio 3.

 

Testimonio 4.

 

Testimonio 5

La sociedad pide justicia, la comunidad médica la exige y para bien de la institución UADY, máxim casa de estudios, es urgente limpiarse la cara de sospecha, ya que la desconfianza entre la población es creciente.

A la Uady se la ha venido acusando de muchas cosas entre ellas de estar secuestrada por una oligarquía, que la encabeza con soberbia, insensibilidad, sin empatía, sin solidaridad y con total falta de transparencia y rendición de cuentas. Lo peor de la burocracia.

El presupuesto de la UADY es similar a la del Ayuntamiento de Mérida, por lo que no se explican las razones por las que no funcionan eficientemente las áreas para brindar ayuda a los médicos y enfermeras pasantes. Que los estudiantes en servicio estén abandonados a su suerte no es posible, no más. Ya no más.