Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Desgraciado.

Desgraciado.

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Significado, “que causa o conlleva desgracia”; “persona que carece de gracia o atractivo”.

El Presidente del PAN en Yucatán aunque trata de hacer todo lo posible por superar la crisis de credibilidad que padece, no sabe cómo hacerle. al sujetarnos al primer significado, podemos apreciar que a Raúl Paz Alonzo le va como “anillo al dedo”, pues causa y conlleva la desgracia a cuestas.

La insolvencia moral que le asiste a Raúl es tal que no le permite ser el portavoz de palabra de ánimo alguna hacia la familia de Emma Gabriela Molina Canto (qepd), asesinada en la Ciudad de Mérida, hace algunos días.

Asumo que Raúl escuchó la voz de alguno de sus brillantes colaboradores que le sugirió salir a hacer valla para la marcha en la que participó la Señora madre de Emma el fin de semana pasado. Allí estaba Raúl, con toda su insolvencia moral para brindar apoyo en su memoria.

Raúl es el sinónimo de corrupción con patas, que además no se la jugó con Emma mientras ella luchó con todo por la custodia de sus hijos, y contra la maldad que la perseguía, de haberlo hecho, la presión hubiera sido mayor. Raúl hacía como que  escuchaba y tiraba la bolita a la autoridad, olvidando que él es parte de esa autoridad, pues como legislador y coordinador de la oposición más nutrida en el Congreso, bien hubiera podido coadyuvar para que a Emma se le hubiera otorgado la protección que pedía. Su apoyo “moral” fue circo, PAN y circo. Muestra de un gran oportunismo político y evidente cinismo.

Raúl está fuera de sí buscando cómo superar el hecho de que le viene un desenlace caótico a su dirigencia. Empedernido se repite y le repite a todo aquel que le menciona el tema de los “moches” y sus derroches inexplicables, “no pasa nada”.

El “no pasa nada” de Raúl es la evidencia de que se le está acabando el tiempo y la angustia lo está consumiendo. En el Congreso no aguanta una mención por el tema de los “moches”, porque enloquece, reclama en los pasillos y menta madres en los baños.

Su enojo no es suficiente para ahuyentar los vientos de mal augurio. Raúl debe irse de la dirigencia estatal, porque se le acabó la moral y eso en el PAN es mortal. Un panista no acepta la corrupción y el cinismo de otro panista, más cuando Raul en su defensa solo alcanza a gritar “no hay pruebas en mi contra, que me presenten las pruebas”.

Alguien debería explicarle a Raúl que las pruebas son parte del proceso en su contra, y que no se las van a mostrar porque simplemente lo quieren derrocar, y para ello, no le van a facilitar su defensa. Nunca como antes Raúl está experimentando el sabor de la tristeza y la impotencia.

Raúl Paz Alonzo se ha quedado sin aliados de peso. Hoy simplemente está viviendo momentos de gran preocupación y sufrimiento. Pero Raúl sabe que si cae, se llevará entre las patas a muchos otros connotados panistas, como a Daniel Ávila, a Kathia Bolio, y a otros más. El caso de Raúl alcanza a muchos otros actores panistas.

Sí, Paz Alonzo es un desgraciado pues según el segundo significado, dejó de ser atractivo y de tener al menos un poco de gracia. Mientras siga al frente del PAN, la organización dejará de tener moral, esa que en sus mejores épocas, “movía las almas y lograba triunfos históricos”.

Los “moches” mataron la moral del PAN.