Inicio Análisis político Alejandro López Munguía El descontento social, alerta para el gobierno de Mauricio Vila

El descontento social, alerta para el gobierno de Mauricio Vila

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El descontento social es un arma poderosa que siempre apunta a la cabeza del gobernante. Si es bien capitalizado por la oposición termina fácil y rápido con el reino y cambia todo en un dos por tres. La clave es no dejarlo crecer, ni reproducirse porque como todo cáncer, siempre es mortal aunque parezca inofensivo y controlado. Todos queremos que a Yucatán le vaya bien y que el gobierno elegido por la mayoría del pueblo yucateco tenga éxito, por eso un llamado de alerta a tiempo siempre es positivo. Así lo creo aunque reconozco que no todos me comparten. 

El descontento social, alerta amarilla para Mauricio Vila

I.- Gobernar entre “algodones” es una utopía. Es el sueño de todo político tras una victoria electoral contundente. Finalmente es un sueño y como todo sueño, solo queda en el imaginario. Mauricio Vila Dosal encara un reto trascendental para el éxito de su gobierno y radica en no permitir el crecimiento del descontento social.

II.- Como candidato Mauricio despertó enormes simpatías, incluso desde mucho antes de que se oficializara su candidatura. Es un joven con grandes virtudes y talentos, en especial tuvo la fortaleza de generar confianza en gente curtida y muy especial que terminó dándole todo su apoyo. Mucha gente se imaginó que apoyándolo le daría un giro a la dinámica de vida pública, que a todas luces era corrupta, manipuladora y ególatra.

III.- Mauricio hizo alianzas y se convirtió en el Gobernador Constitucional de Yucatán de manera legítima. Sus propuestas básicas fueron el combate a la corrupción, la armonía social y el despunte económico de la entidad. A 68 días de haber asumido el cargo, el ambiente se vuelve tenso y la política registra peligro de gran polarización.

IV.- Gran parte de la población sabe que en la administración de Rolando Zapata Bello hubo funcionarios que se enriquecieron de forma vergonzosa. Las malas prácticas que aplicaron a los empresarios (como cobrarles la comisión del 30% por adelantado por obra pública), aunados a múltiples maniobras para hacerse del dinero del pueblo lastimaron el erario. Hoy estrenan plazas comerciales, restaurantes, barcos, ranchos. Todo en plena impunidad. La promesa de Vila de acabar con la corrupción no se ha cumplido a carta cabal. No mientras esos gozan de impunidad.

V.- El despido masivo de trabajadores estatales tuvo una lógica al inicio. Pero a medida que se ha venido avanzando en el tiempo, las cosas están empeorando. La mala forma, el poco sentido común de los ejecutores de los despidos están lastimando a la sociedad. Muchos trabajadores se han armado de valor y ahora graban los atropellos e inundan las redes sociales generando repudio y rechazo.

VI.- Desconozco la estrategia con la que se lleva a cabo el despido masivo. Pero conozco el peligro de que fracase. El gobierno de Mauricio Vila, al menos los responsables de ejecutarla, están convirtiendo una acertada decisión de ahorro en un acto de barbarie que atenta contra los Derechos Humanos de los despedidos. Algo salió mal y lo que empezó bien está por terminar en caos.

VII.- Todo gobierno corre el gran peligro de fracasar. Y la vía más rápida es dejar crecer el descontento social. Es como un cáncer. Siempre empieza pequeño y no genera molestia alguna, tal vez envía señales que podrían confundirse con una gripe, un simple dolor estomacal, un pequeño dolor muscular. La mejor manera de curar el cáncer es extirparlo a tiempo, es decir cuando apenas comienza. Luego, será mortal. El cáncer del descontento no tiene límites, se puede presentar en cualquier parte del organismo, es decir, entre la clase política, los medios, los alcaldes, los empresarios, las religiones.

VIII.- A Víctor Cervera Pacheco le pasó algo similar. Lo mismo a Peña Nieto, igual a Rolando Zapata. Dejaron crecer el descontento social y terminaron perdiendo. Cervera perdió la elección del 2001, y Peña Nieto y Rolando Zapata en el 2018. Los rebasó el descontento social y político. No extirparon el tumor y el cáncer los derrotó. Durante sus mandatos tomaron decisiones sin valorar a conciencia los nocivos efectos del descontento y pues, lo pagaron mal.

IX.- La historia nunca se equivoca. Registra los hechos fríos y los pone al alcance de los gobernantes para revisarla y convertirse en el eje del porvenir. En ella están los secretos del buen reino. En la historia está la sabiduría. Saber leerla, comprenderla e interpretarla es de sabios y genera posibilidades de éxito. El gobernante que ama la historia y se apega a ella, es más probable que gobierne tomando las decisiones acertadas.

X.- Las alianzas generan acuerdos. Y estos deben cumplirse a cabalidad. Es la mejor forma de crear prestigio. El éxito del gobierno de Mauricio Vila se fundamenta en la credibilidad de su gobierno. Con los compromisos cumplidos se genera armonía y en el respeto a la palabra se cimenta la fortaleza de todo reino. No es fácil gobernar, nadie dijo que lo fuera.

La neta del planeta.- Ninguna escuela te prepara para gobernar. No existe título de “Licenciatura para Gobernador”. Pero existe algo que se llama “Oficio Político”, ese que se pule con sentido común, aplicando la esencia de la política, afianzando las alianzas, construyendo puentes de forma consistente, escuchando a los que tienen la experiencia y también a los que tienen talento, controlando las emociones, evaluando riesgos y asumiéndolos. Si se gobierna para todos, entonces hay que escuchar, atender y cumplirle a todos. Porque se trata de crear un ambiente propicio donde la armonía política y la paz social generen bienestar, crecimiento y desarrollo. Bajo las nuevas circunstancias de la vida democrática nacional, no hay cabida para las verdades absolutas, ni para las actitudes autoritarias y menos hegemónicas. Es la era de honrar la palabra para hacer posible un buen gobierno que catapulte las aspiraciones del gobernante.