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El error diplomático que destapó los viajes ilícitos de una ministra y el contrabando de oro venezolano

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La estrategia de Pedro Sánchez de restar visibilidad al tema venezolano tuvo un efecto boomerang y le ha costado el primer gran escándalo al recién estrenado gobierno.

El primer movimiento de piezas de su política exterior fue reemplazar la Secretaría de Estado para Iberoamérica por la Secretaría de la España Global.

Y la verdad es que no suena descabellado planificar la retirada gradual de la atribulada Latinoamérica para darle un mayor impulso a la diplomacia económica y al reforzamiento de la imagen del país a nivel mundial.

El asunto es que algunos no dejan de preguntarse si esos cambios en el tablero diplomático habrían incidido en la seguidilla de errores y omisiones que han repercutido tan negativamente en la política doméstica de la coalición PSOE-Podemos.

La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha asegurado que la posición de España hacia Venezuela no ha cambiado y que se mantenido “bastante clara y consistente”. Enfatizó que Madrid desea “favorecer, fomentar, apoyar y, si es necesario, empujar a las partes para que encuentren una solución”.

El encuentro secreto que llegó a los diarios
Mucho se debatió sobre la actitud de Sánchez ante la visita del líder de la Asamblea Nacional y presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó. Unos aplaudieron que el jefe del gobierno español pasara por alto la visita y otros calificaron como un desaire que no dedicara unos minutos a conversar con el dirigente político.

Pero permitir la entrada al Aeropuerto de Barajas a la vicepresidenta de un gobierno que el mismo Reino de España no considera legítimo y que además tiene prohibición expresa de ingresar al territorio de la Unión Europea ha levantado una polvareda que le está pasando factura tanto al régimen de Nicolás Maduro como a La Moncloa.

Sánchez probablemente nunca imaginó que en su breve paso por Madrid el 20 de enero, Delcy Eloína Rodríguez intentaría violar las leyes de la Unión Europea y además se atreviera a darle órdenes.

La falta de transparencia sobre el encuentro del ministro de Transporte, José Luis Ábalos, con Rodríguez en Barajas ha generado al menos seis versiones de lo ocurrido. En uno de los relatos se conoció el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, le pidió a Ábalos que impidiera que la mano derecha de Nicolás Maduro se bajara de un avión procedente de Caracas para evitar una crisis diplomática.

Después de una intensa presión de los partidos de oposición, Ábalos admitió que subió a la aeronave y conversó unos 25 minutos con una de las mujeres fuertes del régimen venezolano y que luego la acompañó a la sala VIP de Barajas.

El diario ABC luego reveló que el ministro habría usado su móvil para que la vicepresidenta hablara con Sánchez

“Si recibes a Juan Guaidó no vamos a poder avanzar (…) teníamos un acuerdo…”, le habría dicho Rodríguez al jefe del gobierno español.

Otros de los temas conversados habría sido sacar al líder opositor Leopoldo López de la residencia del embajador de España en Caracas y una jugosa oferta en el negocio petrolero. Sánchez desmintió categóricamente haber charlado con Delcy, mientras que ABC mantiene su versión.

La carga dorada
Otras voces de la política española dudan que se pudieran abordar tantos temas sensibles en tan poco tiempo pero no mejoran el panorama para el gobierno. La portavoz de Coalición Canaria en el Congreso insinuó en una entrevista con la periodista Susanna Griso en Antena 3 que el avión de Rodríguez estaba contrabandeando oro.

Fuente: Yahoo noticias