Inicio Análisis político Alejandro López Munguía El fracasado regreso de Mauricio Sahuí

El fracasado regreso de Mauricio Sahuí

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Era predecible, el hombre había soltado el rumor de que buscará la diputación por el V distrito federal en las próximas elecciones del 2021. Su cumpleaños era el pretexto para mostrar “el músculo”.

Sin embargo, “el músculo” está caído, se encuentra flácido, enfermo, al menos así se reflejó en el evento. Muchas caras conocidas, seccionales principalmente, a los que movilizaron los mismos de siempre. Ahí estaban algunos de los que escribieron la historia más triste del priísmo en Yucatán, los que en el 2018, dejaron que Rolando Zapata los usara como marionetas para facilitar el arribo de Mauricio Vila al gobierno y consumar de esa forma, la segunda entrega del poder. La primera de la historia moderna de Yucatán la hicieron en el 2001.

Mauricio sigue en las mismas, no logró “prender” el ánimo, reapareció con los mismos conceptos que lo enterraron en el oscurantismo. Su mensaje dejó a más de uno con las ganas de verlo “despierto”, aguerrido, consciente de la realidad. Más de uno esperaban verlo poderoso, implacable, rompiendo con el pasado, dejando en claro que ya no es el mismo que se dejó manejar y que dejó que las cosas pasaran bajo su complacencia.

Mauricio le debe al priísmo yucateco una explicación detallada, minuciosa, contundente de lo que pasó verdaderamente en la pasada elección del 2018. En esa elección, los priístas lo perdieron todo, y a raíz de ello, han sufrido humillaciones por parte del gobierno panista, que los trata como “apestosos”. Miles de priístas han sido despedidos de la administración sin que se les respeten sus Derechos Laborales y sus Derechos Humanos. Miles de familias priístas quedaron en la indefensión sin empleo y miles sin apoyos, marginados de toda clase de ayuda. Mauricio dejó pasar la gran oportunidad para levantarse del suelo y convertirse en el bastión de miles de priístas que aún se mantienen firmes en la trinchera.

Sahui prefirió volver a jugar el papel de “marioneta”. Y es que, aún se percibe que Mauricio no quiere “hacer molestar” a Rolando, ni está hecho para encabezar a la sociedad en sus luchas. En su mensaje nos mostró que seguirá tratando de simular que todo lo que pasó, en verdad no es denigrante para el priísmo. Para él, la vida debe continuar “como si nada hubiera sucedido”, apegándose al “solo fue una simple derrota”, y nos regaló su “profunda” frase filosófica: “lo importante es entender que el futuro siempre será mejor que el pasado”.

Rodeado de gente que le aprecia y también de quienes por morbo se acercaron, Mauricio se mostró indolente, pleno de indiferencia ante la enorme crisis que vive el partido por culpa incluso suya. Al renunciar en el 2018 a ser el líder que los priístas demandaban, “vendió su alma al diablo”, apostando que sería el sucesor de Rolando. Ahora sabemos que Mauricio nunca fue engañado, siempre supo las intenciones de su socio y amigo, y las aceptó.

Mauricio traicionó a mucha gente, especialmente a Ivonne Ortega. Nadie olvida su despunte con ella, la forma como fue amado por la entonces Gobernadora que lo hizo pasar de ser un desconocido a convertirse en uno de sus principales activos, al que proyectó a los niveles más altos de la gloria política.

Las posiciones que Ivonne le otorgó a Mauricio lo convirtieron en un potentado de la política.

Pero él prefirió a Rolando y a su camarilla. Le asestó una puñalada trapera que la expuso y la lastimó injustamente. Durante la campaña a gobernador, Mauricio se apartó de Ivonne hasta la ignominia. Obedeció las órdenes del Gobernador “a pie juntitas”, que lo llevaron al matadero y lo condenaron por siempre a vivir con el señalamiento de la militancia como principal responsable de su desgracia.

Bonito cumpleaños el de Mauricio Sahuí Rivero, pero si pretendió ser una “muestra de músculo” se quedó muy corto; más bien fue la confirmación de que los tiempos buenos ya pasaron y que lo mejor es retirarse, aprovechar que Vila Dosal no lo tiene aún, en la mira de las denuncias por desvíos de recursos detectados durante el gobierno de RZB.

Quedó claro que Sahuí no es para esta época en la que la democracia demanda de líderes sociales, de políticos congruentes y de seres humanos leales a principios fundamentales como la lealtad, la transparencia y la justicia social. El gran saqueo que padeció Yucatán a manos de la administración de Rolando, aún no está sancionado y en cualquier momento el nombre suyo podría aparecer señalado como uno de los responsables.

Al priísmo le urge que aparezcan sus líderes para encabezar el resurgimiento, pues está a punto de ser enterrado vivo, electoralmente hablando.

En su primera aparición tras la deshonrosa derrota, Sahuí no llenó las expectativas, por el contrario, se mostró gris, endeble, timorato… Es decir, como el de siempre.