Inicio Análisis político Alejandro López Munguía El mal llamado “debate” …

El mal llamado “debate” …

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El mal llamado debate ciudadano organizado por el Consejo Coordinador Empresarial del 15 de mayo, fue un buen ejercicio para observar el desempeño escénico de los candidatos al Gobierno de Yucatán, pero no permitió examinarlos frente a los grandes retos que la sociedad les plantea.

Fue una gran decepción. En lo personal me causó una gran frustración porque se perdió una valiosa oportunidad de explorar a fondo las capacidades de los candidatos. Con un enredado formato y con preguntas a modo, los candidatos dieron rienda suelta a sus argumentos. No hubo objeciones y con ello, los candidatos pudieron brincar los cuestionamientos duros, los brutales, los reales.

Yucatán es una entidad que destaca ciertamente en rubros importantes: en turismo, en seguridad, en inversión, en industrialización, pero que también experimenta grandes retos como la falta de una cobertura médica en todo el estado; así como el combate a la pobreza extrema, el combate a la corrupción, la incertidumbre jurídica, la falta de rendición de cuentas y la gran impunidad que protege a los ex presidentes municipales y presidentes municipales actuales que no rinden cuentas y que violan las leyes sin pudor alguno.

El formato fue cansado, aburrido por largos momentos. El ejercicio no permitió descubrir las capacidades reales de los candidatos.

No hubo nada extraordinario, hubo monólogos, las réplicas y contra réplicas simplemente no existieron porque no fueron tal. La confrontación que inspira un debate, nunca existió.

Los candidatos fueron sensatos, nada se les puede reprochar, pues aprovecharon la oportunidad para mostrar sus desplazamientos, sus gestos, sus poses, así como sus ideas y sus visiones.

El voto en sí no cambiará su sentido. No a partir de este “debate”.

Se requiere de más debates, que en verdad lo sean. Que confronten a los candidatos, que los hagan sentir el rigor de la realidad y que los pongan contra las cuerdas. Para esos son los debates, de otra forma, todo se convertirá en foros de expresión que no ayudan en la tarea de descubrir a los candidatos. Se trata de descubrir lo que hay detrás de la armadura que portan durante la campaña. Se trata de conocer sus debilidades, sus capacidades, sus habilidades, sus oficios.
Lamentablemente no me agradó el formato, aunque sí la intención de realizar el “debate”. Me dio la impresión que estaba en un foro montado para un reality show con forma de “Palenque”.

Para la siguiente.