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El mundo no puede ignorar a las mujeres si quiere acabar con la COVID-19 y construir un futuro pacífico

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Durante una sesión del órgano de seguridad dedicada a las mujeres en el contexto de la paz y la seguridad, y en base a la resolución que el Consejo aprobó en apoyo del alto el fuego mundial solicitado por António Guterres, el Secretario General de la ONU destacó que el liderazgo de las mujeres en todas las áreas es fundamental tanto para encontrar la ruta más rápida y segura para atravesar esta pandemia, como para construir un futuro más pacífico y estable. 

La sesión del Consejo coincidió con el vigésimo aniversario de la resolución 1325 que insta a los Estados miembros a aumentar la representación de la mujer en todos los niveles de adopción de decisiones de las instituciones y mecanismos nacionales, regionales e internacionales para la prevención, la gestión y la solución de conflictos. 

La resolución 1325 marca un antes y un después para las mujeres

Guterres explicó que veinte años después de adoptarse la resolución 1325, se han producido importantes cambios en el modo en que Naciones Unidas trabaja en el ámbito de la paz y la seguridad internacionales, en los recursos que invierte en ambos procesos y en los conocimientos especializados que despliega. 

«Los movimientos femeninos y sus aliados en los gobiernos y las instituciones internacionales han cambiado las leyes discriminatorias, han alcanzado hitos en la representación política y la jurisprudencia internacional, y han marcado la diferencia en los procesos de paz», destacó.

Sin embargo, recordó que la igualdad de género es «ante todo una cuestión de poder», y que las estructuras ligadas a esta condición están dominadas por los hombres.

«Las mujeres sólo lideran el 7% de los países. Tres cuartas partes de los miembros de los grupos de trabajo y comités de la COVID-19 son hombres.  Las decisiones sobre la paz y la seguridad internacional todavía son tomadas abrumadoramente por hombres», destacó a modo de ejemplo.

Un patrón que, según Guterres, también se produce en la exclusión de las mujeres en los procesos de paz.

«¿Están las mujeres justamente representadas en las salas donde se discute el futuro de Afganistán entre los talibanes y el gobierno? (…) ¿Está Sudán en vías de cumplir la cuota del 40% de representación de las mujeres en el Parlamento, establecida en la nueva Declaración Constitucional? Si la respuesta a estas preguntas es negativa, entonces es evidente que nos enfrentamos a graves obstáculos en la tarea que tenemos por delante», reflexionó.

Por ello, el Secretario General destacó la necesidad de establecer asociaciones más sólidas entre las Naciones Unidas, las organizaciones regionales, los Estados Miembros y la sociedad civil, para garantizar que las mujeres desempeñen plenamente su papel en los procesos de paz. 

«Debemos utilizar toda la gama de instrumentos de que disponemos y encontrar soluciones innovadoras que tengan un efecto rápido y decisivo en la representación de la mujer», propuso.

Explicó que algunas medidas especiales de carácter temporal, como las cuotas, pueden marcar una gran diferencia. Una situación que presenció en su país de origen, Portugal.

Paridad a múltiples niveles menos el militar

Tras recordar que a principios de año se logró alcanzar la paridad de género en las posiciones directivas de la ONU, indicó que el número de mujeres desplegadas sigue siendo demasiado bajo, pese al aumento registrado en los últimos cinco años.

«Esto es importante, no sólo porque las Naciones Unidas deben ser un reflejo de las personas a las que servimos, sino también porque las mujeres aportan sus propias perspectivas y conocimientos especializados a todas las cuestiones, incluidas la paz y la seguridad«, señaló. 

Al mismo tiempo, destacó que uno de los principios fundamentales del programa de la mujer, la paz y la seguridad es que las armas no nos hacen más seguros, como ha demostrado la pandemia de la COVID-19

«En 2019, el gasto militar mundial alcanzó los 1,9 billones de dólares, tras el mayor incremento anual en una década.  Mientras tanto, las mujeres en algunos países corren el mayor riesgo físico donde deberían estar más seguras: en sus propios hogares. Sus posibilidades de sufrir violencia pueden ser equivalentes o superiores a las de una zona de guerra. La pandemia de COVID-19 no ha hecho más que aumentar esta amenaza», recordó.

Finalmente dijo que a medida que nos recuperamos de la pandemia,  enfrentamos una disyuntiva que nos obliga a tomar una decisión. 

«Continuar por el camino de la creciente militarización, los conflictos y las pérdidas intergeneracionales. O trabajar para lograr una mayor inclusión, igualdad y prevención de conflictos y crisis de todo tipo», recalcó.   

La resolución nace de los horrores cometidos contra las mujeres

El evento contó también con la participación de la directora ejecutiva de ONU Mujeres, Phumzile Mlambo-Ngcuka, quien recordó que la resolución nació de los horrores cometidos contra los cuerpos de las mujeres y las niñas en Bosnia y Rwanda, y del ejemplo dado por las mujeres que lucharon por su representación en Irlanda del Norte, en África meridional y en América Central.  

«Eso fue imposible de ignorar», enfatizó.

Por su parte, la actriz Danai Guriria, famosa por sus apariciones en la película Black Panther y la serie de televisión The Walking Dead, se refirió al testimonio ante el Consejo de las verdaderas heroínas de la vida real, como Clemencia Carabalí, una lideresa social de las comunidades afrocolombianas víctimas del conflicto en el departamento del Cauca, entre otras muchas.

«Una de las cosas que todas ellas tienen en común es la convicción de que la inclusión es nuestro único camino en estos tiempos oscuros. Y que la igualdad entre hombres y mujeres en la toma de decisiones es la única manera de construir la paz«, sentenció.

 

 

 

 

Boletín de prensa de la ONU