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Entrevista a Sergio García Ramírez; Protagonista discreto de la política nacional

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Entrevista a Sergio García Ramírez

Protagonista discreto de la política nacional

La ideología ya no forma parte de los partidos políticos / Los partidos deben redefinirse / Intereses mediatos y pragmáticos rigen la política mexicana / Se busca el poder y el manejo de los recursos públicos / El reto: respetar los Derechos Humanos / México será hijo de su educación.

El abogado, político y jurista Sergio García Ramírez, mantuvo una estancia breve en la ciudad de Mérida con motivo de una conferencia que impartió en la Galería Principal del Teatro Peón Contreras, sobre la Constitución de 1917, como parte de un acuerdo de colaboración entre El Seminario de Cultura Mexicana y la Secretaría de la Cultura y las Artes del gobierno del estado.

García Ramírez nació en Guadalajara, Jalisco; el 1 de febrero de 1963. Es doctor en derecho, investigador de tiempo completo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la cual es profesor emérito. Se ha desempeñado como Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, siendo su presidente en el 2004. Es autor de más de cincuenta libros y numerosos artículos de revista, de investigación, docencia y divulgación, publicados en México y en el extranjero. Entre sus obras no jurídicas, destacan Discursos de política y justicia, Horas de cambio, Los nuevos tiempos de la nación. México y el mundo, Teseo alucinado y El Museo del hombre y otros cuentos. Ha recibido condecoraciones y preseas de los gobiernos de México, España y Suecia. En el sexenio de José López Portillo fungió como Secretario del Trabajo y, con Miguel de la Madrid Hurtado, ocupó la titularidad de la Procuraduría General de la República.

 

Carismático y afable, el académico me citó a las 10: 00 A.M., en el lobbie del hotel donde se hallaba hospedado. Acudí puntual a la cita. Me esperaba, mientras leía el periódico de aquel domingo.

 

JMRP: ¿A quién se debe Sergio García Ramírez y cómo se define?

SGR: Me debo a mi familia, a mis maestros y a la universidad en que cursé mis estudios. Me defino como un mexicano, un académico, un jurista; una persona que ha tratado de usar el tiempo de vida como tiempo de servicio y preparación. He procurado aportar, en la medida de mis posibilidades y de mis fuerzas, a la construcción de un país mejor. Ya veremos qué país le dejamos a los jóvenes como usted. Parece que todavía no un país satisfactorio pero, en lo personal, he tratado de dar lo mejor de mis capacidades y energías.

 

JMRP: Usted ocupaba la Secretaría General del Partido Revolucionario Institucional en el fatídico año 2000, cuando el candidato de Acción Nacional, Vicente Fox Quesada, venció en los comicios presidenciales. Siendo el segundo al mando en el PRI, desde su óptica, ¿a qué se debió la derrota electoral de su partido?

SGR: Fue un momento difícil para el Partido [PRI], doloroso para sus miembros y para muchos mexicanos también.

Los resultados del tránsito de un partido a otro están pendientes de un buen juicio histórico. Yo tengo el mío por supuesto. No es muy satisfactorio pero en fin…quiero ser objetivo e imparcial. Yo creo que se operó un relevo duro y difícil; fue el resultado de errores, tropiezos del gobierno en turno, y del empeño del candidato victorioso el cual supo atraer voluntarios. No se pudo decir que hubo una victoria cuestionada. Realmente ganó.

 

 

JMRP: ¿Realmente significó una transición hacia la democracia?

SGR: Lo que llamamos la ‘transición a la democracia’, fue un proceso. Algunas personas asumen que lo sucedido en ese año [2000] fue el inicio de una transición, no sólo de gobierno, sino democrática que dio mayor apertura al sistema político. Sin embargo, la transición hacia la democracia es un proceso muy largo que se inició hace varias décadas, y que proviene de la Revolución Mexicana. El año dos mil fue sólo un capítulo de ese proceso político y social que conllevan las democracias en construcción. Fue el relevo de un partido político a otro en el manejo de la administración pública.

 

JMRP: Cuando usted se encontraba al frente de la Procuraduría General de la República, se dieron dos casos que alarmaron al país: la ejecución del agente Camarena de la DEA y el asesinato del periodista Manuel Buendía.

¿Cuál fue su participación en ello? Se dijo que incluso, usted rindió informes a la CIA que permitieron la ubicación del agente estadounidense que culminó con la detención del narcotraficante Caro Quintero.

 

SGR: En el asunto de Manuel Buendía, no tuve injerencia alguna. Ese caso fue atendido por la Procuraduría del Distrito Federal. Sobre el caso puedo decir que fue un tema doloroso porque se trataba de un personaje respetado y distinguido. Para atenderlo se creó una fiscalía especial de investigación en la Procuraduría del Distrito Federal.

En cuanto al segundo suceso que plantea, fue un caso que sí atendió la justicia federal. El agente estaba vinculado al tráfico de drogas y a otros delitos graves…

La PGR llevó a cabo la investigación correspondiente. Hubo una situación tensa en la relación con los Estados Unidos de América. Ambos países sostenían puntos de vista muy diferentes. Yo creo que el gobierno mexicano actuó e hizo lo que tenía que hacer, cumplió con las funciones a su cargo y resistió la presión de ese país vecino. Se efectuó el juicio correspondiente y se dictó sentencia. El asunto quedó atendido de esta manera. Es todo lo que tengo que decir al respecto.

 

JMRP: ¿Qué opina acerca de la alianza establecida entre el Partido Encuentro Social (PES) y el Partido Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA), dos partidos con principios ideológicos opuestos?

 

SGR: La ambición de poder es infinita. Eso conduce a mecanismos que parecen extraños o del pasado, como usted acaba de señalar son corrientes con ideologías políticas – si es que aún tiene relación las ideologías con la política- no sólo distintas sino antagónicas. Estamos hablando de una convergencia entre quienes se han manifestado de izquierda y quienes han sostenido postulados más cercanos al ala conservadora. El propósito de la alianza no parece definir una cohesión de izquierda o de derecha sino más bien una alianza pragmática para expulsar del poder a una corriente política. Eso será funcional a la postre. Pero disfuncional para el ejercicio de gobierno. Es difícil constituir un gobierno con ideologías antagónicas, si es que la ideología aún pesa en la política actualmente.

 

JMRP: ¿Se ha diluido el sustento ideológico de los partidos políticos?

SGR: La ideología ya no forma parte de los partidos políticos, desgraciadamente. Se han ido pragmatizando y con ellos, la propia política en sí. Se ha vuelto un tema de puro poder, de acceso al poder, de acceso a la riqueza que acompaña al poder. Esto es así, en México y en muchos lugares del mundo. La ideología ha pasado a un segundo término. La ética se diluye y la política se hace con base en intereses mediatos y pragmáticos que tiene que ver con el poder y el manejo de los recursos públicos.

 

JMRP: ¿Recuerda sus inicios en la actividad política? ¿Cómo fueron?

SGR: Hace muchos años. En mi juventud empecé a trabajar en el servicio público. De eso han transcurrido muchas décadas. He tenido cercanía con los temas políticos desde siempre, desde que fui un joven profesionista; cuando egresé de la facultad de derecho tuve presencia en las lides políticas de ese momento. Al principio con cierta distancia pero con el tiempo llegué a tener una militancia clara con un partido político.

JMRP: ¿Cómo visualiza el PRI de hoy?

SGR: Es un PRI que tiene que redefinirse. Un PRI que debe ser reflexivo, que debe hacer una nueva evaluación de su papel en el México contemporáneo. El PRI de hoy no es el de los revolucionarios ni el de la Revolución Mexicana. El PRI es un partido en el México de hoy que tiene que redefinirse de la misma forma que deben hacerlo los otros partidos políticos. Creo que todos están en un proceso de reflexión, a veces atropellado, para reencontrarse. Los partidos deben establecer sus objetivos políticos y axiológicos: sus valores, metas y horizontes. Me parece que no está suficientemente claro todo esto ni en el PRI ni en los otros partidos.

 

JMRP: ¿Cuáles son los retos actuales en materia de Derechos Humanos en México?

SGR: El gran reto es, aunque suene obvio, respetarlos. El respeto a la observancia puntual de los derechos humanos. Hemos avanzado. Hemos caminado en el sentido correcto. Hemos tenido reformas penales, se han creado nuevas instituciones como las Comisiones de Derecho Humanos; somos parte de, básicamente, todos los tratados internacionales en la materia, lo que nos da presencia internacional. El reto por parte de la sociedad es que sea más exigente en el cumplimiento de los derechos humanos. El Estado no es un monolito. No puede decirse que está volcado en un sentido u otro. Es un escenario dialéctico donde convergen distintas corrientes y tendencias.

Hay corrientes muy respetuosas de los Derechos Humanos y progresistas, y hay corrientes muy retraídas, cautelosas por llamarlas de alguna forma; con un punto de vista que no comparto. Vamos por buen camino, pero está costando trabajo.

 

JMRP: ¿Cuáles son los retos de la autonomía universitaria?

SGR: Previamente, entender qué es la autonomía universitaria. El enorme reto, sin duda, es la educación superior. Por más que parezca retórica: este país será ‘hijo de su educación’ si logramos una educación superior no sólo con un formato general y popular, sino que busque competir con los estándares internacionales. Hoy día formamos parte de lo que llamamos sociedad del conocimiento. Si logramos ese alto nivel nuestro proyecto de nación y por ende nuestro futuro, será mucho más luminoso.