Inicio Análisis político Enrique Vidales Ripoll Estancias infantiles, el reflejo del fracaso de López Obrador

Estancias infantiles, el reflejo del fracaso de López Obrador

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I. Las estancias infantiles fue un proyecto que contribuye en dos aspectos que constituyen un efecto doblemente virtuoso. Por un lado, la necesidad de madres de familia, tradicionalmente cuidadoras de los hijos en primera infancia que por lo cual no pueden ingresar a una institución preescolar, de contar con una alternativa para el cuidado de los hijos. Por otro, en la conformación de ese espacio de cuidado representó una oportunidad para contar con ingresos propios. El proyecto se sustenta en la práctica de buena vecindad, fortaleciendo la confianza social y la interacción comunitaria.

II. En las estancias infantiles se busca garantizar una atención integral en alimentación, higiene y cuidados. Los niños reciben sus alimentos, tanto de desayuno como de almuerzo con dietas balanceadas. Además de que en los tiempos de las estancias se propician actividades de desarrollo físico, social y cognitivo favoreciendo un mejor desarrollo. Espacios que aun con un pago mínimo es una gran oportunidad para las familias que tiene necesidad de trabajar para mejorar el ingreso familiar y no se tiene, por ende, los recursos para pagar por un servicio privado de cuidado para los hijos.

III. Quienes tenemos hijos o sobrinos, conocidos familiares o amigos que han utilizado para sus hijos este servicio hay muchas bondades que se agradecen. Por que no se trata de dejar a los niños para que alguien los cuide. Se trata de ser un espacio que inclusive integre esa atención con el cuidado y asesoramiento a padres de familia para que los niños pequeños pueden desarrollarse mucho mejor. Inclusive hay evidencias de que el tránsito de los niños que pasaron por la estancia infantil tiene mayores probabilidades de adaptarse al entorno escolar del preescolar.

IV. El gobierno federal de Andrés Manuel López Obrador ha usado en la base de su discurso político para justificar sus acciones que todo resulta un gran cochinero, que todo está lleno de gran corrupción y que al final, para acabarla, hay que terminar con todo el pasado. De las estancias infantiles que conozco, por situaciones familiares, es claro que hay situaciones que se deben mejorar, pero no existe un panorama donde sea aceptable una generalización que resulta insolente y denigrante a los esfuerzos de muchas educadoras que han mostrado un gran compromiso en atender, de manera correcta, pertinente y honesta, con este servicio.

V. En su caso, habría que reprocharle a López Obrador que no le ponga “nombre” y “seña” a quienes se han aprovechado y delapidado el patrimonio económico, político y social de los mexicanos. Su discurso mesiánico y mediático enciende a sus seguidores para mantener su marca y la impronta y apego a la figura central de un salvador, al cual le están faltando “aquellos” para enviar a la cárcel a los culpables. Es el terreno de la denuncia sin dientes o sin ganas de verdaderamente transformar a nuestro país.

VI. ¿Sabe con certeza la Secretaría de Hacienda y Crédito Público la información que sustente que los abuelos son los idóneos para cuidar a sus nietos? ¿Será capaces los abuelitos de garantizar a sus descendientes de las experiencias lúdicas que favorecen el desarrollo integral que conjuga las habilidades cognitivas, psicosociales o emocionales? ¿Podrán velar de manera favorable con la buena alimentación, los mejores hábitos de higiene y la asesoría completa a los padres para que cumplan a mayor cabalidad con la educación y formación de los nietos?

VII. Además, resulta muy contradictorio que el presidente ahora manifieste que exista una “corrupción tan rampante y sanguinaria” que no queda otro camino que acabar con todo. ¿No que a partir del 1 de diciembre la corrupción iba completamente a desaparecer? La desgracia de Tlahuelilpan y la acusación que pretende justificar el fin de un programa que da beneficios van en sentido contrario. Significa que aún existe corrupción, que no se acabo ni se acabara por el arribo de López Obrador ni por su deseo o decreto.

VIII. Lo que nos debe llevar a precisar que un gobierno debe cumplir el compromiso de investigar, denunciar y procesar a quienes cometieron actos corruptos sin menoscabo de los beneficios sociales que la población recibe por medio de las instituciones y los programas que de ella emanan. Una transformación no significa destruir, mucho menos con una justificación vaga y sin castigo para los responsables.

IX. No podemos pasar por alto, que las estancias infantiles es un sello del gobierno de Felipe Calderón, de hecho, fue una promesa de campaña que cumplió y se ha mantenido hasta ahora. Por lo cual se percibe un patrón de dar marcha para atrás de cualquier programa insignia de los sexenios anteriores. Ya lo hizo con el caso del aeropuerto y ahora con las estancias infantiles que causará un daño a más de 300 familias que no contarán un espacio para el cuidado de los hijos más un buen número de trabajadores entre educadoras y especialistas puericulturistas que ya no tendrán trabajo y engrosarán la lista de desempleo en el país.

En conclusión. Lamentable la simpleza que significa dar hacia atrás a un programa que más allá de cualquier aspecto que pueda mejorarse hay evidencia de bondades y beneficios para las familias mexicanas.