Inicio Análisis político Alejandro López Munguía La campaña “fantasma” de Caballero

La campaña “fantasma” de Caballero

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En un sondeo simple realizado en la Ciudad Capital y sus comisarías, 0cho de cada diez meridanos nos respondieron que no conocen el nombre del candidato del PRI a la Alcaldía de Mérida. O sea, el 80% de la población desconoce que Víctor Caballero Durán es el candidato del tricolor en el municipio.

Esta situación parece reforzar la teoría de quienes adentro del PRI manifiestan su extrañeza por lo que han calificado como una “campaña fantasma”, debido a la casi nula propaganda en la Ciudad.

De hecho, las versiones dentro de la estructura política electoral del candidato a la alcaldía de Mérida, resaltan la indicación de no colgar mantas o promocionales como pendones o bardas en las colonias por miedo al rechazo de la gente.

Sobre la figura de Víctor Caballero pesan mitos y leyendas que lo ponen en desventaja política. Cuando fue Secretario General de Gobierno durante el primer tercio de la actual administración estatal, corrió a más de 2 mil trabajadores por el simple hecho de ser calificados como “Ivonnistas”. A pesar de que los trabajadores se la “rifaron” durante la campaña a gobernador del 2012, fueron despedidos sin derecho a nada.

Esta situación se agudiza con la percepción de que Caballero Durán no cumple acuerdos, aunque gusta que le hagan favores y le rindan pleitesía política, nos comentan.

Es un político chapado a la antigua, afirman. Con vicios del pasado.

Lo cierto es que Caballero no anima a la militancia política tricolor. Sus mensajes invitan al desgaste de la imagen del actual Ayuntamiento y sobre ello, no baja la guardia. No admite ideas nuevas ni acepta correcciones. Es, nos platican, obcecado, cerrado y desconfiado.

Nos comparten que el equipo de Caballero carece de brillantes y su capacidad para abrir puertas es casi nula. La participación ciudadana, así como la de la clase empresarial está ausente en su campaña por completo.

Nos cuentan también que Caballero no lleva una buena relación con diversos candidatos como Felipe Cervera, o con Efraín Aguilar, candidatos a diputados estatales de los distritos VII y III, amén de que su relación con la gente del candidato a Gobernador es tirante y problemática. De hecho, el diseño de la imagen de Caballero es discordante con la de Sahui.

“La campaña de Caballero en Mérida es un desastre” nos dicen. Está enfrentado con grandes políticos, baluartes del tricolor como lo es Celia Rivas Rodríguez, Presidenta de la Junta de Gobierno del Congreso del Estado, que lo acusó de haberla traicionado por la espalda de forma trapera.

La gente está extrañada del por qué el rostro de Caballero no aparece en los taxis del Volante, o en los camiones de la Alianza como lo era en antaño. Extrañada también de la conformación de su planilla, en donde se incluye a una joven sin credencial de elector, nos comparten. ¡Sin credencial de elector!… o sea.

Víctor Caballero es la otra cara del priísmo yucateco. Es como si supiera que su derrota está firmada. O también pudiera ser lo contrario, nos cuenta uno de sus afines, que se siente muy agradecido y que coincide con él en el sentimiento rencoroso que siente contra Ivonne Ortega Pacheco, la mujer que siendo Gobernadora le dio la oportunidad a Víctor de ser diputado, Presidente del Congreso y funcionario estatal.

Así las cosas, en Mérida, pareciera no haber candidato a alcalde del PRI. Es algo inexplicable, Inaudito, increíble, inverosímil, incomprensible, ilógico, injustificable, aunque nos contradicen, pues afirman categóricamente que esto obedece a una “estrategia ganadora”. Lo cierto es que es extraño, muy extraño, admito que no tengo conocimiento de que exista victoria sin propaganda, mejor dicho, sin mucha propaganda, que digo mucha, abundante y excesiva propaganda. Pero en fin, uno siempre puede estar equivocado, aunque no me culpen si Caballero va abajo en las encuestas por casi un 20%.