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La debilidad del comercio y la inversión amenazan el crecimiento a largo plazo

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21/11/2019 – Los conflictos comerciales, la debilidad de la inversión empresarial y la persistente incertidumbre política lastran la economía mundial y aumentan el riesgo de estancamiento a largo plazo, según las últimas Perspectivas Económicas de la OCDE.

Se prevé que el crecimiento del PIB mundial se sitúe en el 2,9%-3,0% este año – su nivel más bajo desde la crisis financiera – y se mantenga en el 3,0% en 2020 y 2021. El PIB mundial creció un 3,5% en 2018.

El informe de Perspectivas apunta que es necesario adoptar medidas enérgicas para abordar tanto los altos niveles de incertidumbre a los que se enfrentan las empresas como los cambios fundamentales que se están produciendo en la economía mundial. La adopción de políticas debe liderar la transición hacia una energía más limpia y hacia un mundo cada vez más digital. Los gobiernos deben trabajar de forma urgente y coordinada para impulsar la inversión y establecer unas normas internacionales equitativas en materia de fiscalidad y comercio.

Durante la presentación del informe de Perspectivas en París, Laurence Boone, economista jefe de la OCDE, ha indicado: "Sería un error pensar que estos cambios son factores temporales que pueden abordarse a través de la política monetaria o fiscal: se trata de cuestiones estructurales. Sin coordinación en comercio y fiscalidad global, y políticas claras para la transición energética, la incertidumbre seguirá estando presente y perjudicando las perspectivas de crecimiento".

La desaceleración afecta tanto a las economías de mercado avanzadas como a las emergentes, aunque su gravedad varía en función del peso del comercio en los distintos países. En Estados Unidos, se prevé que el crecimiento disminuya al 2% en 2020 y 2021. En la zona del euro y en Japón, se espera un crecimiento de alrededor del 1%, mientras que la desaceleración de la expansión en China situará su crecimiento en el 5,5% en 2021, frente al 6,6% del año pasado.      

Los dos años de escalada de enfrentamientos por los aranceles, principalmente entre EE.UU. y China, han afectado al comercio y están socavando la inversión empresarial, poniendo en peligro los niveles de empleo. Aunque se ha mantenido el gasto de los hogares, están apareciendo signos de debilitamiento. Las ventas de automóviles han caído con fuerza durante el último año.

Si bien la fragilidad de la economía mundial puede atribuirse en gran medida a decisiones políticas adoptadas de forma deliberada, también refleja cambios estructurales más profundos, según el informe de Perspectivas. La digitalización está transformando los modelos de negocio, mientras que los cambios climáticos y demográficos ya están alterando los patrones de actividad existentes. Mientras tanto, China está reequilibrando su dependencia de las exportaciones y la industria manufacturera, orientándose en mayor medida hacia el consumo y los servicios.

En su discurso en Pekín, donde se reunió con el Primer Ministro chino Li Keqiang y otros jefes de organizaciones internacionales, el Secretario General de la OCDE, Ángel Gurría, afirmó: "Las campanas de alarma están sonando alto y claro. A menos que los gobiernos tomen medidas claras para ayudar a impulsar la inversión, adapten sus economías a los desafíos de nuestro tiempo y construyan un sistema comercial abierto, equitativo y fundamentado en normas, nos dirigiremos hacia un futuro a largo plazo caracterizado por un bajo crecimiento y un descenso de los niveles de vida".

El crecimiento de la inversión en el conjunto de los países del G20 (excluida China) se redujo de un 5% anual a principios de 2018 a sólo un 1% en el primer semestre de 2019, según muestra el informe de Perspectivas. Se calcula que el crecimiento del volumen del comercio mundial de bienes y servicios se ha reducido al 1% este año, su tasa más baja desde 2009. Aunque se prevé un moderado repunte, se estima que seguirá siendo débil.

El informe de Perspectivas advierte que una nueva escalada de los enfrentamientos comerciales perturbaría las redes de suministro y afectaría a la confianza, el empleo y los ingresos. Asimismo, la incertidumbre sobre la futura relación comercial entre la UE y el Reino Unido plantea un riesgo adicional para el crecimiento, al igual que el elevado nivel actual de deuda de las empresas.

Para la OCDE, reforzar la cooperación internacional es indispensable, particularmente, la necesidad de acordar unas normas transparentes y equitativas en materia de fiscalidad internacional y de comercio. Asimismo, la OCDE está analizando cómo se puede orientar la financiación y la inversión pública para ayudar a cumplir objetivos a largo plazo, por ejemplo, consiguiendo que la sociedad se beneficie plenamente de los avances de la tecnología digital o facilitando la transición hacia un futuro con bajas emisiones de carbono.

 

 

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