Inicio Análisis político Alejandro López Munguía La derrota del candidato del PRI en Mérida. El análisis

La derrota del candidato del PRI en Mérida. El análisis

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La derrota del PRI en Mérida, el análisis.

Los resultados de la elección para el PRI no tomaron por sorpresa a los estudiosos de la política en Yucatán. Los meridanos rechazaron rotundamente la oferta política del candidato a la alcaldía básicamente por tres razones:

La primera.- Porque el candidato a la presidencia municipal jamás conectó con la ciudadanía. Al menos con la “mayoría calificada”. Esencialmente porque su estructura emocional no motivó simpatías, sino todo lo contrario.

La segunda.- Porque no hizo campaña en todo el territorio. Le apostó a su ejército que no llenó el estadio Carlos Iturralde, pero que sí fue útil para dividir a los priístas de base.

La tercera.- Porque, así como él operó para lastimar la campaña de otros, él fue lastimado también. Entre los priístas saben tomar revanchas. Nótese el caso del Volante, que nunca se volcó a favor del candidato, y así, se sumaron otros.

Factores especiales jugaron un papel fundamental para construir la gran derrota. Uno fue el voto magisterial. Gran parte del gremio esperaba la oportunidad para votar en su contra.

Otro factor fue el activismo en contra de las víctimas de Crecicuentas.

El candidato del PRI a la alcaldía de Mérida tuvo serios tropiezos durante su campaña, en especial cuando visitó la guarida de los famosos Vox Tuberos, que le reclamaron haber tratado a uno de ellos “¡como perro!”. El otro tropiezo fue cuando acudió a un encuentro con empresarios y salió por la puerta de atrás del salón pues en la entrada principal ya lo esperaban las víctimas de Crecicuentas.

En efecto negativo del candidato a la alcaldía alcanzó a los candidatos en Mérida, al grado tal que el PRI solo ganó un distrito, el VII, y con un “nudo en la garganta”.

No todo fue el efecto Morena.

Inexplicablemente el PRI postuló a su candidato sin considerar el alto grado de negativos que tenía. Al no resultar ser el elegido como candidato a la gubernatura de Yucatán, optó por aceptar la postulación. Versiones aseguran que él fue el que pidió la candidatura y el Gobernador se la dio, en recompensa. En realidad el candidato viable siempre fue, Francisco Torres Rivas, mejor conocido como “Panchito”.

Fue tal el efecto, que al ver llegar la jornada electoral, muchos de su equipo tocaron las puertas del equipo contrario, angustiados por la derrota que ya sentían.

No hay mucho que analizar, en el propio circulo tricolor siempre se dijo que su derrota “era bola cantada”.

Seguramente veremos a Víctor Caballero Durán en los tiempos por venir, con la firme intención de “rescatar al PRI” y “devolverle su grandeza”.