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Libertad de Expresión en Yucatán, un reto para el Gobernador que viene

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Libertad de expresión en Yucatán, un reto para el próximo gobierno.

Sea cual fuere el resultado del 1 de julio, se debe garantizar el ejercicio de la libre expresión en Yucatán. Y es que, no es cosa menor, es el fundamento de una democracia que a estas alturas se supone ya está consolidada.

No hay democracia sin plena libertad de expresión. Porque la vida pública no puede caminar sin acompañamiento. Porque es necesario que la sociedad esté enterada de las cosas buenas y malas que los gobernantes realizan.

Yucatán no está exento de la violencia que pudiera alcanzar en algún momento a los profesionales de la comunicación, periodistas, productores, editores, redactores, camarógrafos, fotógrafos, analistas, panelistas y más. El riesgo es grande porque grande es la responsabilidad de informar, de analizar y de cuestionar.

Yucatán debe consolidarse reconociendo que la labor del periodismo es la esencia misma del pueblo. A través de los medios, a través de la voz de un periodista, de un analista, de una fotografía, de un video, de un documental, se plasma la realidad. Y es en la realidad donde se encuentra la verdad.

El periodismo en Yucatán debe por su parte cuidar en no cobijar la mentira, la falsedad y la manipulación. Porque no se hace periodismo puro, actuando con consigna. Los medios deben tener como fundamento la ética, y ésta empieza poniéndole rostro y firma a las cosas.

En Yucatán se acostumbra a someter a los profesionales de la comunicación. “No publiques esa nota”, “baja tu nota”, “no me ayudas replicando tal cosa”, “no eres amigo”, son frases comunes en las que se concentra el alto grado de censura, en especial cuando se trata del gobierno y de la política.

El profesional de la comunicación cobra por su trabajo, y por ende paga sus impuestos cumpliendo con sus obligaciones fiscales. El que no lo haga no es un profesional.

Es el momento de establecer con claridad que los profesionales de la comunicación merecemos gozar de los derechos a una vida digna. Los salarios que se pagan en Yucatán son muy bajos, no corresponden al riesgo que corren diariamente. Merecemos seguridad social, prestaciones, una vida digna pareja.

Hasta ahora no existe un marco jurídico que a los periodistas les garantice eso.

El político necesita siempre de un periodista, pero no lo trata con el respeto que éste merece y éste, no siempre se da a respetar.

Existen políticos que ignoran el peso específico de la labor del periodista e incurren en excesos y abusos.

Esto no debe continuar. Por eso, el próximo Gobernador del Estado, debe ser consciente que para consolidar el estado de derecho en Yucatán, debe procurar todos los esfuerzos jurídicos y ejecutivos para darle a la libertad de expresión una vida digna, a la altura de nuestra democracia.