Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Lo que pasó… (el análisis capítulo 1)

Lo que pasó… (el análisis capítulo 1)

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Lo que pasó…

Lo que pasó es que la gente en su mayoría votó por Andrés Manuel López Obrador. Lo hizo convencida de que había que darle al país un sentido, un rumbo político definido.

México con Peña Nieto divagó, su rumbo nunca estuvo definido. Estaba convertido en el país de la inercia. Un país donde todo funcionaba, sin resultados trascendentales.

La corrupción se consolidó como condición para hacer que las cosas funcionaran en México. Así vimos a Gobernadores saquear a sus estados y a funcionarios enriquecerse sin recato alguno. Vimos a funcionarios llegar en “chanclas” y salir inmensamente ricos, poseedores de tierras, departamentos, yates, casas, etcétera. La impunidad imperó y el hartazgo movió conciencias.

El voto para AMLO fue masivo, la tendencia se confirmó. Por mucho tiempo el tabasqueño trabajó para darle forma a su proyecto. Finalmente cuajó y está convertido en la gran figura mundial.

México es noticia mundial, porque el vecino de Estados Unidos será gobernado por un hombre de izquierda y su posición será determinante en el rumbo que tome la América Latina.

En Yucatán.

Muy poca gente sabe que Mauricio Vila Dosal siempre estuvo al frente en las preferencias electorales. Desde mucho tiempo atrás, aproximadamente dos años, Vila se posicionó muy fuerte. La mayoría de los yucatecos lo vieron con buenos ojos.

Las encuestas serias ponían a Vila en un rango de 35% a 38% y a Mauricio Sahui en un rango de 32% a 35%. En la elección constitucional, este pronóstico se confirmó. No hubo sorpresas.

Los que conocíamos esas encuestas sabíamos que el tema estaba en los negativos. Mauricio Vila no tenía negativos. Mauricio Sahui tenía uno que otro.

En octubre del 2017 cuando el Gobernador Rolando Zapata se decidió por Sahui, sabía que los demás aspirantes priístas no lo aceptarían del todo, por ello fue la estrategia del “espectacular destape”, que consistió en hacer que la Revista Peninsular publicara en su portada a Rolando levantando la mano a Sahui con la leyenda “Sahui Gobernador”.

La estrategia no obtuvo los resultados esperados. Los demás aspirantes se revelaron y desde allí, se mostraron reacios y ásperos con Sahui. En diciembre, por fin se destapó a Sahui como candidato oficial del PRI a la gubernatura del estado. El día del destape, no hubo unión sino molestia, desencajamiento y deseos de venganza.

El resultado no debe sorprender a nadie. La lucha fue pareja entre los dos Mauricios. Ambos jugaron con sus cartas, le metieron ganas al asunto y ganó el panista.

No hay vuelta de hoja. Vila se perfila para darle un cambio a Yucatán, más en la forma que en el fondo. Porque él mismo reconoce la valía de mucho de lo bueno que se ha realizado. Su visión es simple, Yucatán merece más. Se comprometió a generar un cambio y eso es lo que le pedirán.

Sahui debe sentirse orgulloso de su campaña, por él no quedó. Dejó constancia de que es un político con virtudes y talentos muy apreciados por mucha gente. más de 300 mil ciudadanos lo avalan.

El PRI es un partido destinado a la refundación. Fue borrado del mapa político. No metió ni las manos. De las 9 gubernaturas, no ganó ninguna.

Tres cosas lo abatieron en esta guerra: la soberbia de sus élites, la división y traición interna, y la ausencia de buenos candidatos.

Victor Caballero y Mauricio Sahui

En el PRI se traicionan y se cobran las facturas a diario. Hoy no fue la excepción.

En Yucatán están reacios a reconocer la derrota. Deberían ser más sensatos. Esto ya no tiene vuelta para atrás. Los errores que se cometieron construyeron el fracaso que sin duda, es doloros, pero real.

No existen excusas, la competencia de Sahui siempre fue hacia adentro. Luchó contra el fuego amigo y éste lo hizo perder.

A Sahui no lo derrotó la oposición, sino la inercia interna que atentó en su contra todo el tiempo. Ahora convocan al priísmo de base a “defender” los votos obtenidos, ¿pero sirve de algo?. ¿En realidad creen que van a revertir el resultado?.

El destino de Sahui estaba marcado desde el momento en el que no le dejaron manejar su propia campaña. A partir de allí, pasaron cosas que nunca tuvieron explicación, como su deslinde de Ivonne Ortega Pacheco, la mujer que le dio todo. Sahui se prestó a los intereses del anti ivonnismo que siempre marcó la ruta de las cosas en el gobierno de Rolando Zapata. Como consecuencia, el ivonismo no apoyó a Sahui contundentemente.

A Sahui le vendieron la idea de que con la estructura bastaba. Y así lo rodearon, lo pasearon, lo marearon y lo desdibujaron. Al final, la estructura no bastó, de hecho, nunca basta.

Sahui logró alcanzar el porcentaje de 34% de intención del voto, gracias a la movilización de la estructura, pero en realidad, no bastó. No toda la estructura respondió.

El priísmo de base nunca estuvo convencido. Los priístas de toda la vida respondieron por inercia, pero no entendían lo que estaba pasando. La derrota se venía venir desde el 2015.

Hay mucho por escribir, y mucho por reflexionar.

“La alternancia llegó para quedarse”, dijo Carlos Salinas de Gortari y créame que siempre tuvo la razón.