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Madre soltera con rencor: ¿el deseo de venganza por encima de la felicidad de tu hijo?

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En esta ocasión, decidí abordar un tema polémico, y tratado las más de las veces en forma superficial, prejuiciosa del tipo “el varón es un desgraciado” (cuando también hay sus contrapartes femeninas…), no siendo objetivos con el caso concreto. Cuento con vivencias cercanas de madres solteras con dignidad, guerreras, y que reflejan salud mental y emocional, lo cual transmiten a sus hijos, quienes crecen sanos en todo sentido, pues ellas fueron buenas madres, aceptaron su realidad, pusieron límites sanos y crecieron como persona.

Para ellas, mi más sincera felicitación, son un orgullo, y siempre las apoyaré, pues son un digno ejemplo de motivación, y cuando el varón es violento, la vida es lo primero, así que “vaya bien”. Pero también conozco casos cercanos de mujeres ardidas, resentidas, que manipuladoramente se escudan en la condición de ser “madres solteras”, misma que sólo utilizan para victimizarse y con ello, “dejar mal al varón”, que no fue ningún violentador, y perjudicar a un niño en “común”, sea o no sea suyo pero como si lo fuera, pues no es tan nocivo el hecho de ser madre soltera, como las actitudes de venganza y acoso a la familia de su ex, utilizando como pretexto al menor, los que pueden dañarlo al no tener límites claros y sanos, de acorde a la nueva realidad. Este tipo de mujeres, que utilizan la maternidad para manipular a su entorno, y no como otras que son verdaderas madres con M mayúscula, realizan un daño psicológico profundo en sus hijos, no siendo la separación o un divorcio realmente la causa, sino la alienación parental que ellas hacen tras el mismo, como una venganza ante quien decidió, con causa o no, dejarlas, lo cual, no sólo es su derecho, sino que muchas veces, es la única solución ante la falta de amor real, la violencia, infidelidades, falta de atracción sexual, entre muchos otros factores.

Una mujer de verdad, no necesita a un hombre para darle autoestima, seguridad económica, y mucho menos fe en que lo que pasa siempre es lo mejor. Una mujer de verdad, jamás se arrastra o le ruega a ningún varón, y mucho menos lo acosa, o a su familia, utilizando como pretexto a sus hijos. Una mujer de verdad, que ama a Dios, cree realmente en él, y se ama a sí misma, se aleja con dignidad y auto-respeto de quien jamás la amó y de todo lo que de él provenga. Una mujer de verdad, no vive parasitariamente de sus ex suegros, con el pretexto de un hijo, ni se los deja para que cuiden todo el día, pues eso es vivir de lástima, de forma co-dependiente y no ser una verdadera hija de Dios, que precisamente por dignidad, jamás seguiría atada a la familia de su ex, a menos claro, que quiera seguir violentando psicológicamente a su ex de esta forma, y los padres del mismo, estén manipulados, y creyendo “hacer lo correcto”, en realidad están aumentando el daño… La justificación es el “niño”, pero la realidad, es su propio egoísmo, el de ella y los padres del varón, al no aceptar la realidad y quererla a su manera.

Lo pasado, pasado es. Si los abuelos quieren que el buen futuro llegue para todos, deben dejar el pasado atrás, o éste no llegará… Cada cosa debe estar en su lugar. El seguir conviviendo con la familia del ex, es además de una muestra de baja autoestima, una perversidad del tipo: aquí estaré siempre y jamás te desharás de mí, aunque me pongas orden de restricción y te hayas casado con otra mujer, a quien no solo si amas, si no con quien tendrás próximamente hijos producto del amor, con Dios al centro de la relación. El que menos pareciera importarles es el varón, su propio hijo, el que decidió, al menos en el caso que a mí me consta de manera directa, poner incluso leyes de por medio para alejar a su ex. Pero ella sigue pidiéndole el favor de que le cuiden al hijo a sus ex suegros, siendo totalmente irresponsable del mismo, pero eso sí tomando muchas fotos para continuar con su rol de víctima, cuando la realidad, es que por algo la dejaron, y el juez no actuó a su favor, sino a favor del varón.

Hay de varones a varones, y en este caso, él siempre dijo la verdad y tuvo la razón. Lo único que mantiene a flote a dicha mujer es su rol de “madre”, pero tampoco lo ejerce ya que todo el día le cuidan al hijo, y por la familia del ex, quienes cayeron en la victimización que estratégicamente ha ido proyectando, pero la verdad siempre llega a saberse, y reitero, si él la dejó, por algo será…pues él es un excelente varón. Piénsalo por un momento, tú mujer hermosa que me lees: si te dejan por un varón, te ponen orden de restricción, y además ya se casó, tú en tu sano juicio como mujer, ¿le dejarías tu hijo a tus ex suegros, vivirías en su casa, aun teniendo dos automóviles último modelo a tu nombre, trabajando en UBER para ti, tienes un buen trabajo, y aunque no tuvieras nada de lo anterior?, ¿O tomarías sana distancia, de todo lo que represente a tu ex, incluyendo a sus padres, dejarías la auto-compasión y las actitudes de lástima ajena, te levantarías con fe y liderazgo tomando un nuevo camino, y claro, te casarías con un varón de Dios que vea por tus necesidades, y no se las dejes a tus ex suegros? Como todo en esta vida, es cuestión de fe, actitud y dignidad. Mucho se habla de la violencia hacia las mujeres, y me parece excelente, ya que soy una férrea defensora de la no violencia en cualquiera de sus formas, pero cuando ellas mismas se violentan a sí mismas no teniendo dignidad, y cuando ellas son las que cometen violencia e injusticias en contra de los varones y de sus propios hijos, al no aceptar la realidad, la situación cambia. Quizá arda troya, pero es la verdad, y ésta, cae por su propio peso.

La falta de dignidad, es el reflejo de un interior dañado y de no confiar en Dios en realidad, sino en el ser humano, y ¿en los padres del ex? Dicho varón vive un infierno a cargo de su ex y de sus propios padres y familiares, quienes no han entendido que no deben entrometerse en la vida de su hijo, ni conocen límites sanos con el nieto, que dicho sea de paso no es su hijo, tomando roles que no le corresponden, pero la vida da muchas vueltas, y lo que siembran, cosecharán. Su hijo, sigue su vida, y está siendo muy bendecido, precisamente porque se alejó de ese ambiente, del cual pintó una raya por considerarlo nocivo, y las leyes lo protegieron. Pese a todo, el cumple con lo que la ley dispone en cuanto al niño, pero lamentablemente, el niño al tener una madre manipuladora y unos abuelos que no conocen de límites sanos, solo logran en el varón el efecto contrario: alejarlo cada día más.

El niño no se tiene la culpa, la ex mujer y los abuelos sí. El varón, es un excelente varón, y a nadie le ha interesado su pensar y sentir. Si ellos no se entrometieran de la forma co-dependiente en la que lo hacen, tornándolo inclusive “causa social”, cuando la culpable de todo es la ex mujer, todo mejoraría para el niño. La ex mujer le quiso prohibir, sin éxito por supuesto, el ver al niño, pero el juez no lo permitió ¿ella pensaba en el bienestar real del niño que tiene derecho a su padre, o en realizar venganza porque la dejaron, y no por ser buena cristiana (con evidencias en mano y el juez estuvo de acuerdo)? También la ex mujer, quiso prohibir que el niño salga a solas con su padre y con su actual esposa, quienes dicho sea de paso son personas de bien, valores, e impecable trayectoria no sólo profesional sino social y personal, para brindarle momentos felices, positivos y constructivos, motivo por el cual, mutiló de manera literal las posibilidades de desarrollo sano de su propio hijo, luego entonces, si ese niño no crece sano, fue principalmente la responsabilidad de la mamá, ya que debe dejar el pasado atrás, continuar con su vida, eliminar ese perverso egoísmo, y permitir que el niño sea feliz, y no se amargue como ella, y sea feliz junto con su padre y su esposa.

La ex mujer, le quitó al niño la posibilidad de convivencia pacífica con su padre por venganza, y utiliza a sus ex suegros para seguir ocasionándole violencia psicológica a su ex, a través de querer generarle “culpa”, cuando la única culpable de dicho fracaso es ella, pues ella bien sabía, que jamás fue amada y aun así, quiso “retener a un hombre”, pero sin amor, y las consecuencias siempre llegan. El varón ahora es feliz, al fin, y el niño tiene derecho de serlo también, pero mujeres como ella, dañan más a sus hijos, en pro de su venganza personal reflejo de su baja autoestima e insanidad mental, que cualquier ruptura, pues ésta muchas veces no sólo es sana sino que también necesaria. El punto es: ¿por qué una madre impediría ser feliz a su propio hijo, solo para vengarse de su ex? Esta es una pregunta, que no pocos varones se realizan no sólo en México sino en el mundo.

Hay de casos a casos, pues en definitiva, hay hombres que fueron violentos, golpeadores, borrachos, parranderos y jugadores, como se diría coloquialmente. Pero si en este caso, esa no fue la situación, ¿por qué la maldad, egoísmo, perversidad, de seguir dañando a un varón que jamás fue suyo y por ende, jamás perdió?…Mujeres, amadas, tengan dignidad, ámense, y amen de verdad a sus hijos, viendo primero por la felicidad de ellos, y no por sus ruines deseos de venganza, cuando si son honestas, se darán cuenta, de que solo cosecharon lo que sembraron. Ese es el mensaje fuerte y claro del escrito de esta ocasión: Mujer ama a tus hijos, más que a tu rencor. Se feliz y que Dios te bendiga por siempre.