Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Margarita Zavala “la errante”, de candidata a predicadora.

Margarita Zavala “la errante”, de candidata a predicadora.

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La renuncia de Margarita Zavala es la antítesis de la valentía democrática. Es en plenitud, la forma más ruin de hacer fracasar el avance más grande que la democracia haya experimentado en toda su existencia en el territorio nacional.

Tener candidatos a la presidencia de la república sin partidos políticos es el mayor logro nacional en materia democrática, desde que se creó el Instituto Nacional Electoral, que es en la actualidad garante del éxito democrático del país. Y ahora Margarita Zavala desecha esa candidatura.

Margarita sabía los riesgos, conocía los alcances y las limitaciones que tenía el ser candidata sin partido político. Margarita sabía que dentro del PAN, como militante, en caso de haber sido la candidata presidencial, podría estar punteando en las encuestas, pero también sabía que como independiente, la realidad la pondría donde estaba, con menos del 4% de intención del voto. Margarita lo sabía todo desde un principio.

Margarita no es una improvisada. Es una mujer que se dedica a hacer política y que forma parte de una gran estrategia electoral, tendiente a apuntalar a José Antonio Meade, actual candidato del PRI a la presidencia de México.

Tres razones la alejan de Ricardo Anaya, el candidato del PAN a la presidencia. La primera razón radica en el profundo pleito personal que ambos tienen y que provocó su salida del blanquiazul. La segunda tiene que ver con el antagonismo que Anaya sostiene con el Calderonismo y que desembocó en la ruptura de ambos al interior del Consejo Político Nacional. La tercera está fundamentada en el discurso que Margarita implementó a partir de su participación en el programa de televisión Tercer Grado que produce Televisa, desde donde anunció una cruzada para “seguir trabajando por México, por rescatar los valores de la democracia…”

Margarita no será más la candidata independiente que enorgulleció a sus fieles seguidores. Será simplemente Margarita. La mujer que se quitó el traje de súper héroe y puso el rostro para decir “¡hasta aquí!”.

México aguanta esto y más. Cuando parecía que tendríamos el gusto y hasta el honor de ver a una mujer empezar y terminar una trayectoria de éxito, nos volvimos a casa con la vergüenza en la cara.

Fue terrible saber que Margarita ya no sería candidata. Ahora que la confianza de la sociedad necesitaba de una voz como la suya compitiendo hasta el final. Para el anecdotario quedará que fue la primera mujer en lograr ser candidata independiente. Su nombre estará siempre grabado en los anales de la historia democrática nacional.

De candidata a predicadora. Margarita buscará ahora su desierto, para desde allí mandar su prédica de los valores que la democracia ha extraviado por su paso inexorable hacia el futuro. Esperamos que ahora sí se encuentre internamente y halle su verdadero espacio, porque desde que recuerdo, no se encuentra así mismo.