Inicio Análisis político Alejandro López Munguía No “pendejees” a tus hijos: López Munguía.

No “pendejees” a tus hijos: López Munguía.

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No “pendejees” a tus hijos: López Munguía.

Educar a un hijo es más complicado de lo que se piensa, pues están en juego diversos factores. Fundamentalmente uno, los sentimientos, que son más poderosos que cualquier razonamiento, por eso los padres debemos ser muy hábiles en el intercambio de ideas.

Los hijos captan perfectamente todo mediante un radar emocional que los conecta con los padres. Ellos siempre están atentos a lo que hacen sus papás, el que piense que “están metidos en sus cosas y ni cuenta se dan” se equivocan rotundamente. Los hijos están pendientes de cualquier gesto, palabra o ademán que emitan sus papás.

En edad temprana los hijos viven para sus padres. En la adolescencia van mostrando una parte de su personalidad, y aunque pudieran ser rebeldes, mostrarán siempre sus verdaderos sentimientos. Si se sienten valorados o no, los padres lo notarán. Cuando un hijo se enfrenta con groserías a sus padres es sinónimo de que algo reclama.

Los padres debemos ser firmes pero persuasivos. Debemos ponderar que nuestro hijo o hija son seres humanos con dignidad, y aspiran a ser respetados. Es por eso que ante cualquier esceneario, ya sea una comida, un paseo, una lección de vida, una charla, incluso un debate o una reprimenda, no debemos sobajarlos, menos humillarlos. De ninguna manera es viable imponer la autoridad de padre, porque esa está implícita en la relación familiar.

La imposición de las ideas ya no es lo óptimo para establecer vínculos con nuestros hijos. A menudo caemos en el error de decirles “¿qué experiencia puedes tener a los 18 años?”. Lo correcto es decir “platícame sobre tu experiencia en este campo”, el hijo o hija se verá comprometido a dar una respuesta sincera, honesta, reconociendo que tal vez no tenga los conocimientos suficientes sobre ese tema y se abrirá una oportunidad de diálogo. El intercambio puede continuar con una frase del padre en este sentido “yo desconocía de este campo, hasta que sucedió que me vi involucrado, recuerdo…”. El hijo o hija, sentirán empatía con sus padres y habrán logran una línea de comunicación enriquecedora, donde ellos se sienten valorados, respetados y tomados en cuenta.

A los hijos no hay que “ningunearlos”, o lo que comúnmente se conoce como “pendejearlos”. Hacerlo es cometer un grave error que tendrá efectos terribles en su formación como seres humanos de éxito.

Muchos profesionistas en edad madura lamentan no haber podido complacer a sus padres, y viven con esos traumas que jamás podrán superar. Muchos se sumergen en el alcoholismo o en las drogas, o bien son padres disfuncionales que no valoran la familia como un centro de formación de seres humanos decentes, éticos, honorables, honrados, sensibles, empáticos y respetuosos de la ley y de los derechos del prójimo.

No solo hay que alimentarles el cuerpo, también el corazón y el intelecto. Ser padre es la parte más profesional del ser humano. Si nos equivocamos en su formación estamos perjudicando una vida nueva. A los hijos se les ama tanto, pero a veces sin querer, no reparamos que les abrimos heridas y traumas profundos.

No los “ningunees”. Respétalos y dales su lugar. Pídeles su opinión sobre tal o cual tema, aunque no tengan los conocimientos necesarios o la experiencia suficiente. Déjalo decidir en un restaurante; no le compartas tu pesimismo; siempre ayúdale a tener alternativas de vida; no lo dejes solo en sus problemas; cuando lo reprimas hazle ver que esto también te pasó a ti y que lograste salir adelante y que por eso luchas todos los días para darle a él y a toda la familia lo mejor y lo necesario.