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¡Nos estamos convirtiendo en Venezuela!

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A pocos días de terminar el 2018, el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció su estrategia para combatir el huachicoleo (robo de combustible), la cual consistía en cerrar 4 válvulas de 13 oleoductos de Petróleos Mexicanos, un cambio en la distribución de la gasolina, para su traslado se usaría pipas y cisternas, así como el resguardo de 58 instalaciones estratégicas de PEMEX (6 refinerías, 39 terminales de almacenamiento y despacho, 12 estaciones de rebombeo y control de ducto) a manos de cuatro mil elementos de la SEDENA y MARINA.

Se dijo también que empleados de PEMEX trabajaban conjuntamente con los huachicoleros, pues aquellos les brindaban la información de los días en que se movía el combustible. Incluso la secretaria de Energía, Rocío Nahle, dijo que cinco personas del área de monitoreo de Pemex no siguieron el protocolo al detectar el posible robo de combustible.

Retomemos lo mencionado en el primer párrafo, se cerraron las válvulas por un tiempo indeterminado, en palabras del primer mandatario:

“¿Cuánto tiempo nos puede llevar? (el cierre de válvulas) Va a depender, a ver quién se cansa primero, los que se roban el combustible o nosotros. Yo nada más les mando a decir que soy perseverante y, ya dijimos, se acaba la corrupción y se acaba la corrupción”.

Pero esta estrategia está afectando a al menos 10 estados: Tamaulipas, Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Estado de México, Puebla, Michoacán y Ciudad de México; pues han reportado desabasto de gasolina, y lo ciudadanos lo han denunciado en las redes sociales.

Circularon vídeos de las largas filas que se armaban para poder cargar gasolina, lo cual generó el descontento de los ciudadanos. De igual forma, como era de esperarse, también se propagaban noticias falsas con la única intención de alarmar a la ciudadanía; y como los mexicanos no nos dejamos llevar por cualquier cosa que nos comparten en Whatsapp (nótese el sarcasmo), pues se empezaron las compras de pánico.

La gente acudió a la gasolinera más cercana a abastecerse de toda la gasolina posible.

Algunos empezaron a augurar el futuro de México diciendo que ya estábamos encaminándonos a ser Venezuela. Es cierto que este desabasto y la alta demanda del producto puede ocasionar otros problemas, como ya están sucediendo en la CDMX, donde ya cerraron varias gasolineras pues se quedaron sin combustible; Morelia donde hubo un paro de 2 mil 400 unidades del transporte público; Coahuila donde 20 estaciones dejaron de trabajar; Querétaro donde no hay combustible en una de cada tres gasolineras. Todo lo anterior de acuerdo al reportaje de Animal Político.

Incluso la Cámara Nacional de Comercio indicó que, de seguir la crisis de distribución de combustibles, puede haber problemas en el abasto de alimentos.

Es una decisión dura y es un hecho que la situación puede agravarse, pero de allí a que nos estemos encaminando a ser Venezuela, hay un Maduro de distancia.

El huachicoleo es un problema, y la estrategia que ha decidido seguir AMLO puede ser factible en un corto periodo, pero insostenible a largo plazo, me uno a las palabras de Enrique Alfaro, Gobernador de Jalisco, cuando dijo que reconocía que el robo de combustible debía resolverse con medidas duras, pero que los ciudadanos no deberían pagar el precio y es cierto.

Los ciudadanos no deben pagar el precio; si AMLO está dispuesto a seguir con esta estrategia, debido a su perseverancia, o terquedad, también debe estar dispuesto a asumir el costo político que dicho acto puede desencadenar, a menos que tenga otra estrategia bajo la manga, que a estas alturas, sería bastante oportuno,