Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Pobre PRI… ¿Y quién votará por él?.

Pobre PRI… ¿Y quién votará por él?.

4720
0
Casa del Pueblo, sede del PRI en Yucatán.

Pobre PRI.. ¿Y así, quién va a votar por él?.

PRIMERA PARTE.

– La desintegración está en marcha -.

La anunciada expulsión de cuatro diputados estatales del PRI en Yucatán por parte del Presidente del CEN, Alejandro Moreno “Alito”, ha metido al tricolor en un drama que a muchos les estruja el alma y a otros, los ha metido en una burbuja en la que asumen “que mientras menos burros más elotes”. Curiosa situación que tiene una explicación seria.

El meollo del asunto no es la expulsión propiamente, ni si los diputados hicieron bien o mal en votar a favor de la solicitud del empréstito que presentó el Gobernador Mauricio Vila al Congreso para reactivar la economía del estado mediante la construcción de obra pública, sino lo que le está pasando al PRI desde hace ya un tiempo.

La desintegración del PRI está en marcha. Eso sí, no empezó con el pleito entre los diputados que estaban a favor del préstamo para la Reactivación Económica y los que no, todo empezó mucho tiempo atrás. El poderoso partido de antaño ha sufrido con el tiempo diversos enfrentamientos que han destruido su prestigio, su unidad interna y ha propiciado la ira, el odio, la venganza, la revancha y la renuncia de miles de priístas al partido.

Hagamos un sencillo recuento.

En el 2011, se urdió la caída de Angélica Araujo Lara que como Presidente Municipal de Mérida, fue víctima de un “compló”. Era necesario que la Arquitecta “cayera” para que pudiera encumbrarse el grupo político que finalmente se quedó con la gubernatura en el 2012. Angélica nunca se dio cuenta de que a su lado estaba la traición y la cobardía. Se confió y pagó muy caro su descuido. Lo que le hicieron no tiene nombre. Desde las entrañas del PRI planearon la golpiza a los ciudadanos ese fatídico 4 de julio. Su error fue no haberse dado cuenta que junto a ella estaba el enemigo.

Al arribar Rolando Zapata Bello al gobierno en el 2012, se echó a andar un Plan para desterrar, aplastar, maniatar, aniquilar la figura de Ivonne Ortega Pacheco. Lo primero fue despedir a más de 2,500 trabajadores del gobierno del estado identificados con ella. No importó que fueran priístas y que hubieran realizado campaña por Rolando. El Plan consistió en prohibirle a Ivonne la entrada a Yucatán, literal. Se prohibió mencionar su nombre, sus obras, sus ganadoras estrategias electorales; la orden política era “erradicar todo lo que oliera a Ivonne Ortega”. A lo lago del sexenio rolandista los Ivonnistas sufrieron el desprecio y la marginación de sus propios correligionarios. Todo esto sucedía mientras convenientemente Rolando se dejaba ver con ella, contento y sonriente cuando así lo consideraba.

En el 2015 Nerio Torres Arcila repitió como candidato a la Presidencia Municipal de Mérida. En la primera ocasión, tres años atrás, logró la candidatura gracias a la férrea intervención del sector obrero, CTM, que presionó a la Gobernadora Ivonne Ortega y consiguió para Nerio la candidatura, cuando todo indicaba que el ungido sería Mauricio Sahui Rivero, Presidente del Congreso y ahijado de Ivonne Ortega. En ese 2012, aparentemente Nerio gozó del apoyo del entonces candidato Rolando Zapata. Nerio perdió frente a Renán Barrera del PAN. Ya como Gobernador, Rolando lo proyectó y lo postuló nuevamente como candidato a la Alcaldía de Mérida, ahora contra Mauricio Vila. Pero volvió a perder. Mejor dicho, lo hicieron perder. La estrategia siempre estuvo clara, había que sacarlo de la jugada rumbo al 2018. Le hicieron creer que era parte del equipo y lo sacrificaron.

En ese 2015, Jessica Saiden fue postulada por el PRI a la Presidencia Municipal de Progreso. Increíblemente se formó un bloque priísta para hacerla perder y ejecutaron un Plan con acciones concretas de contra – activismo político diseñado desde el primer círculo del Gobernador Rolando Zapata Bello. La violencia política que padeció Jessica fue de enormes dimensiones. Finalmente el grupo en el poder entregó la plaza a la oposición. El objetivo se había logrado, sacaron a Jessica de la jugada.

El 2015 fue un año catastrófico para el PRI. También en ese año el PRI perdió Valladolid, otra de las plazas más importantes y tradicionales para el tricolor. Todo se conjugó. El grupo en el poder facilitó la entrada de Morena al escenario electoral, tomando decisiones muy desafortunadas. Hubo de todo, traiciones, malos candidatos, pleitos, financiamiento del gobierno estatal a diversos partidos políticos opositores. La suerte estaba echada, Valladolid sería el centro de operaciones de Morena, que en el 2018 lograría la presidencia de la república de la mano de Andrés Manuel López Obrador, un ex priísta de viejo cuño. Lejos quedaron los días en los que Valladolid era priísta forever.

En el 2017, el Gobernador Rolando Zapata avivó el fuego político interno y abrió el proceso para definir quién sería el candidato a Gobernador en el 2018 por el PRI. Pero lo hizo con la intención de que todos se pelearan entre sí. Rolando jamás generó la unidad dentro del partido. Alentó a 13 aspirantes a la candidatura y a más de 3 les financió su proselitismo. Siempre tuvo en mente ungir a Víctor Caballero Durán, pero al final optó por Mauricio Sahui por lo complicado que era el caso de Caballero. Los enemigos a vencer eran Jorge Carlos Ramírez Marín y Pablo Gamboa Miner. Al final todo terminó muy mal. Nadie respetó la decisión de Rolando Zapata. Postular a Mauricio Sahui le facilitó todo a Rolando, pues lo maniató y lo inutilizó, lo hizo como quiso y lo sacrificó. El Gobernador priísta terminó entregando el estado a otro grupo político, uno del PAN. Con esa jugada, Rolando acabó con las disputas internas y puso a todos a llorar dentro del PRI, menos a su primer círculo.

En el 2019 hubo una contienda interna para elegir al Presidente del CDE del PRI en Yucatán, y resultó ganador Francisco “Pumba” Torres, en medio de un escándalo horroroso y vergonzoso. Denigrante fue la forma en la que este hombre se aferró al cargo. En medio de ese escándalo, Ivonne Ortega, la paisana y madrina de “Pumba”, fue lastimada cuando sufrió los efectos de la gran corrupción con la que los gobernadores y el propio poder presidencial hicieron ganar a Alejandro “Alito” Moreno. Vergonzosa fue la actitud del Presidente del PRI en Yucatán que corrió a “besarle los pies” a Moreno. “Pumba” traicionó a Ivonne.

Como se ve, al PRI lo fueron destruyendo poco a poco, paso a paso. Hay muchas historias más que se podrían relatar. Por ejemplo, de cómo el primer círculo en el poder rolandista se apoderó de todos los espacios públicos, políticos y dentro de su partido. Mandaban incluso en la vida interna de muchos otros partidos de oposición. Quitaban plazas de trabajo y las regalaban a sus entrañables amigos, parientes, compadres, ahijados. Se hicieron de gigantescas fortunas que les dan para mantener a su descendencia hasta por cuatro generaciones. Hoy son opulentes inversionistas gozando de plena impunidad.

Hoy quieren expulsar a 4 diputados, pero en verdad lo que desean es sacar de la jugada a Jorge Carlos Ramírez Marín. Esto es para analizarse con frialdad. ¿Quién está detrás de todo esto?. Es un caso para la araña, pero no es difícil descifrar que es producto de una jugada política con el sello bien definido. Si Jorge Carlos llega al 2024, las cosas se pueden poner “color de hormiga” para ellos.

En este momento los yucatecos ven a un PRI impresentable. Ven a un PRI que le da impunidad a la corrupción, ve a un PRI por donde andan los corruptos como si nada hubieran robado, ven a un PRI soberbio y altanero que desde el Congreso le da la espalda a los ciudadanos, y a los trabajadores de la CROC y de la CTM (sectores priístas) para dar paso a su revancha política.

El PRI carece de líderes de verdad en las posiciones de decisión. Los que ocupan esas carteras o son producto de la corrupción heredada por el rolandismo; o son “líderes sin cabeza”, sin ideas, sin criterio, sin valentía, incluso sin dignidad. Líderes charros.

Este PRI genera decepción, desánimo, repulsión, rechazo, vergüenza, pena ajena. Siguen creyendo que nada cambió. Creen que siguen en el poder y que los apellidos de “abolengo” marcan la diferencia. Están ciegos por conveniencia.

La pregunta que uno se hace con vehemencia y con enorme curiosidad, ¿en las próximas elecciones quién votará por el PRI?.

 

Continuará (segunda parte)…