Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Priístas que perdieron su empleo, votarán contra el candidato de la Cúpula.

Priístas que perdieron su empleo, votarán contra el candidato de la Cúpula.

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Miles de priístas que perdieron su empleo votarán contra el candidato de la Cúpula.

 

La derrota del 1 de julio del 2018 generó que miles de priístas perdieran sus empleos. El nuevo gobierno despidió sin reparo alguno a miles de trabajadores que militan en el tricolor.

 

No hubo consideración alguna, ¿quién los defendió?, nadie. El presidente Enrique Peña Nieto se empeñó en imponer a su candidato, escogió a Pepe Meade, un hombre que jamás se identificó con el PRI, que nunca sintió las banderas históricas del tricolor y que nunca se identificó con la militancia. De igual forma, Peña Nieto, impuso como candidatos a hombres y mujeres de su entera confianza. Privilegió y protegió a sus amigos y compadres. Ignoró a la militancia, y a los verdaderos líderes del territorio los hizo a un lado.

 

Estos candidatos, y en especial Pepe Meade, no tenían por qué sentirse identificado con la militancia. Les regalaron las candidaturas, en especial a Pepe Meade. Al ex secretario de Hacienda, su amigo y compadre, Peña Nieto, le facilitó todo. El camino se lo abrió Alejandro Moreno Cárdenas, “Amlito”, a quien el entonces presidente y jefe político del PRI le encargó la encomienda de asegurar que el Consejo Político Nacional quitara los candados de los estatutos y con el voto mayoritario de los consejeros “planchara” el camino para Pepe Meade, el verdadero candidato de la cúpula. Y así fue como desde Campeche, el Consejo Político al servicio de Peña Nieto, sentenciaron la derrota.

 

Pepe Meade fue el candidato de la cúpula, no del PRI, no de los priístas. La analogía con Alejandro Cárdenas “Amlito” es certera. Ambos representan los mismos intereses. Ambos fueron puntales de la derrota.

 

Esos priístas despedidos, condenados al desamparo, han tenido que padecer la soberbia de las nuevas autoridades, que con desprecio, les inflingen humillaciones, no merecían ese futuro. Como priístas se entregaron a las tareas de su partido y siempre aguantaron los abusos, obedecieron la línea, y nunca protestaron. Pagaron caro su disciplina.

 

La cúpula no perdió, acumularon riquezas y se prodigaron con el presupuesto del gobierno, dinero del pueblo. La corrupción creció y sus fortunas se hicieron enormes. No extraña que a “Amlito” Moreno el periódico Reforma le haya publicado sus enormes propiedades, lujosas casas, enorme fortuna. ¿Cómo la obtuvo?. Bien pudo haber aclarado las dudas, pero su silencio lo condena. La percepción hacia su proceder es negativa.

 

La cúpula tiene una deuda enorme con la militancia.

 

El próximo 11 de agosto, el priísmo tendrá la oportunidad de votar en contra de la cúpula y con ello, impedir que mantengan sus cuotas de poder. Llegó el tiempo de la militancia, esa que exige justicia y demanda que los responsables de la derrota se hagan a un lado. Es el tiempo de la democracia interna, para que el tricolor vuelva a tener esperanza. Un voto contra la cúpula, es un voto a favor de la esperanza.

 

Un voto en contra de la cúpula, es un voto a favor de la decencia, la dignidad y la congruencia.