Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Ramírez Marín “se sirvió con la cuchara grande”.

Ramírez Marín “se sirvió con la cuchara grande”.

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Ramírez Marín se sirvió con la cuchara grande.

El candidato a la presidencia municipal de Mérida, Jorge Carlos Ramírez Marín, se “sirvió con la cuchara grande”, en el reparto de las candidaturas a diputados, tanto federales como estatales.

El prócer además, se aseguró de imponer a su hijo como candidato suplente del candidato a diputado por la vía plurinominal, Pablo Gamboa.

Y es que, la estrategia está bien pensada. Se trata de asegurarse de ocupar todos los espacios para la familia y los amigos. Si gana Pablo Gamboa la elección como candidato de mayoría por el distrito federal 3, entonces el candidato suplente por la vía plurinominal ocupará su curul legislativo.

De esta forma, tanto Emilio Gamboa Patrón como Ramírez Marín, habrán logrado que sus hijos se encumbren en la Cámara de Diputados, mirando con firmeza hacia el 2024, cuando se dispute la gubernatura de Yucatán.

Al parecer les salió “bien la jugada”.

Pero además de todo, 10 de los 15 candidatos a diputados por mayoría son del grupo de Ramírez Marín, con lo que se asegura de tener la mayoría al momento de designar al coordinador de la fracción legislativa.

Sin embargo, en el propio PRI se reconoce que en esta campaña la derrota es lo único seguro. De hecho, los candidatos están frustrados, decepcionados por el discurso que les recetan: “no hay dinero”, “hay crisis financiera”, “el partido está pagando una multa millonaria por culpa de Carlos”, etcétera

El PRI no tiene posibilidades de triunfo electoral, sin embargo, la “tirada” es ocupar los espacios disponibles para tener “margen de maniobra” política.

Todo tiene que ver con el 2024. Allá está la clave. El 6 de junio se eligen a nuevas autoridades pero al mismo tiempo se afinan las estrategias para ganar el 2024.

Jorge Carlos Ramírez Marín no es el romántico candidato a la presidencia municipal, sino todo lo contrario. Sabe que no hay forma de ganar la elección y que al PRI, del descrédito y del rechazo social no lo salva nadie; pero, hay que seguirlo, su estrategia es auténtica, es propia, trae su sello, él no va a perder, al contrario, él va a ganar. La pregunta es, ¿qué va a ganar?.

Por lo pronto, se “sirvió con la cuchara grande”, el PRI es de él y de su mano, transitará por este nuevo proceso electoral con intenciones propias, que nadie sabe, que nadie descifra.