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Realmente, ¿en qué consiste la “Cuarta Transformación”?

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En estas últimas semanas han ocurrido dos acontecimientos que hacen dudar sobre la veracidad de la flamante “Cuarta Transformación”. Por un lado, la Reforma Educativa de AMLO, así como su memorándum, y por el otro, la seguridad en México; temas que, dicho sea de paso, son bastante importantes para el presente y futuro de nuestro país.

Desde hace ya varias semanas la Coordinadora Nacional de Trabajadores del Estado (CNTE) se había hecho escuchar, pues exigía que se abrogara la reforma educativa impulsada por Enrique Peña Nieto al inicio de su gestión que proponía la evaluación docente con carácter punitivo a aquellos que no aprobaran dicho examen. La determinación de la CNTE fue tanta que los motivó a bloquear la entrada del Congreso de la Unión a los legisladores.

Como ya sabemos, el gobierno de Andrés Manuel es muy complaciente con todos, excepto con sus detractores a quienes denomina como “fifís”, “mezquinos”, etc. Por lo tanto, AMLO entregó un memorándum a tres secretarías (Gobernación, Hacienda y Educación Pública) con el buscaba dejar sin efecto a la Reforma Educativa de Peña.

Dicho memorándum era totalmente inaceptable, carecía de valor legal, entre otras cosas, porque no contenía la esencia del artículo 16 de nuestra Constitución, el cual estipula que los actos de las autoridades deben estar fundados y motivados. Con otras palabras, no solamente contradecía a la Constitución, sino que además les solicitaba a las secretarías, no acatar un mandato constitucional.

¿Dónde quedó la frase que AMLO repetía mucho, esa que decía “nadie por encima de la ley”?

Aunque no lo tomemos siempre en cuenta, la historia ya estaba dicha, el jueves pasado se aprobó la Reforma Educativa de AMLO, que, entre otras cosas, elimina al Instituto Nacional de Evaluación Educativa (INEE), creando en su lugar, un órgano técnico sin autonomía constitucional; el proceso de iniciación y ascenso no será por evaluaciones, sino por escalafón, como lo señala el periódico Excelsior.

Es cierto no nos referimos al mismo órgano, pero vale la pena citar el artículo que Arnaldo Córdova escribió en el 2012 “El SNTE, problema nacional”, cuando menciona lo siguiente: “Es un hecho que esa agrupación corporativa de poder se encuentra adueñada de una de las principales funciones del Estado nacional y que es la que tiene que ver con la impartición de la educación pública en México.”

El gobierno le cumplió a la CNTE, no a los niños, no a la educación, no al futuro.

Andrés Manuel celebró diciendo que en lo general había cumplido, porque logró abrogar la mal llamada reforma educativa, pero no sabíamos que la iba a cambiar por una peor.

Por otro lado, el 19 de abril del presente año, en Minatitlán, Veracruz, ocurrió un trágico acontecimiento, en el cual tres personas después de preguntar por “La Becky”, empezaron a dispararle a los asistentes de la fiesta, terminando con la vida de 14 personas, e hiriendo a otras.

Muchos adversarios políticos criticaron que AMLO se mantuvo callado ante tales acontecimientos.

Nuestro excelentísimo señor presidente, en una de sus mañaneras, afirmó que la exigencia de justicia y paz en México, era motivada por los “conservadores”. Ante la tragedia ocurrida en Minatitlán, culpó a los gobiernos anteriores.

Andrés Manuel parece no entender que la campaña presidencial ya terminó, que ahora debe comportarse como un presidente, lo que tanto anheló durante tantos años, debe quitar ese estilo suyo de atribuir adjetivos calificativos que solamente dividen a la población mexicana en buenos y malos; pero que los “malos” siempre serán aquellos que señale el Presidente, y los “buenos” a quienes les dé un abrazo. ¿A caso, no ya habíamos luchado para superar eso? ¿No ya habíamos decido desterrar el presidencialismo de nuestro país, para dar lugar a un gobierno donde el presidente sea tratado como lo que es, un funcionario público?

Ya no es momento de echar culpas, lavarse las manos, excusarse platicando de béisbol, hablar lento con silencios largos, es momento de gobernar. Asumir la responsabilidad de los acontecimientos de ocurran durante su mandato, ya no estamos en la mitad de los años 90’, con el “error de diciembre”, para que el Presidente en turno le eché la culpa al anterior, y viceversa.

La labor de los mexicanos, es tener una visión y opinión crítica, y no aplaudirle todo al excelentísimo señor Presidente solamente porque estamos en contra de la oposición que gobernó y cometió errores, debemos apostarle a la razón, coherencia, congruencia, y decirle al primer mandatario lo que está bien, y lo que está mal, de otra forma, la lucha emprendida desde el 88’ para desmitificar la figura presidencial, habrá sido en vano.