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¡Repitamos las mismas actitudes!

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El miércoles 28 de noviembre se realizaron los comicios para elegir a los próximos Consejeros Estudiantiles de cada una de las Facultades de la UADY. Considero que la fecha escogida para las elecciones fue un tanto inadecuada, porque cayó en períodos de exámenes, donde, por lo menos en la Facultad de Derecho, los alumnos presentan y se retiran.

Recuerdo que el 27 de noviembre todo transcurría con normalidad; en el camino que va hacia la Biblioteca estaba Alán Padrón, candidato por Acciones Primero, quien, según varios comentarios, tenía cierta relación con el PRI, él junto con otros integrantes de su equipo estaban intentando convencer a un par de chicas que habían podido interceptar en el camino.

Cuando ya ingresé a la Facultad en los pasillos, cerca de la cafetería, estaba Iván Hernández, el candidato oficial, estaba platicando con algunos integrantes de su equipo mientras sostenía una carpeta donde, presumo, tenía sus propuestas; caminando un poco más, cerca del cubículo de sociedad de alumnos, estaba todo el equipo de Anthony Fernández, candidato de Todos con Derecho un frente que reunió la fuerza de diversos candidatos.

Al que no vi fue a Miguel Mendicuti, el candidato de Podemos más una agrupación que mencionó hasta el cansancio, su autonomía. Ya en la tarde, Mendicuti llamó a los demás competidores a firmar un acuerdo para que las elecciones transcurrieran con normalidad sin la, vieja práctica de, compra de votos; todos los candidatos firmaron.

Así seguiría el ambiente en la Facultad de Derecho, todo se veía, relativamente, tranquilo, nadie podría imaginar que las cosas serían distintas, tan solo, un día después. De hecho, de acuerdo con varios censos que se habían realizado, todo apuntaba que serían unas elecciones sumamente competidas, aunque, de alguna forma, como era de esperarse, la balanza se inclinaba un poco más para el candidato oficial.

Al día siguiente, miércoles 28 de noviembre, se dio inicio a las votaciones, muchos desde temprano fueron a cumplir con su responsabilidad cívica y estudiantil; yo, alrededor de las 10 de la mañana fui a votar, dentro me encontré a una conocida, la chica a quien no dejaron competir en las elecciones pasadas para la Presidencia de Sociedad de Alumnos.

Después de ir a votar, yo me retiré pues tenía varios pendientes por realizar, por lo que tengo entendido todo seguía transcurriendo con normalidad, exceptuando que varios operadores del oficialista, vigilaban que los integrantes de su voto duro fueran, válgase la redundancia, a votar.

Sin embargo, desde las sombras varios perros se estaban organizando para romper el acuerdo pactado previamente, e iniciar una cacería donde la principal víctima sería, una vez más: la democracia.

Alrededor de las 3 de la tarde un amigo me comentó que unas personas se habían acercado a él para proponerle un negocio, ya saben, una lana a cambio de su voto. No terminaría allí, varios compañeros comentaban que la compra de votos empezó en la tarde, y no se habían detenido.

Otras personas afirmaban que el estacionamiento parecía un supermercado, otros afirman que desde el cubículo de Consejo se estaba llevando a cabo las transacciones; los que habían acudido a votar por convicción se sentían impotentes por no poder hacer nada, se estaba coaccionando la libertad del sufragio a favor del candidato oficial.

Más tarde, alrededor de las 11 de la noche, se anunció al ganador, y fue Iván Hernández; en segundo lugar, quedó Anthony Fernández con una diferencia mínima.

Yo hice saber mi inconformidad desde mi Facebook personal:

Después de las elecciones para Consejo Estudiantil de la Facultad de Derecho, podemos llegar a la conclusión que la compra de votos es el reflejo de la inseguridad, la poca, por no decir nula, capacidad de convencer de cierto candidato.

Me parece irónico, y hasta patético, que en aras de querer “Construir un Consejo Estudiantil que marque un antes y un después”, se recurra a las mismas viejas prácticas de siempre. Lo importante no reside únicamente en lograr el objetivo, también importa cómo se logra ese objetivo.

Las actitudes que se llevaron a cabo para la consecución del fin, fueron bajas, sucias y mediocres. Ahora solo queda preguntarnos, ¿Esas son las actitudes que seguiremos viendo a lo largo de la gestión?

Al día siguiente muchos seguían demostrando su inconformidad, y los que apoyaban al candidato ganador repetían una y otra vez, casi en una sola voz: “ya, sepan perder”.

Si hubiéramos perdido de una manera limpia, es seguro que nos hubiéramos sentido mal o tristes, pero no hambrientos de democracia y justicia; si hubiéramos perdido de una manera limpia, nos sentiríamos renuentes, pero no impotentes.

Nunca me cansaré de repetirlo; sabemos perder, pero ellos también deben aprender a ganar, pero a ganar limpiamente, y tener un alto nivel de conciencia que no se puede construir un Consejo Estudiantil que marque un antes y un después, si para llegar a él se usan medios sucios de los cuales. Me molesta más que ellos hayan ganado, y la democracia de la Facultad haya perdido.