Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Rolando no debió acudir a la toma de protesta de Panchito Torres.

Rolando no debió acudir a la toma de protesta de Panchito Torres.

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Rolando no debió acudir a la toma de protesta de Panchito.

I. Las heridas aún están abiertas, duelen y muchas, aún sangran. La aparición de el exgobernador Rolando Zapata Bello en la sesión extraordinaria del Consejo Político del PRI yucateco, donde rindió protesta Francisco Torres Rivas “Panchito”, fue todo un acto de inmolación.

II. La derrota del pasado 1 de julio del 2018, se le atribuye invariablemente. No hay argumentación a su favor, aunque nunca se ha atrevido a dar la suya. ¿Por qué se presentó?.

III. Seguramente piensa que no tuvo responsabilidad alguna en la debacle, o que la militancia es tan dócil que pasará por alto su proceder. Sus cálculos no le están generando dividendos. Rolando está apostando a mantenerse “vivo” a costa del rechazo y del agudo repudio que una gran mayoría siente por él.

IV. Rolando hizo lo que quiso con el futuro de las generaciones que lo acompañaban. Se dijo asimismo “ellos han vivido bien en estos seis años, no se pueden quejar, no tienen nada que reprocharme”. Seguidamente hizo lo que hizo. ¿Y qué hizo?, pues hizo añicos las posibilidades del partido de ganar la elección y de refrendar la gubernatura. Primero sacrificó a Nerio Torres en el 2015. Igual perdió municipios importantes como Progreso, Valladolid, Hunucma. Empoderó a un selecto grupo suyo y a través de ellos pisó la dignidad y el orgullo de miles de priístas.

V. Las elecciones del 2016 enviaron un mensaje que a Rolando no le llegó claro. En esa ocasión, el PRI perdió 9 gubernaturas y se desfondó. Muy a pesar de ello, ignoró las causas, se engalló y fue perfilando su sucesión de forma errónea. A sus Delfines los fue perfilando. Al que hizo más poderoso fue a Víctor Caballero, al que nombró Secretario de Educación. A Roberto Rodríguez Asaf lo cubrió de poder económico, a Sergio Vadillo lo convirtió en el estratega político; a Nevárez, le concedió un poder inconmensurable. Los demás, siguieron las órdenes a raja tabla.

VI. Rolando encimó su gobierno sobre la estructura territorial del tricolor. Los funcionarios eran los delegados de zonas, que abarcaban colonias, comisarías o municipios. Tomó el control total del partido. Con ello, preparó la estrategia para no dejar que los aspirantes a sucederlo pudieran tomar ventaja. De esa forma, Jorge Carlos Ramírez Marín, Carlos Berlín, Felipe Cervera, Pablo Gamboa, Liborio Vidal, Angélica Araujo, Celia Rivas, Francisco Torres, Lucely Alpízar, nunca tuvieron oportunidad de crecer en el ánimo de la militancia.

VII. Al arrancar el 2017, Rolando echó toda la carne al asador para concretar la candidatura de Víctor Caballero a la gubernatura. El Delfín creó una estructura enorme bien financiada para promoverse, mientras los otros, rumiaban de coraje. Rolando tenía un plan B. O era Sahui, o era Roberto, o era Ernesto Herrera. Todo el 2017 fue un desgaste. Rolando manejaba el partido y el gobierno como si fueran de su propiedad. A Ivonne Ortega la marginaron y la ofendieron hasta que se cansaron. A la tripleta Ramírez Marín – Pablo Gamboa – Liborio Vidal, les cercaron. Sobre Angélica Araujo y Celia Rivas hubo marginación y hasta violencia política. Lucely Alpízar también fue relegada. A Berlín lo engañó.

VIII. El partido se hizo “Rolandista”. Si pertenecías a otras corrientes eras marginado. En el último año, ingresaron al gobierno jóvenes incondicionales al grupo selecto. Despidieron a cientos de priístas que tenían años de allí laborar. De hecho, al iniciar su mandato, despidieron a más de 2,500 trabajadores del gobierno identificados con Ivonne Ortega. Hay que recordar que ella entregó la administración a otro priísta. Y entregó mayoría concreta en el Congreso y no perdió Progreso ni Valladolid. Reinó la soberbia, la petulancia, la grosería, la humillación. “Son órdenes del Gobernador”, solían argumentar.

IX. Rolando no pudo imponer a Caballero como su candidato a gobernador, pero le obsequió la candidatura a la alcaldía de Mérida, algo peor. Víctor se adueñó de todo lo que correspondía a la Capital. De entrada, cercenaron a Panchito Torres, que era el verdadero candidato. Los candidatos a diputados locales y federales no tenían voz ni voto, Caballero les dictaba la línea. Presumía que contaba con un ejército de 3 mil operadores que le “aseguraba” la victoria. Sahui nunca pudo entrar a operar en Mérida. Al final, Caballero perdió por el margen más grande de la historia estatal. Y con ello, arrastró a Sahui y al PRI a una derrota vergonzosa y denigrante. Humillante por demás. Sahuí siempre estuvo sentenciado, pues su destape no fue en diciembre sino en octubre, cuando lo aventaron al vacío mediante un destape por espectaculares, acción que provocó una reacción violenta de los demás aspirantes, entre ellos, Don Emilio Gamboa que siempre apostó por su hijo Pablo. Sahui envió una señal de su agonía, cuando declaró por órdenes del Jefe, que “no era Ivonnista”. Después entregó todo, incluyendo su alma y su espíritu. El que ganó su elección, lo hizo por sus propios méritos, porque de haber seguido la línea, hubiera muerto en el intento. Felipe Cervera estuvo a nada de perder en el VII distrito. Rolando no escuchaba a nadie. ¿Qué pasaba por su cabeza?.

X. Los priístas libres y los que abrieron los ojos aseguran, “Rolando entregó el estado a Mauricio Vila”. No pudo imponer a su Delfín. Eso sí, a nadie se le quita de la cabeza la gigantesca riqueza que posee ese grupo selecto. Ya Vila interpuso demandas. A ver.

XI. Rolando no debió acudir a la toma de protesta de Panchito. Debió ser prudente. Cuidarse. Hoy todos hablan de su presencia, se refieren a él como un “impresentable”. Incluso lo acusan de apoyar a su enemigo Alito Moreno, gobernador de Campeche.

XII. Rolando y su grupo selecto siguen siendo priístas hasta que la Comisión de honor y justicia diga lo contrario. El debe ser muy cuidadoso con la forma. ¿A qué aspira bajo estas condiciones adversas?. Él sigue siendo priísta y tiene el derecho de gozar el mostrarse como tal, pero de lo que no tiene derecho es a pretender que se le distinga como un priísta notable y glorioso.

La neta del planeta. La historia existe para consultarse. A partir de ella, todo el análisis. Siempre lo dije. Lo expuse. Lo expliqué. Sufrí las consecuencias de ello. No bajé los brazos. Y al final tuve la razón. No poseo las riquezas que tienen ellos, pero tengo oro puro basado en la razón. Desde el 2016 advertí públicamente lo que estaba sucediendo y lo que ello ocasionaría. Ahora pienso, que Rolando no debe pensar en él, sino en el bienestar del partido. Debe alejarse. Un buen tiempo.