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“Salsa al Parque”: radio que celebra la diversidad y promueve la igualdad de género en Chile

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Diana Alexandra Leal Ruano nació en Cali, Colombia, una ciudad ubicada al suroeste de la capital del país en el departamento del Valle del Cauca, y la llamada capital de la salsa.

“Bailo salsa desde niña, vengo de una familia de madre y padre salsero, nosotros venimos de barrios populares y mis padres me contaban esas historias de los bailarines como el Jimmy Boogaloo, el Guaracho, la Figurita, que hacían pasos como la tijereta, la caída de la hoja, la ruleta”.

Diana creció rodeada de salsa en el barrio el Guabal, donde en 1995 se abrió una conocida Viejoteca de la época llamada el Séptimo Cielo, y donde según cuentan los vecinos, la misma Celia Cruz alguna vez visitó.

“Si bien yo nunca pude ir porque ya cuando tenía edad para entrar ya estaba en declive, tuvo un rol muy importante dentro del ámbito salsero en Cali, y nosotros vivíamos en frente de esa viejoteca, e incluso yo no sé si es verdad o si es un mito familiar, pero mis tíos contaban que una vez Celia Cruz había ido y había pasado a comprar debajo de donde nosotros vivíamos, donde un tío tenía una licorería. Eso fue como un boom en la familia, porque la guarachera fue a comprarnos aguardiente”, cuenta.

A los 21 años la colombiana migró hacia Chile para estudiar un semestre de intercambio de su carrera de periodismo, pero decidió quedarse y vive allí desde hace once años.

“El choque cultural más fuerte que tuve cuando yo llegué a Chile es que ninguna radio ponía salsa, no había salsotecas, y si había, ponían son cubano. Antes tenía que escuchar las emisoras de Cali por internet, para no perder ese arraigo cultural y musical”, dice.

Con el paso de los años, Diana Alexandra se dio cuenta que no estaba sola en su amor por la salsa en el país suramericano, algo que se hizo cada vez más obvio con la llegada de más y más migrantes en la última década.

Un género del exiliado y del migrante
“La salsa en Chile tiene un componente político, que es un fenómeno bastante interesante, porque la salsa en la época de dictadura era vetada porque había un temor de que pudiera fortalecer el mensaje cubano, por eso no es de sorprender de que a pesar de que América del Sur es un continente muy salsero, esta música se haya quedado atrás”.

La periodista afirma que la creciente migración de colombianos, peruanos y venezolanos a Chile, está atrayendo muchos músicos formados en la academia, que ahora están aportando a las orquestas salseras chilenas.

“Estas tienen una influencia muy cubana, muy de timba, y cuando llegan los salseros colombianos o de otras nacionalidades le comienzan a ’meter más golpe, más percusión’’ y allí se ve un cambio distintivo en cómo se está haciendo la música”.

También, muchos exiliados de la dictadura de Pinochet que vivieron en otros países suramericanos, al regresar, trajeron la cultura salsera, añade Leal.

Diana decidió buscarle un espacio a su amada salsa y aportar a la difusión de este género musical y migrante en Chile a través del programa radial Salsa al parque, que se transmite a través de la cadena de la Universidad Central, donde trabaja la ahora docente de comunicación estratégica.

“Durante tres años, Salsa al Parque ha abierto los micrófonos a salseros chilenos y migrantes, convirtiéndose en un espacio musical e intercultural con enfoque de género, en el que todos y todas pueden contarnos no solo sobre su trayectoria profesional sino también difundir sus nuevas canciones, promocionar sus eventos y conversar de este género musical que se llama Salsa y que tanto nos mueve”, afirma.

El programa de una hora, que se transmite en vivo todos los viernes a las 4 de la tarde a través de Radio Universidad Central 107.1 FM, comenzó en 2017 como un espacio de sólo música, dedicado a la comunidad migrante de la comuna de Santiago, la zona con mayor cantidad de extranjeros residentes de la capital de Chile (más de 212.000 según información oficial), y a donde llega la señal comunitaria.

De la radio al activismo
Pero además de cantar y bailar salsa, la periodista ahora utiliza su espacio para promover la igualdad de género, la tolerancia, y darle voz y representación a toda la diversidad de personas que disfrutan de este género musical.

“Por este programa han pasado campeones mundiales de salsa como Talia Zuñiga, una talentosísima joven chilena con Síndrome de Down que el año pasado alcanzó este logro en la categoría solista sin límites en un certamen desarrollado en Estados Unidos. También hemos conversado con colectivos de mujeres afro sobre percusión africana y su influencia a la salsa”.

El activismo va más allá de los micrófonos, con la formación de un colectivo de mujeres salseras al que bautizó “pregonando” y en el que, de mano de Julieth Lombana, bailadora caleña, y Natalia Guzmán, cantante chilena, promueven el empoderamiento de las mujeres dentro del género.

Un género musical dominado por hombres
“Es un género supremamente machista. Por ejemplo, en el caso de la reconocida orquesta de salsa La Fania All Stars, hay una foto muy emblemática en la que están Rubén Blades, Cheo Feliciano, Héctor Lavoe y la única mujer de esa foto de un grupo de 15 artistas era Celia cruz, y eso tiene que ver porque los productores de la disquera decían que las mujeres no vendíamos, que no era negocio que una mujer hiciera un disco completo. Algo claramente machista porque Celia cruz era una mujer que corrió sola y vendió discos ella sola, también tenemos a La India y a Olga Tañón, pero en cada país hubo muchas mujeres que quisieron hacer salsa, pero se quedaron estancadas en un género que era para los hombres”.

Hubo muchas mujeres que quisieron hacer salsa, pero se quedaron estancadas en un género que era para los hombres

Diana cuenta como recientemente esta discriminación de género en la salsa se le hizo aún más obvia, cuando una asamblea de músicos, bailarines y aficionados originalmente para conversar sobre la crisis social del país sirvió como oportunidad para que las mujeres denunciaran por lo que tenían que pasar.

“Una cantante chilena de salsa decía: ’mi compañero puede venir con las zapatillas sucias, greñudo, barbudo, pero a mi exigen harto shining, que venga bonita con brillo, y no estoy de acuerdo porque yo quiero ser tratada como los demás. A mí me dejan solo en los coros cuando a mí me gusta la percusión, yo podría aportar en la percusión, pero generalmente este instrumento solo lo manejan entre ellos””.

Las artistas también denunciaron comentarios machistas en los ensayos, así como discriminación al intentar comercializar su música.

“Otra cantante afirmó que cuando iba a una discoteca a vender un espectáculo no le prestaban atención, pero que, si iba su compañero a vender el mismo show hasta a un mayor costo, sí le contrataban. Entonces nos dimos cuenta de que había que repensar todo el ámbito salsero en Chile y analizar qué estaba pasando porque era evidente que es supremamente machista”, afirma Diana.

La discriminación no sólo se limita a las músicas, pero también a las bailarinas y aquellas que simplemente quieren aprender.

También predominantemente heterosexual
“También hemos conversado con nuestras compañeras lesbianas sobre lo heteronormativas que son las clases de salsa, cuando la profesora te dice “bueno ahora tú haz de hombre y ella de mujer” siempre buscando diferenciar los roles para saber quién lleva a quien en la pieza de baile. La conclusión a la que llegamos ese día es que queremos bailar como nos plazca, sin considerar la edad, la nacionalidad o la identidad sexual”.

El colectivo, fundado por la periodista, actualmente tiene una página de Instagram donde promueve y difunde el talento de las mujeres en el género salsero, y visibiliza el género musical. Un trabajo que la docente apoya desde su programa de radio.

“La radio puede ayudar a luchar contra la desigualdad a través de dar a conocer el trabajo de las mujeres salseras, priorizándolas y muchas veces incentivándolas y motivándolas, porque pasa mucho que hay mujeres dentro de agrupaciones u orquestas que no les gusta hablar, así sean vocalistas, prefieren que hable cualquier otro integrante del grupo y cuando van a la radio intento que sean ellas las que principalmente me cuenten la historia. Siempre hemos estado en un segundo plano y eso las atemoriza quizá para liderar porque en su equipo no tienen ese rol tan definido y claro”, explica.

Diana Alexandra asegura que intenta siempre abrirles su micrófono hasta cuando tiene llena la agenda para que cuenten sobre su nuevo disco o el lanzamiento de una nueva canción.

“No solo me preocupo de difundir, si no de ir a los conciertos, de pagar la entrada, e incentivar que la gente las vaya a ver porque es un trabajo de mucho sacrificio: es ser mujer música, dentro de un ámbito musical que es minoría en este país, entonces es ser una minoría dentro de la minoría. Aún nos falta mucho por avanzar, y también me pasa, me invisibilizan a mí, a esto súmele ser migrante”.

El Día Mundial de la Radio
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), la radio es un medio poderoso para celebrar la humanidad en toda su diversidad y constituye una plataforma para el discurso democrático. A nivel mundial, la radio sigue siendo el medio más consumido.

Esta capacidad única de llegar a la más amplia audiencia significa que la radio puede dar forma a la experiencia de la diversidad de una sociedad, ser un escenario para que todas las voces se expresen, estén representadas y sean escuchadas. Las estaciones de radio deben servir a comunidades diversas, ofreciendo una amplia variedad de programas, puntos de vista y contenidos, y reflejar la diversidad de audiencias en sus organizaciones y operaciones.

Este año, el Día Mundial de la Radio celebra el poder que tiene este medio para reflejar y promover la diversidad en todas sus formas e invita a los oyentes a ampliar sus horizontes, a descubrir nuevas perspectivas y a fomentar el entendimiento intercultural.  “La radio es un medio humanista que ayuda a combatir los prejuicios y la discriminación”, afirma en su mensaje oficial la directora de la UNESCO, Audrey Azoulay.

La organización además está haciendo especial énfasis en la promoción de una mayor participación de mujeres en la industria, y dar más espacio a la diversidad.

El trabajo de programas como “Salsa al parque” resalta precisamente ese llamado de la ONU para defender la diversidad en las ondas y apoyar su poder para construir un mundo más pacífico e inclusivo, como asegura el Secretario General, António Guterres.

“Salsa al parque es un lugar de encuentro sin color político que apela a la diversidad, la inclusión y la igualdad de todos y todas que disfrutan de este género que es tan pero tan latino, que es la salsa”, concluye Diana.

Boletín de prensa de la ONU