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Se requiere una agenda de políticas orientadas al crecimiento para asegurar una recuperación económica

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Se requiere una agenda de políticas orientadas al crecimiento para asegurar una recuperación económica más sólida con beneficios para todos los trabajadores y las familias, dice la OCDE

Los gobiernos deben poner en marcha paquetes de políticas que aprovechen las sinergias entre la reforma laboral y las de los mercados financieros y de productos para liberarse de la trampa de bajo crecimiento y asegurar que los beneficios se compartan ampliamente por la inmensa mayoría de los ciudadanos, según el informe anual de la OCDE Apuesta por el crecimiento.

La www.oecd.org/economy/goingforgrowth.htm ofrece una evaluación integral de las reformas de políticas que pueden aplicarse en conjunto para impulsar un crecimiento a largo plazo, aumentar la competitividad y la productividad, crear empleos y garantizar una economía más incluyente.

La edición de este año de la Apuesta por el crecimiento revela que los formuladores de políticas han centrado la atención en reformas para estimular el empleo, particularmente en medidas dirigidas a ayudar a las mujeres, los jóvenes y los trabajadores poco calificados a acceder al mercado laboral y prosperar, y las medidas ya han dado resultados. Sin embargo, la preocupante desaceleración de las reformas que influyen en la productividad laboral —como las de las políticas educativa y de innovación— reviste particular interés, en vista de la caída persistente y generalizada del crecimiento de la productividad, que es la clave para impulsar los salarios y la calidad de vida.

“Corregir el prolongado periodo de estancamiento del nivel de vida que afecta a gran parte de la población mundial exigirá estrategias coherentes de reforma estructural y la voluntad política para ponerlas en práctica”, dijo el Secretario General de la OCDE Angel Gurría. “El enorme conjunto de retos de crecimiento e inclusión que enfrentan las economías avanzadas y emergentes hace necesario un ritmo más rápido y un conjunto más integral de reformas. Aunque los esfuerzos para promover el empleo y reducir las desigualdades empiezan a rendir frutos, los gobiernos no pueden cejar en sus esfuerzos.”

La Apuesta por el crecimiento 2017 recomienda que los gobiernos centren las iniciativas de reforma en torno a paquetes de políticas públicas concebidos para alcanzar simultáneamente objetivos económicos y sociales. El marco de priorización de las políticas expuesto en el informe de este año considera por primera vez la inclusión como objetivo primordial, junto con la productividad y el empleo, que son los principales factores del crecimiento del ingreso medio.

“Los gobiernos de la mayoría de los países necesitan reformas a fin de liberarse de la trampa de bajo crecimiento y prepararse para los cambios tecnológicos que se avecinan, pero deben poner más atención en hacer frente a las preocupaciones de quienes cargan con los costos de la agenda de reformas”, dijo el Secretario Gurría. “Dar a la inclusión el lugar central en la ecuación de las políticas es la única respuesta adecuada a los crecientes vientos políticos adversos que han frenado las reformas.”

Al presentar la Apuesta por el crecimiento con el ministro de Finanzas alemán Wolfgang Schäuble en preparación para la reunión de Ministros de Finanzas y Gobernadores de Bancos Centrales del G20 en Baden-Baden, el Secretario Gurría dijo que la aplicación de las recomendaciones de reforma del informe ayudaría a lograr los objetivos de crecimiento más fuerte e incluyente del G20.

El análisis de la Apuesta por el crecimiento constituye la base de la contribución más amplia de la OCDE al Marco del G20 para un crecimiento fuerte, sostenible y equilibrado. La OCDE colabora con los países del G20 a fin de cuantificar sus esfuerzos para impulsar el PIB y lograr los objetivos de las estrategias nacionales de crecimiento.

La receta de la reforma varía de un país a otro, pero entre los ingredientes se incluyen medidas para promover el dinamismo de las empresas y la difusión de la innovación, ayudar a los trabajadores a hacer frente a la rápida rotación de las empresas y los empleos, y preparar mejor a los jóvenes para el mercado laboral del futuro. Todo ello hará necesario mejorar los resultados y la equidad en los programas de educación básica y capacitación laboral para adultos, exponer a las empresas a una competencia más ardua en el mercado de productos, con iniciativas como una mayor apertura al comercio y la inversión transfronterizos y el fortalecimiento de la ayuda a la búsqueda de empleo y otras políticas activas del mercado laboral para facilitar a los trabajadores despedidos que regresen al trabajo en empleos de calidad.

La Apuesta por el crecimiento 2017 señala que el ritmo de las reformas sigue variando no sólo entre países, sino entre áreas de las políticas públicas. Destaca que los gobiernos han tendido a centrar los esfuerzos de reforma en políticas específicas, con lo que corren el riesgo de perder las posibles ganancias derivadas de la sinergia entre las diversas políticas y la complementariedad de las reformas. El agrupamiento mejorado de las reformas facilitará su aplicación, maximizará sus efectos en el crecimiento y la creación de empleos y ayudará a reducir las desigualdades del ingreso.

Entre los aspectos del informe de este año destacan los siguientes:

               El ritmo de la reforma se ha vuelto más lento en países que fueron más dinámicos en el bienio anterior, como México, Grecia, Irlanda, Portugal, Polonia y España, así como en varios países donde la actividad de reforma no fue tan intensa, incluidos Australia, Indonesia y Eslovenia.

               La intensidad de la reforma aumentó notablemente en algunos países que no se contaban entre los reformadores más activos, como Bélgica, Chile, Colombia, Israel, Italia y Suecia, así como en Austria, Brasil y Francia.

               La desaceleración del ritmo de la reforma obedece principalmente a una reducción de las acciones reformadoras en áreas relacionadas con la productividad. Dada la importancia de las ganancias de productividad para la calidad de vida a largo plazo, el informe de este año pone mayor énfasis en las prioridades de reforma en las áreas de educación, competencia en el mercado de productos e inversión pública.

               Muchos países han tenido en cuenta las recomendaciones de la OCDE para impulsar la creación de empleos reduciendo las cargas impositivas sobre los trabajadores de bajos ingresos. La ayuda individualizada para la búsqueda de empleo y los subsidios a los salarios han aumentado para facilitar el regreso al trabajo de los desempleados a largo plazo. De igual manera se ha incrementado el número de reformas dirigidas a reducir los obstáculos para que las mujeres trabajen, entre ellas, el acceso al cuidado de los niños y la educación preescolar. Ambas son áreas en las que las reformas favorables al crecimiento también promueven una mayor inclusión.