Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Si gana Alito Moreno “definitivamente ya le llevó la chingada al PRI”.

Si gana Alito Moreno “definitivamente ya le llevó la chingada al PRI”.

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Si gana Alito, el PRI será un esclavo de AMLO.

Una vez que asumió la presidencia de la república, Andrés Manuel López Obrador midió a Alejandro Moreno. Lo tenía al alcance y en la mira. No solo sabe de su “Casa Blanca”, sino de todas sus propiedades y sus maniobras. Lo tiene bien calibrado.

Apretó fuerte a Peña Nieot por el caso Pemex y aceleró la investigación por el caso de la Estafa Maestra. Ambos casos de enorme corrupción, que espantaron al ex presidente Enrique Peña Nieto y a su círculo político cercano, que desgobernó el país durante el último sexenio priísta.

AMLO sabe que no es fácil encaminar la 4a. transformación. Menos sin el poder político nacional. Por eso forjó una alianza con Peña, para que el PRI quedar a su merced.

Con los gobernadores al alcance, bien controlados, los diputados federales apoyando sus iniciativas, el objetivo será menos difícil.

Y ante la necesidad que tienen los de la cúpula del PRI para no ser desterrados de su mina de oro, optaron por aliarse entre ellos y apoyar al candidato de Peña Nieto.

Alito Moreno es la cara de la corrupción, la cara de la cúpula. Su propuesta es la “unidad”, pero la falsa, la que encubre las verdaderas intenciones. La que encubre a los culpables de la gran corrupción que dio al traste con el país y que hundió al tricolor el año pasado.

Con un oscuro historial político, al PRI le espera un futuro de grandes corruptelas. Junto a él colaboran grandes personajes conocidos por su corrupto proceder. Hizo alianzas con los que no se quieren ir, con los que lastimaron a la militancia y se sirvieron de ella para hacerse millonarios a costa del erario.

Con Alejanddro Moreno Cárdenas, el PRI está destinado a ser un partido minoritario, satélite. Con él, el PRI no tendrá segundas oportunidades. Miles de priístas se irán a otros partidos y en esa desbandada, sin recursos y sin credibilidad, irán menos hasta alcanzar su mínimo. Y desde allí, la debacle. Si con la presidencia en manos de Peña Nieto no pudieron evitar la derrota, con AMLO de enemigo, imposible.

AMLO no es amigo del PRI. Solo lo necesita bajo su yugo para someterlo e irlo desapareciendo, poco a poco, elección tras elección.

El PRI perdió su credibilidad en el 2018, pero ahora perderá hasta su futuro. Lo perdió con la imposición de Meade, con la acción de los gobernadores corruptos y de gobernadores impuestos por Peña Nieto, como es el caso de Alito Moreno.

No hay esperanza con Alejandro Moreno, Alito. Su pasado lo hunde, su presente lo condena.

AMLO sabe que Alito será su esclavo político, su borrego en el juego del sacrificio. A cambio de su tranquilidad, de que no hurgarán en auditorías de su administración cuando gobernó Campeche.

Diversas voces han manifestado preocupación por el destino del PRI si quedara en manos de Alito Moreno. Entre ellas, las de Francisco Labastida Ochoa y José Narro. Ex candidato presidencial y ex secretario de estado.

La única esperanza es Ivonne Ortega. La única que puede limpiarle el rostro al partido y devolverle a la militancia la confianza perdida.

La militancia no olvida que fueron los que hoy apoyan a Alito Moreno, los causantes de la derrota presidencial y en varios estados de la república, donde perdieron todo, hasta el sustento familiar.