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Subrayan que en UdeG hay cero tolerancia al acoso y hostigamiento

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Por Hugo Pescador Pacheco. Corresponsal

Guadalajara, 3 Abr (Notimex).– El defensor de los Derechos Universitarios de la Universidad de Guadalajara (UdeG), Dante Jaime Haro Reyes, subrayó que en esta casa de estudios se trabaja por una cultura de la paz y hay cero tolerancia ante casos de acoso y hostigamiento.

En entrevista con Notimex, expuso que la Defensoría de los Derechos Universitarios de la UdeG inició funciones el pasado 1 de enero con la misión de promover el respeto de los derechos humanos, así como proteger los derechos universitarios de quienes integran la comunidad universitaria, con una clara coordinación de acciones de prevención y atención a la violencia.

Añadió que la visión es ser un órgano protector de los derechos universitarios de referencia a nivel nacional por las diferentes universidades e instituciones de educación superior, caracterizada por su competencia técnica y profesional, fundamentada por las mejores prácticas de solución de conflictos y en el marco de la defensa y promoción de los derechos humanos.

El académico apuntó que los ejes estratégicos son: promoción de los derechos y prevención de la violencia, defensa de derechos y atención jurídica, mediación y solución alternativa de conflictos y fortalecimiento institucional.

Comentó que el acoso tiene una diferenciación con el hostigamiento, “son dos categorías que prácticamente tienen conductas similares, pero hay que diferenciar entre lo que es acoso y hostigamiento”.

Explicó que cuando se trata de situaciones en donde “es del mismo par: estudiantes con estudiantes, académicos con académicos o trabajadores administrativos con trabajadores administrativos, es decir, cuando tienen el mismo rango se trata de acoso”.

“Pero el hostigamiento viene cuando hay la parte que tiene que ver con una jerarquía, alguna cuestión de poder, alguna cuestión de subordinación”.

Es hostigamiento cuando “lo comete un maestro hacia un alumno o un directivo hacia un trabajador o hacia un maestro o jefe de departamento", dijo.

Respecto al acoso, manifestó que “tenemos la parte que tiene que ver con un acoso laboral, un acoso escolar y un acoso sexual, en el caso de la Universidad de Guadalajara”.

Haro Reyes expresó que en la parte que tiene que ver con el acoso sexual, en la Defensoría de los Derechos Universitarios de la UdeG “nos vamos a lo que indican la Organización Internacional del Trabajo y a la Organización Mundial de la Salud, es decir, tenemos a final de cuentas los parámetros que nos dan”.

Precisó que un acoso sexual consiste en insinuaciones sexuales, indeseables, “en un comportamiento verbal o físico de índole sexual que pretende interferir sin razón alguna en el requerimiento laboral de una persona o crear un ambiente de trabajo intimidante, hostil u ofensivo, y se puede dar en las aulas, extra aulas, etc.”

En las conductas de acoso sexual hay una interacción verbal o no verbal, “no necesariamente tiene que haber un contacto físico, sino que puede ser a través de redes sociales, por conducto de terceros, es decir, aquí tienen que haber cuestiones de coercividad”, señaló.

Señaló que estas conductas se clasifican en niveles “de si es un acoso fuerte, medio, si es un acoso verbal, si hay contacto físico, hasta acoso muy fuerte con ya con presiones físicas y psicológicas para tener los contactos íntimos”.

Expresó que el acoso escolar “tiene que ver con situaciones que se presentan con conductas no necesariamente sexuales, sino con aspectos que tienen que ver con lo académico, con lo escolar”.

“Aquí es mejor conocido como el bullying, por ejemplo, aspectos de exclusión físico, aspectos verbales, aspectos que tienen que ver con una serie de hostigamientos que se dan de cualquier índole”, agregó.

Resaltó que puede haber un maltrato psicológico, verbal, entre estudiantes, “de forma reiterada por un tiempo determinado dentro del aula o través de redes sociales, que también entra como ciberacoso, donde empieza a haber un tipo de violencia”.

Mencionó que se caracteriza por intimidar a la víctima, “implica abusos de poder o abusos de su condición de si tiene más dinero o si tiene una corpulencia mayor o si tiene una situación entre hombres o entre mujeres”.

“Es un individuo maltratado, está expuesto de manera física y emocionalmente ante el sujeto maltratador, y se generan consecuencias psicológicas, tiene una vida que está aterrorizado, con miedo de asistir a la escuela, se muestra nervioso, triste, solitario”, dijo.

El ombudsperson destacó que este acoso escolar “acarrea situaciones muy drásticas, desde que se quiten intereses, o afecten el rendimiento escolar, incluso algunos pueden llegar a pensar en el suicidio, etc.”

Dijo que el sexting “tiene que ver con una especie de situaciones del ciber, en donde se presentan peticiones expresas, tienen que ver con este fenómeno de envío de mensajes sexuales, eróticos, pornográficos por las redes sociales, teléfonos celulares, chats”.

“Si se difunde este tipo de contenido de tipo sexual puede pegar en la parte de la intimidad, es decir, la protección de datos personales, la parte de datos sensibles”.

El jurista estableció que es un riesgo que se da porque, “aunque sea de manera voluntaria o sin que haya la voluntariedad de ambas partes, tiene que ver la parte de si hay menores de edad involucrados, o si en abuso de confianza se divulga información, fotografías o videos que se salen del entorno privado, esa es la parte de las consecuencias, donde a la persona le da vergüenza, le da miedo y una serie de cuestiones que también tiene afectaciones”.

Apuntó que en la Defensoría de los Derechos Universitarios de la UdeG “se han presentado 74 casos del 1 de enero al 1 de abril del presente año, que tienen que ver con el Sistema de Enseñanza Media Superior y con los Centros Universitarios, pero de estos prácticamente 70% tiene que ver con casos de hostigamiento o acoso tanto escolar como sexual”.

Añadió que se elabora una encuesta con la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU) de la UdeG “para poder ver a nivel de datos más fidedignos, qué es lo que sucede al interior de las escuelas, si hay alguna cuestión que tiene que ver con algún acoso u hostigamiento”.

El defensor de derechos humanos manifestó que, de estas 74 quejas presentadas, “hemos resuelto prácticamente 65%, quedan cerca de 27 o 28 quejas abiertas que se están investigando”.

“Estos casos se dieron en los Centros Universitarios de la zona metropolitana de Guadalajara, “como también del interior, y un porcentaje implica el Sistema de Enseñanza Media Superior, donde algunos afectadas o agresores son menores de 18 años”, dijo.

Destacó que se trabaja en la sociabilización, “esta Defensoría nació como una exigencia y como una parte muy importante de respuesta de la UdeG hacia la comunidad, hacia la sociedad”.

Haro dijo que el rango de atención de la Defensoría “no es sólo en alumnos, sino también atiende a trabajadores administrativos, secretarias intendentes, académicos, profesores, docentes, investigadores, etc., así los diferentes niveles educación media superior, educación superior y posgrado”.

“Aquí recibimos la información de la Comisión de Responsabilidades de cada uno de los Centros Universitarios, había casos que nosotros por disposición del reglamento si ya se iniciaron antes de la entrada en vigor de la Defensoría, es decir, antes del 1 de enero, ya no podemos ser competentes, tienen que resolverse como se iniciaron”, expuso.

Subrayó que, si hay una falta de debido proceso, “entonces sí podemos entrar, pero hasta ahorita tenemos 74 casos y desde luego que pueden salir más en la medida que se empiecen a conocer las funciones y las atribuciones que tiene esta Defensoría”.

Recordó que en octubre se aprobó el reglamento de la Defensoría de los Derechos Universitarios, “la publicación de la convocatoria fue en noviembre y el nombramiento de la elección del ombudsperson (para el período del 1 de enero de 2019 al 1 de mayo de 2025), en este caso es un servidor, se dio el 10 de diciembre del año pasado, y entró en funciones a partir del 1 de enero del presente año”.

“Nosotros tenemos la acción reactiva, es decir, alguien que ha sido violentado en sus derechos universitarios tiene que venir a presentar una queja”.

Detalló que se cuenta con el teléfono directo 35403028, “además, en el teléfono celular 3328014411 recibimos WhatsApp, también puede ser a través de la página web de la UdeG www.udg.mx, en su lado derecho está la parte de la Defensoría y al dar clic accedes al formato para la presentación de alguna queja o alguna situación, de manera electrónica”.

“Puede serlo vía electrónica, vía telefónica o presentarse directamente en la Defensoría, cuya sede está en avenida Lerdo de Tejada número 2640, casi esquina con Circunvalación Agustín Yáñez, en la colonia Arcos Vallarta, prácticamente a tres cuadras de la Glorieta La Minerva”.

El directivo aclaró que la denuncia o queja puede ser de manera anónima a través de estas vías, “aunque después, durante los cinco días, tienen que venir a ratificar porque tienen que haber las circunstancias de modo, tiempo y lugar, esa es la parte reactiva”.

Afirmó que toda queja o denuncia es atendida de manera confidencial y se le dará tramite y seguimiento según corresponda en términos de las disposiciones legales aplicables, por lo que la información deberá ser proporcionada con veracidad y objetividad.

Puntualizó que los datos personales solicitados son necesarios para la atención y seguimiento de la queja o denuncia y se encuentran protegidos en términos de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública del Estado de Jalisco y sus Municipios.

“Estamos ya instaurando lo que es una representación de la Defensoría de los Derechos Universitarios en cada uno de los espacios de la red en sí, en los 15 Centros Universitarios, Sistema de Enseñanza Media Superior y Sistema de Universidad Virtual, por lo que habrá una representación de la Defensoría para poder dar una respuesta inmediata sin que haya doble victimización”, añadió.

Afirmó que ahí mismo se construyen centros de paz, “es la parte del tránsito hacia la parte preventiva, es decir, anticiparnos, el que se puedan solucionar conflictos, mediaciones, conciliaciones, el buscar la cultura de no violencia y de paz, que es lo que va a poder evitar ese tipo de conflictos”.

“Nosotros emitimos recomendaciones, que no son vinculatorias, pero para poder negarnos esa recomendación cualquier autoridad tendrá que fundamentarlas. Tenemos procesos muy sólidos, cuidamos el debido proceso y la presunción de inocencia”.

Expresó que llevan cuatro recomendaciones emitidas, “todas han sido aceptadas, se trabaja en otras cuatro recomendaciones más que están próximas a salir, en estas recomendaciones se cuida que los datos personales de las víctimas no aparezcan, sólo aparecen los nombres de los agresores”.

“Si hay la posible configuración de un ilícito nosotros estamos obligados a dar de oficio, es decir, darle cabida, cuando se trata de menor de edad ante la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes y en el caso de las mujeres al Centro de Justicia para las Mujeres, se les recomienda hacer la denuncia ante el Ministerio Público, y nosotros damos acompañamiento”.

Resaltó que ya existe el Código de Ética en la UdeG, “está el estatuto de la Ley orgánica y el reglamento de la Defensoría, que puede configurarse para poder sancionar, están las comisiones de responsabilidades de los Centros Universitarios y del Consejo General Universitario”.

“Hay cero tolerancia ante casos de acoso y hostigamiento sexual en la UdeG, lo estamos cumpliendo, cualquier caso que vemos tiene ese vínculo de inmediato es remitido desde la Defensoría para que sea castigado, y ya han sido separadas varias personas”.

En el caso de los movimientos de redes sociales, “el caso de MeToo, que primero nació MeToo académicos, luego MeToo universidad, MeToo en diferentes centros universitarios, nosotros abrimos quejas de oficio cuando salen presuntamente señalados ahí las personas”.

Puntualizó que perciben “con buenos ojos que se rompan estas barreras del silencio, me parece muy importante, y hay que transitar al siguiente paso que es el que sean castigadas estas personas agresoras”.

Destacó que en la Defensoría “hemos recibido la confianza para poder seguir adelante, para que se convierta desde luego en un mecanismo de denuncia y que haya realmente una justicia para que se puedan remitir estos casos”.

El académico precisó que la Defensoría brinda capacitación, diplomados y talleres “con relación a asuntos que tienen que ver con acoso, bullying, discriminación y hostigamiento, de la mano de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDE), de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) y del Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred)”.

“En la UdeG trabajamos intensamente para que estas denuncias puedan convertirse en un cambio de cultura, por la no violencia y por la cultura de la paz”, resaltó.