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Tren Maya, la reivindicación de Ivonne Ortega

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Por: Guillermo Barrera Fernández

Hace algún tiempo, durante el mandato de Ivonne Ortega Pacheco, se manejó el proyecto de creación de un tren transpeninsular o cosa por el estilo.
Recuerdo que se mencionaba que atravesaría el territorio de diversos estados, incluyendo Yucatán, para finalizar en Quintana Roo.

Me parece recordar que se discutía la posibilidad de que transportase lo mismo carga, que pasajeros.

También recuerdo que diferentes personajes del panismo, se apresuraron a denostar el proyecto. Lo descalificaron, tildándolo de mil modos.

Insistían en que se trataba de un capricho, de una ocurrencia de la administración estatal en turno, para lucrar, beneficiando amigos y allegados y así obtener ganancias indebidas.
No obstante, me parece recordar que varios empresarios defendieron la iniciativa, indicando que abarataría costos de traslado de personas y mercancías, lo que sería de beneficio para industria y comercio. Finalmente, el proyecto se desechó, al no ser aprobado el presupuesto requerido, por el gobierno federal.

El día de ayer, el gobernador electo, Mauricio Vila Dosal, echó las campanas al vuelo, destacando con tono festivo, que nuestra entidad, finalmente sería incluida en el proyecto de un ferrocarril transpeninsular, en el que inicialmente, no estuvo considerada.
Esta vez, el proyecto se gestaba, a instancias del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador.

Lo sorprendente, es que así como inicialmente el proyecto fue defenestrado y vituperado, por numerosos integrantes del blanquiazul; esta vez los panistas, tocaron las campanas a rebato, calificando la propuesta de visionaria y subrayando sería de indiscutible beneficio para nuestro estado.

Y es ahí, donde la puerca torció el rabo.

Por favor señores, pongámonos de acuerdo: ¿ya no se trata de una ocurrencia?, ¿ya no es un capricho para beneficio de parientes, amigos y allegados?, ¿donde está la diferencia?, ¿se trataba acaso de una mancha teledirigida, con nombre y apellido, consecuencia de la envidia?, ¿acaso al ser fruto de la feraz y tropical imaginación del próximo detentador del ejecutivo federal, la idea adquiere ribetes de genialidad?, ¿acaso por ser Mauricio Vila y compañía, los encargados de materializar la obra, es por ese simple hecho, incuestionable y ajena a toda sospecha de malas prácticas?

López Obrador y Vila Dosal protagonizaron con el proyecto, de manera involuntaria, una graciosa escena, en el ámbito de la picaresca política regional.

Pero lo mejor, es que sin querer, queriendo, como decía el inolvidable Roberto Gómez Bolaños, le hicieron un favor monumental a la figura de Ivonne Ortega Pacheco y su régimen, reivindicándolos de este modo.

La rehabilitación al régimen Ivonnista sucedió, tras haberla atacado y descalificado, con toda clase de epítetos y denuestos, para terminar, transcurrido el tiempo, concediéndole la razón.

No cabe duda que la política es de tiempos y circunstancias. A ver si ahora, panistas y morenistas, tienen coherencia, se fajan los pantalones y se atreven a criticar el proyecto.

Espero con ansias conocer lo que opina al respecto, Patricio Patrón.
No cabe duda, la política es una caja de sorpresas. No se sabe cuando saltará el muñeco…

Artículo escrito por: Guillermo Barrera Fernández