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Trump le gana la partida al Foro de San Paulo: atrae para sí a López Obrador

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El 15 de diciembre de 2015 el entonces candidato presidencial a Estados Unidos Donald Trump decía sobre México: “México no es nuestro amigo. Nos está ahogando económicamente… cuando México nos manda gente, no nos mandan a los mejores. Nos mandan gente con un montón de problemas, que nos traen drogas, crimen, violadores…

Ayer muchos festejan el encuentro entre Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump destacando el buen trato que recibió nuestro presidente de su homólogo norteamericano.

¿Qué fue lo que hizo cambiar a Donald Trump?

No debemos pasar por alto la polarización política de izquierda en el contexto latinoamericano que hoy se centra en la continuidad del gobierno cubano y ahora el papel protagónico del régimen chavista hoy aún persistente con Nicolás Maduro en Venezuela. A estas dos naciones insignias del discurso subversivo contra el imperialismo, se les había unido Bolivia, Ecuador, Chile y Brasil. Gobiernos que se han movido bajo los preceptos del Foro de San Paulo que atenta con el expansionismo monopólico neoliberal yanqui, la principal nación que lidera los destinos del sistema capitalista en la globalidad.

La ex presidenta de Morena Yeidckol Polevnsky, hoy acusada de corrupción y malversación de fondos del partido, no ha ocultado la vinculación del partido del presidente con los preceptos del Foro de San Paulo.

Pero el día de ayer muchas cosas han cambiado, o por lo menos, han marcado el régimen de la Cuarta Transformación y del propio Donald Trump posturas muy contrarios a los planteamientos de hace no poco tiempo defendían cada uno.

Por un lado, resulta irónico que el presidente López Obrador termine acudiendo a la cuna del neoliberalismo y darle prácticamente las gracias a Estados Unidos y para firmar un tratado que da continuidad al modelo de integración económica promovido por Carlos Salinas de Gortari y renegociado por Enrique Peña Nieto. Un instrumento de corte neoliberal.

Pero también hay que destacar que Donald Trump fue muy complaciente con López Obrador, lo trato con la mayor pulcritud diplomática, lo que algunos simpatizantes ven como el reconocimiento y legitimidad a la presidencia de la Cuarta Transformación.

Sin embargo, no se puede ignorar que a los norteamericanos no les conviene tener un “enemigo político y económico” tan cercano, junto a su frontera, siguiendo los preceptos del Foro de San Paulo.

Luego entonces, lo que vimos ayer fue “la tormenta perfecta”, la conjunción de intereses que aún encontrados necesitan reconciliarse e integrarse para evitar una inestabilidad política en la región, que en tiempos de la pandemia ha significado el cierre de los mercados.

Entre los costos políticos el que sale más beneficiado del encuentro es Donald Trump en sus ansias de reelegirse, ya que no atenta contra los intereses económicos de empresarios norteamericanos que se han consolidado con el libre comercio con México y Canadá. Fondos económicos que necesita para operar y continuar siendo un huésped de la Casa Blanca.

Para López Obrador, más allá de las consideraciones que intentan valorar el papel de estadista que “podría en su lugar a Trump”, se alejó de la postura beligerante contra el neoliberalismo y el imperialismo yanqui. Por eso entendemos su negativa para reunirse con grupos migrantes mexicanos y se hiciese acompañar de los más importantes y ricos empresarios neoliberalistas de México. Su discurso, si bien una joya de retórica diplomática en el contexto del encuentro, se alejó de la promesa y compromiso de lograr un verdadero cambio en el régimen político y económico de Libre Comercio. No fue contundente en los temas que más han dañado a México, sobre todo, el trato de migrantes y la construcción del muro.

Por lo cual, AMLO fue comido y devorado por el oportunismo de Donald Trump. Detrás de las alabanzas y reconocimientos, lo que hizo el presidente Trump es una victoria más su la lucha contra el Foro de San Paulo. Alejó a la Cuarta Transformación del socialismo que tanto alimenta a sus simpatizantes en el discurso López Obrador, para acercarlo más al neoliberalismo capitalista.

Si se pensaba que México sería fácilmente una insignia más de para el Foro de San Paulo, Donald Trump les ha ganado la partida.