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Un actor jamás habla solo Psalmon

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Estamos al pie del cañón para utilizar la cultura como una herramienta de transformación social

Por Luis Galindo

México, 7 Ago (Notimex).- El director de teatro David Psalmon (Francia 1973, naturalizado mexicano) lamenta que el teatro, y la cultura en general, se mantengan en el olvido en el comienzo del nuevo gobierno, aunque advierte, está a la expectativa de que algo se despierte.

El director escénico tenía la esperanza de un cambio en el país, pero hoy se encuentra en una situación complicada:

 “Esperábamos más de un gobierno de izquierda. Pensábamos que tomaría en cuenta mucho más a los artistas, pero nos siguen considerando un factor de tiempo libre. Cuando el arte es una actividad que nos hace libres todo el tiempo.

Dice:

 “Somos grandes aliados para un proceso de cambio. La educación y el arte son las grandes armas para construir un proceso de paz, y este país ya está harto de ver derrumbarse todo a su alrededor. Nosotros estamos al pie del cañón para utilizar la cultura como una herramienta de transformación social.”

Confía Psalmon en que el próximo año el presupuesto para la cultura “sea mucho más sustancioso. En realidad recibimos ahora mucho menos apoyo que antes, nuestra actividad la desarrollamos cada vez con mayor dificultad.”

El nacimiento de la violencia

Entre sus proyectos escénicos se halla el estreno, en la Ciudad de México, del monólogo Ejecutor 14, del dramaturgo franco-libanés Adel Hakim, en una traducción del propio director Psalmon, con el actor sonorense Osvaldo Sánchez, pieza teatral en temporada ?en La Teatrería (Tabasco 152, Roma Norte)? del 9 de agosto al 1 de septiembre del año en curso.

Explica el fundador de la compañía TeatroSinParedes que el Ejecutor 14 es un ensayo sobre el origen de la violencia en el cual el personaje se ha ido convirtiendo lentamente en “una bestia sanguinaria”:

La violencia no es algo que esté puesto en nuestros genes, sino son las historias de vida las que van acorralando a las personas transformándolas poco a poco… Creo que hay un planteamiento importante casi brechtiano, casi marxista, donde se observa que las personas no nacen violentas sino cambian de acuerdo con las circunstancias.

El monólogo podría parecer un ejercicio psicótico, dice el director escénico, “si se piensa que el protagonista habla para sí, pero en realidad jamás está solo, jamás habla solo, sino comparte con el otro que es el espectador”:

Gracias a la presencia del otro, del ese espectador, que escucha su historia con atención, quizá el personaje pueda encontrar la paz y la redención. Creo que hay un acto fundamental en el teatro: sirve como ese espacio mágico en el cual uno puede reconectarse con la humanidad…

Finaliza Psalmon:

Recuerdo que uno de mis maestros en París decía que el monólogo es un ejercicio profesado por locos que hablan solos, pero es un acercamiento erróneo de lo que es el trabajo unipersonal. Porque jamás uno está solo, porque siempre está el espectador acompañando este proceso.