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Una historia que narrar (1)… El veto de Rolando a Pablo y a Jorge Carlos

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En su libro, “la Historia detrás del Desastre” – crónica de una herencia envenenada-, sobre el exPresidente Enrique Peña Nieto, el autor Roberto Rock L. narra al principio, la animadversión que el entonces Presidente del CEN del PRI, Roberto Madrazo sentía hacia Peña Nieto.

Corría el año 2004, Arturo Montiel, Gobernador del Estado de México perfilaba a su “delfín”, Peña Nieto, lo que no era del agrado de Roberto Madrazo. Y aunque éste empujó fuerte por otro candidato, Peña Nieto resultó ganador de la disputa interna y alcanzó a ser Gobernador en las elecciones del año siguiente.

Roberto Madrazo abrió un frente político con el grupo Atlacomulco que pagaría caro. El exGobernador Tabasqueño fue acusado de filtrar la información de las multipropiedades de Arturo Montiel, con la que se derrumbó su aspiración de ser el candidato presidencial en el 2006. Ya como candidato, Roberto Madrazo enfrentó a sus enemigos priístas, que no lo apoyaban. Peña Nieto sabía que de ganar la presidencia Madrazo, su gubernatura peligraba. Por eso, asegura el escritor, pactó con el Presidente Felipe Calderón Hinojosa. Roberto Madrazo perdió y Peña Nieto se fortaleció, en el 2012 se convirtió en Presidente de México. A todas luces se vio que Calderón lo favoreció desde la presidencia.

Esta historia es vivificadora. Rolando Zapata Bello nunca vio con buenos ojos las aspiraciones de Jorge Carlos Ramírez Marín y las de Pablo Gamboa Miner, que aspiraban a la candidatura por el gobierno del estado. Las razones nunca las revelará, pero es fácil suponerlas.

Jorge Carlos Ramírez obtuvo su candidatura al Senado, compitió, ganó. No se complicó, no se enredó, hizo las alianzas que tenía que hacer y salió vivo. Hoy está en el Senado y seguramente sigue aspirando a ser Gobernador de Yucatán. Su fuerte alianza con el Gobernador Mauricio Vila le da margen de maniobra, así como sus vínculos con la elite del priísmo nacional. Rolando nunca lo vio con “confianza”. Nunca cubrió el perfil que Rolando quería; Jorge Carlos entendió tal vez, que no debía interferir en los planes del Gobernador para entregar el estado.

Con Pablo Gamboa, Rolando Zapata fue verdaderamente duro. Nunca le dio “cancha”. Lo presionó, lo vigiló, lo encuadró y lo marginó de toda oportunidad. Rolando lo vetó de plano. Pablo era un cuadro realmente interesante. Los negativos de Pablo eran superables. El tema es que no le convenía a Rolando que fuera su sucesor. Pablo siempre tuvo en contra el veto del mandatario.

Pablo y Jorge Carlos sufrieron el veto del Gobernador. No fueron los únicos. La historia narrada por Roberto Rock L. en su libro, me sugirió este pasaje de la vida política en Yucatán. La reciente. Y mire usted que hay tanto para narrar…