Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Urzúa el hombre valiente que mostró las entrañas de la 4T.

Urzúa el hombre valiente que mostró las entrañas de la 4T.

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El valiente Carlos Urzúa, nos revela el fondo de la pecera.

La 4T parecía una compleja invención de algo incierto. Hasta que apareció Germán Martínez y nos mostró una parte. Las sospechas ya eran muy amplias. Llegó Carlos Urzúa y nos las disipó. Lo que está pasando al interior de esa “transformación”, es realmente grave. Se trata de una convulsión que viene y que puede dañar la salud de la economía y del desarrollo nacional.

Urzúa no es un cobarde como lo mal llamó Tatiana Clouthier, ahijada política de Alfonso Romo, ni es un neoliberaral como lo llamó Gerardo Fernández Noroña. Es un experto en economía y hacienda pública. Punto. Y siendo un hombre sabio en la técnica y en la interpretación de las realidades, hizo valer ante el presidente AMLO, sus puntos de vista. Dejando constancia y evidencia, de que no es un porrista, sino todo un profesional de la economía.

No faltó nada, dijo lo que tenía que decir y hubiera sido muy importante, tanto cuanto fundamental, que acudiera al Senado a exponer sus puntos de vista esgrimidos en la carta de renuncia que valientemente suscribió para AMLO.

Urzúa no se guardó nada. Desde el principio de su relación con AMLO y así lo hizo saber para el medio impreso Proceso, ha dejado constancia de que al presidente lo respeta y por eso, le habla de frente. Amlo conocía perfectamente a su Secretario de Hacienda y por tanto, lo escuchaba, aunque no le hacía caso en todo. Es obvio que en algún momento estuvo de acuerdo en que se marchara, porque no congeniaban. Urzúa veía los peligros que se avecinan y AMLO no lo soportó, porque en el fondo le gusta el modelo neoliberal, más no está de acuerdo en seguir el librito técnico.

AMLO no ha echado marcha atrás en la reforma energética como prometió. Ni ha cambiado la reforma fiscal de Peña Nieto, como tampoco ha renunciado al libre mercado que sustenta la política económica nacional. Todo eso lo analizó Urzúa y obvio, las inconsistencias propias de esa circunstancia, lo hicieron estallar.

Para la Revista Proceso, Urzúa dejó en claro su posición. Aquí reproducimos lo trascendental de su entrevista. No deja cabos sueltos. La realidad nos dice que AMLO es voluntarioso y que sus decisiones no son las más aptas para el país. Y que la nación no está para cerrazones y menos para berrinches, ni ocurrencias.

Veamos lo que dijo a Proceso:

 

–¿Alfonso Romo tiene algún conflicto de interés?

–Es una buena pregunta, y es precisamente a él a quien aludo en mi carta de renuncia. Un conflicto de interés existe cuando una actividad personal o de negocios de un servidor público podría eventualmente interferir con el ejercicio de sus funciones.

“No estoy diciendo que esto haya pasado en el caso de Romo, no me consta, pero dado que en la jefatura de la Oficina de la Presidencia se maneja a diario un cúmulo de información económica confidencial, uno quisiera que Alfonso Romo y sus familiares hasta de primer grado no tuvieran actualmente participación accionaria alguna en la Casa de Bolsa Vector.”

–Tus razones para salir fueron más profundas que Romo. ¿Por qué decides irte?

–En uno de los párrafos de mi carta me refiero a una serie de políticas públicas sin sustento. No quiero hablar de todas, pero de entrada te puedo decir que yo sí estuve a favor de que continuara la construcción del aeropuerto de Texcoco. Creo que la obra estaba muy avanzada y había demasiado dinero de por medio. Si bien es cierto que muchos de los terrenos aledaños estaban controlados por gente vinculada a la administración anterior, un gobierno fuerte como el de López Obrador podría haberlos expropiado por razón de Estado.

–¿Pero dónde están las discrepancias?

–Yo no hubiera puesto tanto dinero este año para proyectos que no podían despegar rápido. Santa Lucía no empezará sino al menos en tres meses, el Tren Maya sigue en diseño… ¿Para qué poner tanto dinero ahí cuando podría utilizarse para carreteras y otras cosas? Eso explica en gran medida por qué la inversión pública se cayó. Se ha puesto el dinero en grandes proyectos que apenas están empezando a madurar. Probablemente el presidente quiso asignarles recursos para mandar la señal de que esos proyectos iban en serio, pero creo que fue un error.

“Hacer una refinería como la de Dos Bocas no es óptimo en las condiciones actuales. Los encargados de construirla dicen que costará unos 8 mil millones de dólares. Sin embargo, la gran mayoría de las empresas señala que no se puede hacer por menos de 15 mil millones de dólares y la mayoría de los expertos aseguran que no puede hacerse en tres años. Por eso la licitación estuvo desierta. Tú no puedes persistir en una idea cuando hay empresas que saben más que tú y dicen lo contrario. El problema de este gobierno es su voluntarismo.

“Otra de mis diferencias tiene que ver con el plan de negocios de Pemex. Creo que ese plan puede ser muy bueno y se puede sanear la situación de la empresa en tres años. Sin embargo, eso sólo será posible si evitamos proyectos como el de la refinería y nos abocamos de manera intensiva a la exploración y producción de crudo. Hay algunos yacimientos muy generosos en el país. Ixachi, por ejemplo, tiene reservas probadas de mil 300 millones de barriles. Está en tierra y las reservas probadas y posibles rondan, al parecer, los 2 mil millones. Cerca, pero ya en aguas someras, hay otros dos grandes yacimientos. Ahí es donde deberíamos estar poniendo los recursos.”

“Uno de los gasoductos paradigmáticos es el que va de Texas a Tuxpan, Veracruz, el cual se firmó hace cinco años y ya se terminó de construir. Ese gasoducto, que provee más de un tercio de toda la demanda de gas en México, fue construido por Transcanada, una paraestatal canadiense, junto con Ienova, una empresa mexicana, subsidiaria a su vez de una estadunidense llamada Sempra. Puede ser cierto que el gasoducto haya salido caro, como afirma Bartlett, pero lo cierto es que nosotros firmamos un contrato y debemos cumplirlo.

“Bartlett no quiere entregar ese gasoducto y pretende renegociar el contrato, pero no está evaluando correctamente su costo, porque al parecer no entiende el concepto de valor presente. Es preocupante que alguien que dirige una empresa de electricidad no entienda el concepto de valor presente. Alguien así no puede dirigir una empresa de electricidad. El problema es que, si no se respeta el contrato, Transcanada demandará a la CFE, porque el gasoducto ya se terminó de construir.

“Mientras ese pleito dura, el gasoducto no se podrá utilizar, lo que nos dejaría imposibilitados de satisfacer un tercio de la demanda de gas. El pleito va a durar años y es muy probable que México lo pierda, además de que no podremos usar ese gasoducto por un buen rato. Eso es jugar literalmente con fuego y con el bienestar de millones de mexicanos que viven en la Península de Yucatán, donde ya están sufriendo apagones severos porque no hay gas.

Con información de Proceso:

https://www.proceso.com.mx/592377/las-seis-discrepancias-de-urzua-con-amlo-romo-texcoco-dos-bocas-pemex-bartlett-y-memo-de-austeridad