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Vila debe mirarse en el espejo de Angélica Araujo

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Dar marchas atrás, una opción real.

A mi memoria viene el estrujante recuerdo del día 4 de julio del 2011, cuando las huestes identificadas con el PRI, arremetieron contra la población por la construcción popularmente conocida como “el Paso Deprimido” (Glorieta de la Paz), obra emblemática de la Alcaldesa Angélica Araujo Lara.

En esa ocasión, Angélica no quiso dar marcha atrás en la decisión de consumar la construcción de tal obra. A pesar de que el pulso político alertaba de un enorme riesgo político, pues ella se perfilaba para ser la candidata del PRI a la gubernatura en el 2012.

Los asesores de Angélica le recordaban que “para atrás, ni para tomar impulso”, frase recurrente en el argot político, para reafirmar que lo que ya se decidió, nada ni nadie lo puede echar al basurero, pues significa una señal de debilidad y eso, es un “pecado mortal”, que se paga con la muerte política.

Sin embargo, fue precisamente el no considerar el dar marcha atrás en esa decisión, que Angélica murió como posible candidata a la gubernatura. Fue tal la magnitud del problema en el que se metió, que a la Alcaldesa la “hicieron trizas”, tanto sus enemigos, como sus llamados “amigos’.

Angélica sufrió el rechazo de la sociedad que mayoritariamente condenó la violencia generada, tanto como el empecinamiento de su postura. Cuando ella quiso reaccionar, la situación la había rebasado.

De nada sirvió que diera entrevistas, que emprendiera acciones de gobierno y finalmente fuera Senadora de la República, pues la mayoría de los yucatecos la calificó de forma negativa.

Todo gobernante de manera frecuente, valora sus errores de forma acertada cuando termina su periodo, es el momento en el que desea con todo el alma volver a tener la oportunidad de regresar en el tiempo y cambiar su decisión.

Ahora es el tiempo de Mauricio Vila Dosal, que enfrenta la condena mayoritaria de la población, por el tema del incremento en los impuestos y servicios, así como por el reemplacamiento y el cobro por seguridad del 8% via el recibo de luz eléctrica.

El encono social es enorme por el costo político que representa. Al igual que a Angélica Araujo, el Gobernador Mauricio Vila tiene la oportunidad de tomar la decisión de dar marcha atrás y darle “la vuelta a la tortilla”. De hecho, su aliado Jorge Carlos Ramírez Marín, Senador por el PRI, ha abierto algunas opciones presupuestales para que se omitan los nuevos cobros. Todo dentro del marco de lo establecido en la Ley.

Mauricio no puede apostar que la gente olvidará este estresante episodio con el paso del tiempo. A Angélica Araujo la gente no se lo perdonó, pues aunque fue Senadora, el PRI perdió la elección por el Senado en el 2012. La fórmula del PRI, integrada por ella y Felipe Cervera fueron derrotados por la del PAN. Sin embargo, ella logró el cargo por haber sido la “primera posición en dicha fórmula”, es decir, por ser primera minoría.

Las decisiones de todo gobernante siempre tendrán una repercusión política, que se reflejará tarde que temprano en las elecciones futuras. Es la única forma que tiene la gente de tomar revancha.

Angélica sabe que el haberse aferrado a tal decisión de ‘no dar marcha atrás”, le causó el destierro político. El 2011, especialmente el 4 de julio fue su “día negro”. Mauricio Vila debe mirarse en el espejo de Angélica, para alertar su sentido político.

Hacen mal quienes le aseguran al Gobernador, que un análisis publicado por un medio agrava las cosas, pues lo que en realidad lo agrava, es aferrarse a la decisión política tomada ignorando que “dar marcha atrás, siempre es una opción”.

Estaremos pendientes de la decisión que tome el mandatario panista, si opta por mantener el incremento y el reemplacamiento, así como el cobro del 8% por seguridad vía el recibo de luz, lo que le pegará durísimo en las próximas elecciones, o por el contrario, da marcha atrás, lo que le concederá la oportunidad de congraciarse con los electores, y mantener vivas sus aspiraciones, tanto de impulsar a su gente, como las suyas propias. De hecho, su gente peligra electoralmente, ya que el rechazo se multiplicará conforme pasen los días.