Inicio Análisis político Alejandro López Munguía Y se fue.

Y se fue.

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“En el PAN no entienden qué pasó. Siempre le cumplieron y le dieron lo que pidió. Ahora que no obtuvo la candidatura, se va”. Aquí la historia, sus efectos, sus razones, sus concepciones. Es mi punto de vista sobre un hecho real, que no permite el disfraz, ni la especulación, solo la descripción y el análisis, tal como es.

No se trata de cualquier panista, se trata de un ex integrante del Comité Ejecutivo Nacional de Acción Nacional. Joaquín Díaz Mena mejor conocido como “Huacho”, era el Coordinador Nacional de Asuntos Indígenas, ni más ni menos y ahora es un fervoroso militante de Morena, el partido que en esencia es la antítesis del panismo filosófico y doctrinal.

Se fue y lo hizo para nunca más volver. Fue demasiado para él, la traición de la que se quejó, le motivó a irse, escuchando toda clase de ofertas y argumentos. No hubo resistencia, “Huacho” rompió total y completamente el compromiso ideológico que lo unió al PAN desde que se afilió luego de militar en el PRI.

El ex candidato a gobernador toma venganza y lo hace jalando toda la atención de la prensa nacional y estatal. No es un asunto menor, se trata de darle cobertura a una lucha encarnizada, una venganza política de dimensiones incalculables. “Si el PAN quiere ganar la gubernatura soy la persona indicada para hacer pareja con Mauricio Vila (candidato a Gobernador), tengo la estructura en el interior del estado”, advirtió Díaz Mena.

¡Quién se hubiera imaginado esta decisión!, “Huacho” se atrevió a hacer lo mismo que hizo Ana Rosa Payán Cervera en el 2007, que en venganza por la forma en la que Patricio Patrón Laviada entonces Gobernador de Yucatán, había intervenido en el proceso interno de selección del candidato, renunció a su larga y fructífera militancia panista, y se postuló como candidata al Gobierno, abanderando a los partidos del Trabajo y Convergencia. No ganó la elección pero contribuyó a la derrota del PAN y le propinó un revés político a su enemigo Patricio. La historia parece repetirse.

En el PAN no supieron retenerlo. Y lo que propusieron fue insuficiente. A “Huacho” le tocaron el orgullo y no hay cosa más peligrosa que ello. Un político herido es como una mujer despechada. Minimizar su impacto es un error, aunque se entiende la estrategia.

En el PAN nacional el impacto es tremendo, juraron que el hombre aceptaría la designación del candidato al Senado, por así convenir a la estrategia que llevaría a Anaya a la candidatura presidencial. El error de cálculo fue enorme. “Huacho” echó a perder la ecuación.

Existe el peligro de que el PAN se divida en el interior del estado, allí donde la estructura es endeble. “Huacho” es el mártir de hoy, es el Ana Rosa Payán del PAN, el partido que le dio todo y que hoy ve con asombro cómo la bomba tiene efectos expansivos. Hay confusión, hay incertidumbre, hay temor y hay angustia. El PAN está en peligro.

El principal ganador es “Huacho”. Indudablemente también gana el PRI, pero el que recibirá más votos es Morena y los que disfrutarán todo el show serán los medios que como siempre, solo dan a conocer los hechos. A pesar de las visiones, nada cambiará los efectos. “Huacho” Díaz Mena se puede convertir en el verdugo del PAN, el partido que como dijo el dirigente Miguel Gutiérrez, lo cobijó cuando en el PRI también le negaron la oportunidad de ser candidato a presidente municipal de su municipio.

Ni Díaz Mena, ni el PAN, pueden minimizar el hecho, tampoco pueden negarlo. Este es un suceso que marcará el rumbo de la elección 2018. Un hecho que definirá al ganador, a menos que en la estrategia, surjan nuevos y mágicos movimientos.