El secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, consideró poco probable que las elecciones legislativas de Estados Unidos del próximo 3 de noviembre provoquen cambios inmediatos en la política arancelaria de Washington. El Gobierno mexicano mantiene negociaciones para reducir los gravámenes al acero, el aluminio y los automóviles, aunque todavía no existe una fecha definida para alcanzar acuerdos.

Ciudad de México, 27 de octubre de 2026.— México no espera una modificación rápida de los aranceles estadounidenses después de las elecciones legislativas de medio mandato, previstas para el 3 de noviembre. Así lo señaló el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, quien advirtió que la política comercial de Washington difícilmente cambiará de manera drástica en el corto plazo.

Tras participar en la firma de un convenio con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), el funcionario explicó que los aranceles representan una fuente importante de ingresos para Estados Unidos, por lo que un cambio en el equilibrio político derivado de los comicios no necesariamente se traducirá en una modificación inmediata de esas medidas.

Actualmente, Washington aplica gravámenes del 50 % al acero y al aluminio, además de aranceles al sector automotor. Estas medidas forman parte de las negociaciones comerciales que mantienen ambos gobiernos para reducir las barreras que afectan a las exportaciones mexicanas.

Las negociaciones podrían avanzar después de los comicios

Ebrard consideró que las conversaciones relacionadas con el acero y el aluminio podrían arrojar resultados después de las elecciones estadounidenses, aunque evitó establecer una fecha concreta para concluir las negociaciones.

El secretario señaló que el proceso requiere persistencia y que los avances podrían conocerse durante los próximos días o semanas. También reconoció que existen desacuerdos en algunos temas, aunque aseguró que ambos países han mantenido canales de comunicación para continuar las conversaciones.

La semana pasada, el funcionario realizó una visita de varios días a Washington para abordar asuntos comerciales con representantes estadounidenses. Las conversaciones buscan encontrar alternativas frente a los gravámenes que afectan a sectores relevantes de la industria mexicana.

Incertidumbre sobre el futuro del T-MEC

El panorama comercial también está marcado por la decisión de Estados Unidos de no prorrogar el tratado comercial entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) el pasado 1 de julio, optando en su lugar por revisiones anuales, según las declaraciones recogidas por la agencia EFE.

En cuanto a la relación con Canadá, Ebrard afirmó que no existen diferencias comerciales ni de inversión que representen un obstáculo para el intercambio bilateral. Además, manifestó su expectativa de que el comercio entre ambos países continúe creciendo.

El funcionario también fue cuestionado sobre la posibilidad de que Washington modifique sus presiones relacionadas con las inversiones chinas en México después de las elecciones. Sin embargo, evitó anticipar escenarios y señaló que esperará los resultados de los comicios antes de emitir una valoración.

Los resultados electorales del 3 de noviembre podrían influir en el contexto político de las negociaciones, pero el Gobierno mexicano no prevé que, por sí solos, provoquen una transformación inmediata de la política arancelaria estadounidense.