El primer ministro catarí se reunió en Teherán con el canciller iraní para impulsar una salida diplomática que permita reducir las tensiones y avanzar hacia un corredor temporal de navegación en el estratégico estrecho de Ormuz.

La crisis alrededor del estrecho de Ormuz entró este jueves en una nueva fase diplomática con la visita a Teherán del primer ministro y ministro de Relaciones Exteriores de Qatar, Mohammed bin Abdulrahman Al Thani, quien sostuvo conversaciones con su homólogo iraní, Abbas Araghchi.

El encuentro tuvo como eje la reducción de las tensiones regionales y las negociaciones para establecer un mecanismo que permita recuperar, aunque sea de manera provisional, el tránsito marítimo por una de las rutas más sensibles para el comercio energético mundial.

De acuerdo con el Ministerio de Relaciones Exteriores de Qatar, ambos funcionarios analizaron el marco provisional que contempla la creación de un corredor conjunto y temporal para la navegación a través del estrecho, además de un proyecto conjunto para retirar minas marítimas. Doha insistió también en la necesidad de respetar la soberanía de los países vecinos y garantizar la libertad de navegación.

La información oficial catarí muestra que la propuesta todavía forma parte de las conversaciones y no representa, por sí misma, una reapertura definitiva de Ormuz. Qatar, de hecho, ha optado por reforzar su papel como intermediario mientras persisten las diferencias entre Irán y Estados Unidos.

Y es que el estrecho se ha convertido en uno de los principales puntos de presión de la guerra. Por Ormuz transitaba antes del conflicto aproximadamente una quinta parte de las exportaciones mundiales de hidrocarburos, por lo que cualquier interrupción prolongada tiene consecuencias que van mucho más allá de las costas iraníes y omaníes.

En los últimos días, Irán y Omán también han avanzado en conversaciones sobre un corredor marítimo temporal. Reuters informó que ambos países continuaban trabajando en los detalles de un posible acuerdo, después de que la Guardia Revolucionaria iraní anunciara entendimientos sobre la participación de ambos países en el control del paso y sus posibles ingresos.

Sin embargo, la situación dista de estar resuelta. Según Reuters, Teherán mantiene condiciones para una reapertura más amplia del estrecho, entre ellas exigencias relacionadas con el bloqueo de sus puertos, las sanciones estadounidenses y las consecuencias económicas de la guerra. La propia Guardia Revolucionaria ha advertido que el paso no será reabierto plenamente mientras Washington no acepte las condiciones iraníes.

El papel de Qatar resulta particularmente relevante porque Doha ya ha participado, junto con otros países de la región, en esfuerzos para acercar a Irán y Estados Unidos. Ahora busca que el diálogo permita al menos establecer condiciones mínimas de seguridad para la navegación y reducir el riesgo de una escalada mayor.

La visita también ocurre en un momento de presión económica. Las expectativas sobre un posible acuerdo entre Irán y Omán han contribuido a moderar los precios internacionales del petróleo, aunque los mercados continúan atentos a cualquier señal de nuevos ataques o interrupciones del tránsito marítimo.

La Agencia Reuters señaló que los movimientos diplomáticos alrededor de Ormuz ya están siendo seguidos por los mercados energéticos, mientras que los datos disponibles muestran que el tránsito de embarcaciones ha caído considerablemente respecto de los niveles anteriores al conflicto.

Al mismo tiempo, existen esfuerzos para mantener parcialmente en funcionamiento las exportaciones energéticas de los países del Golfo. El diario económico Cinco Días reportó que algunos productores han comenzado a recuperar parte del flujo de crudo mediante operaciones alternativas, incluidas transferencias de barco a barco en las proximidades del golfo de Omán.

La importancia de Ormuz explica la intensidad de estas gestiones. No se trata simplemente de recuperar una ruta comercial: para las economías dependientes de las exportaciones de petróleo y gas, mantener abierto el estrecho significa preservar una arteria fundamental del sistema energético internacional.

Por ahora, Qatar apuesta por la diplomacia y por una solución gradual. El Ministerio de Relaciones Exteriores catarí informó que Araghchi agradeció a Doha sus esfuerzos para reducir la escalada y respaldar el diálogo. Es una señal discreta, pero significativa, en una crisis donde cada paso hacia la negociación puede marcar la diferencia entre una reapertura controlada y una nueva escalada militar.

La incógnita principal sigue siendo si este proceso logrará superar las diferencias entre Teherán y Washington. Mientras eso no ocurra, cualquier corredor temporal tendrá un alcance limitado y el futuro de Ormuz continuará condicionado por la evolución de la guerra y por las negociaciones que mantienen abiertas Irán, Omán, Qatar y Estados Unidos.