Un informe de la UNESCO documentó el asesinato de 189 periodistas y trabajadores de medios de comunicación durante 2024 y 2025, mientras que el 86 % de estos crímenes permanece sin resolverse. México registró 17 asesinatos durante el mismo periodo y Palestina concentró la mayor cantidad de víctimas.

La violencia contra periodistas continúa representando una amenaza para la libertad de expresión y el derecho de la sociedad a recibir información. Durante 2024 y 2025 fueron asesinados 189 periodistas y trabajadores de medios de comunicación en distintas regiones del mundo, mientras que la impunidad por estos crímenes aumentó por primera vez desde que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) comenzó a medir este indicador en 2012.

De acuerdo con el más reciente Informe del Director General sobre la Seguridad de los Periodistas y el Peligro de la Impunidad, presentado este 2 de noviembre, el 86 % de los asesinatos registrados durante el periodo analizado permanece sin una resolución judicial. La cifra representa un incremento de un punto porcentual respecto al bienio anterior y significa que aproximadamente seis de cada siete crímenes no han alcanzado la justicia.

El documento también advierte que los 189 asesinatos representan un incremento del 20 % respecto a 2022-2023 y constituyen el registro más elevado desde el periodo 2014-2015. De ese total, 127 periodistas perdieron la vida en territorios afectados por conflictos armados, equivalentes al 67 % de las víctimas.

El director general de la UNESCO, Khaled El-Enany, señaló que los periodistas están pagando cada vez más con sus vidas por informar desde los frentes de guerra y que, con demasiada frecuencia, quienes cometen estos asesinatos no enfrentan consecuencias judiciales.

Palestina concentra el mayor número de víctimas

La distribución geográfica de los asesinatos evidencia las condiciones de riesgo que enfrentan los trabajadores de la comunicación en diferentes regiones. Los territorios palestinos ocupados por Israel registraron 62 periodistas asesinados durante 2024 y 2025, con 30 víctimas en el primer año y 32 en el segundo.

La región de los Estados Árabes acumuló 97 asesinatos, seguida de América Latina y el Caribe, con 37; Asia y el Pacífico, con 34; Europa Central y Oriental, con 14; África, con seis; y Europa Occidental y América del Norte, con un caso.

En América Latina, México encabezó los registros con 17 periodistas asesinados durante el bienio, siete en 2024 y diez en 2025. Colombia reportó seis casos, mientras que Honduras registró dos. Perú, Ecuador y Guatemala también documentaron asesinatos de periodistas durante 2025, con cuatro, tres y dos víctimas, respectivamente.

Estas cifras reflejan que la violencia contra la prensa no se limita a los escenarios de guerra. En países sin conflictos armados, los periodistas también enfrentan amenazas relacionadas con la cobertura de la corrupción, la delincuencia y los asuntos políticos, particularmente cuando sus investigaciones afectan intereses de grupos con capacidad de ejercer violencia.

Los drones representan una nueva amenaza para la prensa

Otro de los hallazgos relevantes del informe es el incremento de los ataques con vehículos aéreos no tripulados, conocidos como drones, utilizados para atacar y asesinar periodistas en zonas de conflicto.

Durante 2024 y 2025, al menos 50 periodistas murieron en ataques con esta tecnología, lo que representa aproximadamente el 40 % de los asesinatos registrados en territorios afectados por conflictos armados. Los territorios palestinos ocupados concentraron nuevamente el mayor número de víctimas relacionadas con este tipo de ataques.

La UNESCO también documentó siete incidentes en los que varios periodistas fueron asesinados durante una misma ofensiva, incluidos ataques contra instalaciones de medios de comunicación y centros temporales de información. Además, 15 profesionales perdieron la vida mientras utilizaban chalecos identificados con la palabra «Prensa» o se encontraban en vehículos claramente señalizados.

Ante este escenario, El-Enany reiteró el llamado a respetar la Resolución 2222 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, aprobada por unanimidad en 2015, que establece medidas para proteger a periodistas, trabajadores de medios y personal asociado durante los conflictos armados, reconociéndolos como civiles y, por tanto, sujetos a las protecciones correspondientes del derecho internacional humanitario.

La impunidad también puede disminuir

A pesar del deterioro de los indicadores globales, el informe identifica avances en países que no atraviesan conflictos armados. En estos territorios, la tasa de impunidad disminuyó del 94 % registrado en 2012 al 77 % en 2026, lo que representa una reducción sostenida de aproximadamente un punto porcentual por año.

Asimismo, los asesinatos de periodistas en países sin conflictos armados alcanzaron su nivel más bajo en 18 años, con 62 víctimas durante el bienio analizado.

Para la UNESCO, estos resultados muestran que las investigaciones oportunas, los procesos judiciales y los mecanismos de protección pueden contribuir a reducir la violencia y garantizar condiciones más seguras para el ejercicio periodístico. Sin embargo, los avances todavía resultan insuficientes frente a la dimensión del problema internacional.

Las periodistas enfrentan violencia dentro y fuera de internet

El documento también advierte sobre los riesgos particulares que enfrentan las mujeres dedicadas al periodismo. De las 14 periodistas asesinadas durante 2024 y 2025, 13 murieron en países afectados por conflictos armados.

A esta violencia se suma el acoso y las agresiones que experimentan en espacios digitales y fuera de ellos. Un estudio realizado en 2025 por ONU Mujeres y el Centro Internacional de Periodistas encontró que el 75 % de las periodistas encuestadas había sufrido abusos o acoso en línea o fuera de internet.

El mismo estudio identificó que más del 40 % había experimentado violencia física fuera de internet relacionada con agresiones digitales, una proporción que representa un incremento considerable frente al 20 % registrado en una investigación de la UNESCO realizada en 2020.

La presentación del informe coincide con el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, que se conmemora cada 2 de noviembre. Esta fecha fue establecida por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la resolución A/RES/68/163, con el propósito de promover medidas para prevenir los ataques contra trabajadores de la comunicación y garantizar que los responsables sean llevados ante la justicia.

Los resultados del organismo internacional colocan nuevamente en el centro del debate la seguridad de quienes ejercen el periodismo. Más allá de las cifras, cada asesinato representa una investigación que puede quedar inconclusa, una comunidad que pierde una fuente de información y una afectación al derecho colectivo de conocer lo que ocurre en su entorno. Combatir la impunidad, por tanto, no solamente significa hacer justicia para las víctimas, sino también proteger las condiciones necesarias para que la libertad de prensa pueda ejercerse sin amenazas.