Cirugías, rehabilitación y pérdida de ingresos: tres familias enfrentan los costos de una crisis de salud
Notipress.- Una emergencia médica puede extenderse mucho más allá de la primera hospitalización. En Ciudad de México, tres campañas de recaudación muestran cómo las cirugías posteriores, la rehabilitación, los cuidados especializados y la pérdida de ingresos pueden aumentar las necesidades económicas de las familias, incluso después de superar una etapa crítica.
El impacto financiero de los problemas de salud alcanza a numerosos hogares mexicanos. De acuerdo con México Evalúa, los gastos catastróficos en salud aumentaron 64.5% entre 2018 y 2024 y afectaron a más de 1.11 millones de hogares. Durante ese periodo, alrededor de 287 mil familias cayeron por debajo de la línea de pobreza debido exclusivamente a deudas o pagos médicos, un incremento de 60% frente a 2018.
En este contexto, las historias de Pily, Johanna y Giovanni, y Alonso Cedillo reflejan diferentes situaciones en las que la atención médica requiere recursos durante periodos prolongados. Las tres campañas se desarrollan en Ciudad de México, identificada como el estado más solidario del país en un ranking de GoFundMe.
Pily necesita una reconstrucción craneal después de una lesión cerebral
En junio de 2026, Pily, de 69 años, sufrió una caída en su casa que le provocó una lesión cerebral grave, múltiples hemorragias e inflamación. Para aliviar la presión sobre su cerebro, los médicos realizaron una cirugía de emergencia en la que retiraron una parte de su cráneo.
Su recuperación ha requerido semanas de hospitalización, cuidados intensivos, una traqueostomía, alimentación asistida y rehabilitación. Según su familia, comenzó gradualmente a reconocer a sus seres queridos, reaccionar ante sus voces y realizar pequeños movimientos.
Sin embargo, todavía enfrenta nuevas necesidades médicas. Sus familiares informaron que durante noviembre está prevista una cirugía para colocarle una prótesis craneal y reconstruir la parte retirada durante la primera intervención. También necesita continuar con sus terapias y atención especializada.
Pily no cuenta con seguro médico y su hijo Erick ha asumido los gastos de su atención. Para afrontar la siguiente etapa, la familia abrió la campaña «Cada avance cuenta, cada apoyo suma», con una meta de 400 mil pesos.
“Cada mirada, cada reacción y cada movimiento nos recuerdan que su historia no terminó aquel día de junio. Todavía hay mucho camino por recorrer”, explicó Melissa Crespi, familiar de Pily.
Giovanni y Johanna enfrentan dos procesos médicos simultáneos
La familia de Iván Ledesma atraviesa otra situación compleja desde el nacimiento de su hijo Giovanni. Durante el embarazo se detectó una restricción en el crecimiento del bebé y, a las 37 semanas de gestación, los resultados de estudios del flujo sanguíneo umbilical llevaron a los médicos a adelantar el nacimiento.
Giovanni nació el 13 de octubre con hipoxia y necesitó intubación de emergencia e ingreso a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN). Según su padre, también requirió un catéter yugular, una sonda urinaria debido a una alteración en el desarrollo de la uretra y una colostomía temporal después de una perforación intestinal.
Aunque Iván informó que su hijo respondía a los cuidados, señaló que permanecía en condición grave y necesitaba continuar hospitalizado. También explicó que, cuando estuviera suficientemente fuerte, requeriría cirugías para reconectar su intestino y reconstruir su uretra.
La emergencia afectó además a Johanna, pareja de Iván, de 38 años. Una semana después del parto fue hospitalizada por dos hemorragias cerebrales que, según el relato familiar, estuvieron relacionadas con un cuadro de preeclampsia severa posparto.
Ante las necesidades de atención de ambos, Iván abrió la campaña «Para Johanna y Giovanni», con una meta de un millón de pesos, destinada a cubrir gastos médicos y otras necesidades que puedan surgir durante sus recuperaciones.
Alonso Cedillo enfrenta cirrosis y dificultades para continuar trabajando
El tercer caso corresponde a Alonso Cedillo, artista mexicano de 38 años, quien enfrenta cirrosis criptogénica, una enfermedad hepática cuya causa no ha podido determinarse.
De acuerdo con su testimonio, la fibrosis de su hígado avanzó durante al menos seis años sin que supiera que tenía un problema grave. Entre los síntomas que identificó estuvieron dificultades de memoria, desorientación, cambios de humor, temblores y alteraciones del sueño, posteriormente relacionados con encefalopatía hepática.
Cuando llegó al hospital, su condición era crítica. Sufrió una hemorragia por várices esofágicas, perdió una cantidad importante de sangre, presentó anemia severa y tuvo que ser intubado.
Después de diez días de hospitalización, logró superar esa etapa, pero los gastos consumieron buena parte de sus ahorros. Según explicó, su seguro le exigía cubrir inicialmente los costos y solicitar después un reembolso, condicionado a determinar la causa de su enfermedad. Los procedimientos necesarios para hacerlo representaban, de acuerdo con la valoración de su médico, un riesgo para su vida en ese momento.
Actualmente, Alonso continúa bajo atención especializada y sus médicos evalúan la posibilidad de un trasplante de hígado. También busca ingresar al Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán para continuar con su valoración.
La enfermedad ha limitado su capacidad de trabajar y generar ingresos. Por ello, abrió la campaña «Ayúdame a recuperar mi salud y mi capacidad de trabajar», con una meta de 93 mil pesos.
Los recursos solicitados contemplan consultas, estudios, medicamentos y procedimientos médicos, además de gastos de renta y herramientas digitales que necesita para retomar sus actividades como artista y trabajador independiente.
Las necesidades médicas continúan después de la emergencia
Los tres casos muestran diferentes consecuencias de una crisis de salud. Pily requiere una reconstrucción craneal y rehabilitación; Giovanni enfrenta nuevas intervenciones mientras su madre se recupera de complicaciones posparto; y Alonso necesita seguimiento especializado mientras intenta recuperar su capacidad laboral.
Aunque las circunstancias son distintas, las campañas coinciden en una necesidad: contar con recursos para continuar los tratamientos después de la atención inicial. Las familias mantienen abiertas sus solicitudes de apoyo mediante donaciones y difusión de sus historias, ante gastos que pueden prolongarse durante la recuperación.


