Más de la mitad de la carne de cerdo consumida en México proviene del extranjero

Notipress.- México alcanzó un récord de producción de carne de cerdo en 2025, pero ni siquiera ese resultado fue suficiente para cubrir la demanda interna. Más de la mitad de la carne de cerdo consumida en el país provino del extranjero, una dependencia que plantea riesgos para los productores nacionales, los empleos rurales y la competitividad del sector.

De acuerdo con el Compendio estadístico 2026 del Consejo Mexicano de la Carne (COMECARNE) compartido con NotiPress, el consumo nacional alcanzó 3 millones 554 mil toneladas en 2025, un incremento del 7% respecto al año anterior. Fue el mayor crecimiento absoluto entre las principales proteínas cárnicas.

En contraste, la producción mexicana llegó a 1 millón 920 mil toneladas, mientras las importaciones aumentaron 10,7%, hasta alcanzar 1 millón 793 mil toneladas. Este volumen representó el 50,5% del consumo nacional y convirtió a México, por primera vez, en el principal importador mundial de carne de cerdo.

¿Por qué México necesita importar tanta carne de cerdo?

El crecimiento del mercado mexicano ha superado la capacidad de abastecimiento de la industria nacional. La Federación de Exportadores de Carne de Estados Unidos (USNEF) señala que el consumo de esta proteína aumentó más del 50% durante los últimos 15 años, impulsado por el crecimiento de la población y los ingresos.

Aunque la producción nacional creció un 2% durante 2025, su avance fue inferior al registrado por el consumo y las importaciones. Esta diferencia evidencia las dificultades del sector porcino mexicano para responder al ritmo de expansión de la demanda.

La situación también abre una discusión sobre las oportunidades de producción que podrían aprovecharse dentro del país. Los productores mexicanos cuentan con herramientas y capacidades para criar cerdos, pero enfrentan una competencia internacional creciente.

Tres riesgos de depender de la carne de cerdo extranjera

La elevada participación de las importaciones tiene implicaciones que van más allá del comercio alimentario. Entre los principales riesgos señalados para México destacan:

  • Empleos y economías rurales: la competencia internacional puede limitar las oportunidades de crecimiento de los productores mexicanos y afectar actividades económicas vinculadas con la porcicultura, especialmente en comunidades rurales.
  • Precios y disponibilidad: una mayor dependencia del abastecimiento extranjero puede exponer a los consumidores a variaciones en los precios y a una disponibilidad menos predecible de productos porcinos.
  • Competitividad nacional: las dificultades para ampliar la producción interna y el eventual cierre de empresas porcinas podrían profundizar la brecha entre la demanda mexicana y la capacidad de abastecerla.

¿Qué cambiaría si México produjera más carne de cerdo?

De acuerdo con COMECARNE, ampliar la oferta nacional permitiría reducir parte de la dependencia del mercado internacional y aprovechar una demanda que continúa creciendo. También podría favorecer la inversión dentro de México y generar oportunidades económicas para las regiones productoras.

El desafío adquiere especial importancia ante el volumen de compras externas. Cada tonelada que pueda producirse competitivamente dentro del país representa una oportunidad potencial para la industria porcina mexicana, aunque sustituir importaciones requiere que la oferta nacional responda a las necesidades del mercado.

Con un consumo que ya supera los 3,5 millones de toneladas anuales, el crecimiento de la producción interna será determinante para establecer cuánto espacio pueden recuperar los productores mexicanos frente a los proveedores extranjeros.