El padre Hugo Gabriel Sánchez recuerda con afecto los años en que Robert Prevost fue obispo de Chiclayo y destaca su cercanía, sencillez y compromiso pastoral. Ahora espera recibirlo nuevamente, pero esta vez como pontífice, en una visita que considera profundamente significativa para la comunidad peruana.
Para el padre Hugo Gabriel Sánchez, sacerdote de Chiclayo, la próxima visita del papa León XIV al Perú tendrá un significado que va más allá de un acontecimiento religioso. Será el regreso de un amigo con quien compartió años de trabajo pastoral, conversaciones cercanas y proyectos para fortalecer la vida de la Iglesia en el norte del país.
El sacerdote recuerda con especial afecto a Robert Francis Prevost, quien antes de convertirse en el sucesor de san Pedro fue obispo de Chiclayo. Aunque ahora lo identifica como el Santo Padre, asegura que su elección no ha cambiado la esencia de la persona que conoció durante aquella etapa: un pastor atento, sencillo y dispuesto a escuchar.
En una entrevista concedida a EWTN News Español, el padre Sánchez describió la elección pontificia como «un regalo de Dios» y resumió el cambio de manera particular: ha cambiado el color de su sotana, pero sigue siendo el mismo amigo cercano, preocupado por las personas y por las comunidades que acompañó durante su ministerio.
Un obispo cercano a su comunidad
El sacerdote recuerda a Prevost como un hombre de serenidad, confianza en la Providencia y firmeza en sus decisiones. Sin embargo, destaca especialmente su capacidad para establecer relaciones personales y dedicar tiempo a quienes acudían a él.
Según su testimonio, el entonces obispo reflejaba la imagen del Buen Pastor: mantenía las puertas abiertas, escuchaba sin apresuramientos y procuraba ofrecer respuestas que no se quedaran en palabras, sino que se tradujeran en acciones concretas.
Esta cercanía también se manifestaba en la convivencia cotidiana. El padre Sánchez recuerda las conversaciones y las risas que compartían, así como la atención que Prevost mantenía hacia las personas con las que había trabajado. Incluso después de trasladarse a Roma, el vínculo no desapareció: el sacerdote señala que el Papa continúa felicitándolo por su cumpleaños.
La trayectoria de Robert Prevost en el Perú ayuda a comprender ese vínculo. De acuerdo con la biografía oficial publicada por el Vaticano, llegó a la diócesis de Chiclayo en noviembre de 2014 como administrador apostólico y fue nombrado obispo titular de esa jurisdicción en septiembre de 2015. Permaneció al frente de la diócesis hasta su traslado a Roma en 2023, cuando asumió la dirección del Dicasterio para los Obispos.
Chiclayo, un lugar decisivo en su vocación pastoral
Para el padre Sánchez, el regreso de León XIV tiene una dimensión especial porque Chiclayo fue uno de los lugares donde el pontífice pudo desarrollar plenamente su ministerio episcopal y fortalecer su relación con el pueblo peruano.
«Aquí se encuentran las raíces de su ministerio», señala el sacerdote, quien considera que la visita será significativa tanto para el Papa como para los fieles que lo recibirán después de varios años.
Durante su etapa como obispo, Prevost impulsó iniciativas relacionadas con la evangelización, la transmisión de la fe y la atención social. El padre Sánchez recuerda que el entonces prelado mostraba entusiasmo ante los proyectos pastorales de gran alcance y buscaba que la actividad de la Iglesia estuviera vinculada con las necesidades concretas de la población.
La visita apostólica también permitirá reencontrarse con comunidades y personas que formaron parte de aquella etapa. Para muchos habitantes de Chiclayo, la llegada del pontífice representa la oportunidad de recibir nuevamente a quien acompañó su vida diocesana durante varios años.
Las comunidades alejadas también estarán presentes
Uno de los deseos que, según el padre Sánchez, manifestó León XIV durante la preparación del viaje fue acercarse a las comunidades más alejadas. No obstante, las dificultades de acceso y las condiciones climatológicas impidieron incorporar algunos de esos lugares al programa oficial.
A pesar de ello, el sacerdote explica que se buscó una manera de hacer presentes a esas poblaciones durante uno de los encuentros previstos en Zaña, donde el Papa participará en una celebración vinculada con la clausura del Año Jubilar por los 300 años de la canonización de santo Toribio de Mogrovejo.
El programa oficial de la Santa Sede confirma que el sábado 14 de noviembre León XIV viajará a Santa Cruz de Succhabamba, donde presidirá una misa, y posteriormente regresará a Chiclayo para participar, a las 17:30, en un encuentro de oración con la comunidad católica con motivo de la clausura del Año Jubilar de santo Toribio de Mogrovejo, en el santuario dedicado al santo.
El sacerdote considera que estos encuentros tienen un valor especial para las comunidades que, por su ubicación geográfica o sus condiciones sociales, encuentran mayores dificultades para participar en acontecimientos de alcance nacional.
Una visita que también fortalecerá a la Iglesia peruana
El padre Sánchez, integrante de la comisión organizadora del viaje papal, reconoce que preparar una visita de estas características representa un desafío importante para la diócesis. Aunque admite que no se trata de una tarea habitual para sus equipos, asegura que se ha trabajado con dedicación para cuidar los detalles de las celebraciones y recibir adecuadamente a los peregrinos.
También considera que el encuentro tendrá un efecto anímico para los fieles y para el propio pontífice, quien regresará a un país donde desarrolló una parte fundamental de su trayectoria religiosa. En su opinión, León XIV vivirá con especial entusiasmo los encuentros multitudinarios, pues recuerda que, aunque es una persona reservada en el trato cotidiano, disfruta de la cercanía con grupos numerosos y de las expresiones de fe del pueblo.
Cuando se le pregunta qué le gustaría que el Papa encontrara en el Perú, el sacerdote responde con una referencia al lema episcopal de León XIV: «In Illo uno unum», expresión latina que puede traducirse como «En aquel que es uno, nosotros, siendo muchos, somos uno».
La frase, inspirada en san Agustín, resume el deseo de que el pontífice encuentre una Iglesia unida, capaz de caminar en fraternidad y superar sus divisiones.
La visita de León XIV al Perú se realizará del 11 al 16 de noviembre de 2026, con actividades en Lima, Callao, Chiclayo, Santa Cruz de Succhabamba, Zaña, Cusco y Pucallpa. Para el padre Hugo Gabriel Sánchez, sin embargo, el significado de esos días puede expresarse de una manera más sencilla: será la oportunidad de recibir nuevamente en casa a un amigo que, pese a las responsabilidades de su nuevo ministerio, conserva un vínculo profundo con la tierra y las personas que marcaron su camino.


