En el Día del Ferrocarrilero, México conmemora la hazaña de Jesús García Corona mientras avanza una nueva etapa de expansión ferroviaria. El país cuenta con servicios de pasajeros en operación, cuatro grandes proyectos en construcción y nueve corredores adicionales en distintas fases de planeación.
El ferrocarril vuelve a ocupar un lugar relevante en la agenda de infraestructura de México. Después de varias décadas en las que el transporte ferroviario de pasajeros perdió presencia frente al automóvil y los autobuses, el Gobierno federal impulsa una estrategia para recuperar rutas, conectar ciudades y ampliar las alternativas de movilidad entre distintas regiones del país.
La conmemoración del Día del Ferrocarrilero, cada 7 de noviembre, adquiere así un significado particular en 2026. No se trata únicamente de recordar la historia de quienes trabajaron sobre las vías, sino también de observar cómo el país intenta recuperar una infraestructura que durante buena parte del siglo XX fue fundamental para su integración territorial y económica.
De acuerdo con el Programa Institucional de la Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (ATTRAPI) 2026-2030, publicado por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), la estrategia federal contempla 13 proyectos ferroviarios de pasajeros y plantea desarrollar más de 3,000 kilómetros de vías. Sin embargo, es importante distinguir entre los servicios que ya funcionan, las obras en ejecución y los corredores que todavía se encuentran en etapas de planeación.
Los trenes de pasajeros que ya funcionan en México
La red ferroviaria mexicana de pasajeros combina servicios de transporte cotidiano, conexiones interurbanas y recorridos turísticos. Aunque sus características y alcances son distintos, todos forman parte de una oferta que ha comenzado a diversificarse.
Entre los servicios más representativos se encuentran los siguientes:
Tren Maya. Conecta cinco estados del sureste: Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo. Su infraestructura comprende 1,554 kilómetros de vías, distribuidos en siete tramos y 34 estaciones para pasajeros. Además de facilitar los desplazamientos regionales, busca fortalecer la actividad turística y acercar comunidades y destinos que anteriormente dependían principalmente del transporte carretero.
Su crecimiento también puede observarse en el número de usuarios. Según información presentada por la Secretaría de Turismo el 30 de octubre de 2026, el sistema alcanzó los tres millones de pasajeros transportados desde el inicio de sus operaciones, en diciembre de 2023. La cifra refleja una expansión gradual de su utilización, aunque todavía será necesario evaluar su sostenibilidad financiera y su impacto efectivo en la movilidad regional.
Tren Interurbano México-Toluca, El Insurgente. Desde el 2 de febrero de 2026 opera en su recorrido completo entre Zinacantepec, en el Estado de México, y Observatorio, en la Ciudad de México. Sus aproximadamente 58 kilómetros permiten conectar ambas zonas metropolitanas en alrededor de una hora, con una alternativa que busca reducir los tiempos de traslado y la presión sobre las carreteras.
La apertura del tramo Santa Fe-Observatorio representó un paso importante para completar este proyecto, cuya construcción se prolongó durante varios años. También permite enlazar el sistema con otros medios de transporte de la capital, aunque la integración de las conexiones metropolitanas seguirá siendo determinante para aprovechar plenamente su capacidad.
Tren Suburbano del Valle de México. Este sistema conecta Buenavista, en la Ciudad de México, con Cuautitlán, en el Estado de México. Durante 2026, el Gobierno federal anunció su adquisición y el cambio de denominación a Tren Felipe Ángeles, como parte de la reorganización de los servicios ferroviarios metropolitanos.
Tren Felipe Ángeles. El nombre identifica la nueva etapa del sistema que incorpora la conexión ferroviaria hacia el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA). El 26 de abril de 2026 se inauguró el tramo Lechería-AIFA, una extensión que busca facilitar los traslados hacia la terminal aérea y mejorar su conexión con la zona metropolitana. Es importante no confundir este servicio con el proyecto AIFA-Pachuca, que corresponde a una ruta distinta y todavía se encuentra en construcción.
Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Forma parte del Corredor Interoceánico y contempla servicios de pasajeros y transporte de mercancías. Su importancia estratégica radica en la conexión entre los puertos de Salina Cruz, Oaxaca, y Coatzacoalcos, Veracruz, además de su vinculación con el desarrollo económico del sureste. Su operación debe entenderse dentro de un proyecto logístico más amplio, no exclusivamente como un servicio de transporte turístico o regional.
Chepe Express. Es uno de los recorridos ferroviarios turísticos más conocidos del país. Conecta Los Mochis, Sinaloa, con Creel, Chihuahua, y atraviesa paisajes de la Sierra Tarahumara y las Barrancas del Cobre. Su atractivo principal consiste en combinar el transporte ferroviario con una experiencia turística que permite apreciar una de las regiones naturales más representativas del norte mexicano.
Tequila Express. Este servicio turístico de Jalisco está vinculado con los recorridos hacia la región tequilera y la promoción de su patrimonio cultural y productivo. Su propuesta forma parte de la oferta de turismo ferroviario, aunque su naturaleza y frecuencia de operación son diferentes de las de los trenes destinados al transporte cotidiano.
Cuatro proyectos ferroviarios avanzan en construcción
La expansión más importante de la red de pasajeros se concentra actualmente en cuatro corredores que buscan conectar el centro y el norte del país. Los avances reportados por la Presidencia de la República el 23 de septiembre de 2026 muestran que las obras se encuentran en diferentes niveles de desarrollo.
| Proyecto | Avance reportado |
|---|---|
| AIFA-Pachuca | 45 % |
| Ciudad de México-Querétaro | 31 % en septiembre; actualizado a 32 % el 31 de octubre |
| Querétaro-Irapuato | 22 % |
| Saltillo-Nuevo Laredo | 10 % |
El proyecto Ciudad de México-Querétaro destaca por su relevancia para la movilidad entre dos centros económicos importantes. Tendrá una longitud aproximada de 230 kilómetros y conectará la estación Buenavista con la capital queretana, atravesando zonas del Estado de México e Hidalgo. Según la supervisión presidencial del 31 de octubre, la obra alcanzó un avance del 32 % y cuenta con el 90 % del derecho de vía. La previsión oficial es que el recorrido pueda realizarse en aproximadamente dos horas.
El corredor Querétaro-Irapuato, por su parte, tendrá una extensión cercana a los 108 kilómetros y permitirá mejorar la conexión ferroviaria entre ciudades de Guanajuato y Querétaro. Su desarrollo resulta especialmente relevante para una región con una intensa actividad industrial, comercial y logística.
En el norte, el proyecto Saltillo-Nuevo Laredo contempla alrededor de 396 kilómetros de vía. Su objetivo es fortalecer la conexión entre Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, con posibilidades de mejorar la movilidad de personas y la integración de los principales centros urbanos de la región.
Finalmente, el tren AIFA-Pachuca busca ampliar la conexión ferroviaria hacia Hidalgo y facilitar el desplazamiento entre el aeropuerto y las localidades de su zona de influencia. Aunque comparte parte de la estrategia de conectividad metropolitana con el Tren Felipe Ángeles, se trata de una obra independiente.
Nueve corredores más forman parte de la estrategia ferroviaria
La expansión proyectada no termina con las cuatro obras actualmente en construcción. El programa institucional de ATTRAPI contempla otros nueve corredores que buscan extender la red hacia el occidente y el norte del territorio nacional.
Las rutas consideradas son Querétaro-San Luis Potosí, San Luis Potosí-Saltillo, Irapuato-Guadalajara, Guadalajara-Tepic, Tepic-Mazatlán, Mazatlán-Los Mochis, Los Mochis-Guaymas, Guaymas-Hermosillo y Hermosillo-Nogales.
En conjunto, estos corredores dibujan una estrategia de integración territorial que pretende conectar ciudades industriales, zonas metropolitanas, regiones agrícolas y puntos fronterizos. No obstante, su inclusión en el programa federal no significa que todas las obras tengan presupuesto definitivo, contratos de construcción o fechas confirmadas de inauguración.
Esta distinción es fundamental para dimensionar el alcance real del proyecto. La planeación de una ruta constituye apenas una primera etapa; después deben resolverse los estudios técnicos, la adquisición o liberación del derecho de vía, el financiamiento, la contratación de obras y la instalación de los sistemas necesarios para garantizar una operación segura.
2027, el primer horizonte para las nuevas conexiones
La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que el Gobierno federal contempla iniciar operaciones de los trenes AIFA-Pachuca y Ciudad de México-Querétaro durante 2027. Se trata de una meta relevante, aunque su cumplimiento dependerá de que las obras concluyan, se instalen los sistemas ferroviarios y se realicen las pruebas técnicas y de seguridad correspondientes.
El reto no consiste solamente en construir kilómetros de vías. Para que estos proyectos se conviertan en alternativas reales de movilidad, también será necesario garantizar frecuencias adecuadas, tarifas competitivas, estaciones accesibles y conexiones eficientes con los sistemas de transporte urbano. De poco serviría reducir el tiempo de traslado entre dos ciudades si los pasajeros enfrentan dificultades para llegar a las estaciones o continuar su recorrido.
Además, la recuperación del transporte ferroviario debe evaluarse desde una perspectiva económica y social. Una red bien integrada puede reducir la saturación carretera, facilitar los desplazamientos laborales, impulsar el turismo y fortalecer la actividad productiva de las regiones. Sin embargo, también exige inversiones sostenidas, mantenimiento especializado y una planeación que considere la demanda efectiva de pasajeros.
Jesús García Corona, el origen de la conmemoración
El 7 de noviembre también es una fecha de memoria histórica. En 1907, Jesús García Corona, trabajador ferroviario conocido como el Héroe de Nacozari, sacrificó su vida para evitar una tragedia en Sonora.
Ese día, una locomotora que transportaba explosivos comenzó a incendiarse cerca de la población de Nacozari. Al advertir el peligro, García Corona decidió conducir el tren lejos de la zona habitada para impedir que la explosión alcanzara a sus habitantes. La locomotora estalló a cierta distancia del poblado y el maquinista perdió la vida.
La Secretaría de la Defensa Nacional recuerda que su acción evitó una tragedia de mayores dimensiones. Desde 1944, el 7 de noviembre se conmemora oficialmente el Día del Ferrocarrilero, en reconocimiento a su hazaña y a la labor de los trabajadores que han sostenido la actividad ferroviaria en México.
A 119 años de aquel acontecimiento, el país se encuentra ante una nueva etapa para sus ferrocarriles. La recuperación de los trenes de pasajeros representa una oportunidad para transformar la movilidad y fortalecer la conectividad nacional, pero también implica una responsabilidad: convertir los anuncios y las inversiones en servicios eficientes, seguros y accesibles para la población.
El verdadero éxito de esta nueva política ferroviaria no se medirá únicamente por los kilómetros construidos, sino por la capacidad de los trenes para mejorar la vida cotidiana de millones de personas y contribuir al desarrollo equilibrado de las regiones.


