Una década después de su muerte, la música de Juan Gabriel volvió a reunir a admiradores, imitadores y mariachis en Garibaldi, mientras distintos homenajes confirman que su legado permanece vivo entre varias generaciones.
Ciudad de México volvió a cantarle a Juan Gabriel. A diez años de la muerte de Alberto Aguilera Valadez, la Plaza Garibaldi se convirtió nuevamente en escenario de recuerdos, canciones y muestras de afecto hacia uno de los artistas más reconocidos de la música popular mexicana.
Frente a la estatua dedicada al llamado Divo de Juárez, admiradores, mariachis e imitadores participaron en una serenata colectiva que combinó nostalgia y celebración. También se realizó una misa en memoria del cantante, fallecido el 28 de agosto de 2016 en Santa Mónica, California, a los 66 años.
Entre los participantes estuvo Jaime Varela, creador del espectáculo El Divo Siempre Vivo, quien interpretó Se me olvidó otra vez. De acuerdo con declaraciones recogidas por la Agencia EFE, Varela comenzó a recrear el espectáculo de Juan Gabriel en 1988 y posteriormente trabajó durante siete años como integrante de sus coros. Para él, continuar interpretando sus canciones representa una manera de mantener vigente la obra del compositor.
Y es que la ausencia física del artista no ha significado el silencio de sus canciones. Por el contrario, una de las características más llamativas de este aniversario es la presencia de jóvenes que conocieron su música a través de sus padres y abuelos.
La admiradora Viridiana Pichardo, de 29 años, explicó a EFE que descubrió a Juan Gabriel principalmente por influencia de su madre. Su testimonio refleja un fenómeno que ayuda a entender la permanencia del artista: sus canciones no dependen únicamente de la nostalgia de quienes lo escucharon durante su época de mayor popularidad, sino que continúan transmitiéndose dentro de las familias.
La dimensión de esa obra también ha sido reconocida por instituciones públicas. La Lotería Nacional señaló, con motivo del décimo aniversario luctuoso, que Juan Gabriel dejó más de mil 800 composiciones, muchas de ellas interpretadas posteriormente por otros artistas. La institución destacó canciones como Amor eterno, Querida y Hasta que te conocí como parte de una obra que permanece en la memoria colectiva.
El homenaje oficial no quedó limitado a una fecha simbólica. La Lotería Nacional dedicó su Sorteo Superior número 2896 al cantante y emitió una colección conmemorativa con su imagen. Correos de México, por su parte, puso en circulación dos estampillas dedicadas al décimo aniversario de su fallecimiento, como reconocimiento a su trayectoria como compositor e intérprete.
La celebración también alcanzó a Ciudad Juárez, lugar con el que Juan Gabriel construyó una estrecha relación desde su juventud y que terminó incorporando el nombre del artista a su propia identidad cultural. El Ayuntamiento de Juárez organizó durante agosto el festival Juárez Juangabrielísimo 2026, con actividades destinadas a recordar al cantante y acercar su historia a las nuevas generaciones.
En Garibaldi, esa memoria adquirió un tono particularmente cercano. Martha Débora González, presidenta del club de admiradoras Las Viudas de Juan Gabriel, explicó que sus integrantes regresan a la plaza dos veces al año: el 7 de enero, fecha de nacimiento del artista, y el 28 de agosto, aniversario de su muerte.
La costumbre dice mucho. Hay artistas que permanecen en los archivos, en las fotografías o en las listas de reproducción; Juan Gabriel, en cambio, sigue apareciendo en reuniones familiares, serenatas, celebraciones y homenajes populares. Su música todavía sirve para recordar a alguien, acompañar una despedida o simplemente cantar a todo pulmón una canción conocida.
La compositora Abiram Santa Fe también participó en la jornada con una canción dedicada al Divo de Juárez. Su vínculo con ese repertorio comenzó desde la infancia, al crecer en una familia relacionada con la música y los espectáculos de imitación de Juan Gabriel.
La Agencia EFE recogió una frase de Santa Fe que resume el espíritu de estos homenajes: si Juan Gabriel dejó tantas canciones, también era posible responderle con una canción de agradecimiento. Esa idea parece sencilla, pero explica buena parte del fenómeno que se repite una década después de su muerte: los admiradores no solamente recuerdan al artista, también continúan creando alrededor de su obra.
El Gobierno de México también ha presentado este aniversario como una oportunidad para preservar su memoria. Correos de México lo describió como una figura fundamental de la música popular mexicana, mientras que autoridades de Michoacán han reivindicado sus raíces en Parácuaro, donde nació Alberto Aguilera Valadez el 7 de enero de 1950.
Diez años después, el tiempo no ha borrado la voz de Juan Gabriel. La ha convertido, más bien, en una especie de patrimonio sentimental que pasa de una generación a otra. En una época marcada por canciones que aparecen y desaparecen con rapidez, su repertorio conserva algo difícil de fabricar: la capacidad de reunir a desconocidos alrededor de una misma melodía.
Quizá por eso, en el aniversario de su muerte, México no respondió solamente con silencio. Respondió como mejor sabe hacerlo cuando quiere recordar a uno de los suyos: cantando.


