Donald Trump aceptó la invitación del PGA Tour para ser presidente honorario de la Presidents Cup 2026, un torneo que reunirá en Chicago a las principales figuras del golf estadounidense y del equipo internacional.
Donald Trump volverá a ocupar un papel ceremonial en uno de los principales acontecimientos del golf internacional. El presidente de Estados Unidos aceptó la invitación del PGA Tour para ejercer como presidente honorario de la Presidents Cup, que se disputará del 22 al 27 de septiembre en el Medinah Country Club, en las afueras de Chicago.
La designación fue anunciada este sábado por el PGA Tour y confirmada por Trump a través de su red social Truth Social. Será la segunda ocasión en que el mandatario estadounidense desempeñe este cargo dentro de la competición, después de haberlo hecho en la edición de 2017, celebrada en Liberty National, Nueva Jersey.
El presidente del PGA Tour, Brian Rolapp, agradeció a Trump por aceptar la invitación y destacó que la Presidents Cup mantiene una tradición de involucrar a líderes políticos de distintos países y corrientes. Según explicó la organización, su participación busca contribuir a proyectar el torneo en el ámbito internacional y reforzar el carácter integrador que el golf pretende darle al encuentro.
La presencia de Trump no es, por tanto, un hecho completamente nuevo. La Presidents Cup ha contado a lo largo de su historia con figuras como Barack Obama, George W. Bush, Bill Clinton, Joe Biden y otros jefes de Estado y de Gobierno en el papel de presidente honorario. Trump se convirtió en presidente honorario por primera vez en 2017 y ahora regresará al puesto nueve años después.
Un torneo con una rivalidad particular
La Presidents Cup se celebra cada dos años y enfrenta a un equipo de Estados Unidos contra una selección internacional integrada por jugadores de países no europeos. En ese sentido, funciona como el equivalente estadounidense-internacional de la Ryder Cup, aunque esta última enfrenta a Estados Unidos y Europa.
La edición de 2026 tendrá como escenario el histórico Medinah Country Club, situado aproximadamente a 40 kilómetros del centro de Chicago. El campo número 3 será sede por primera vez de la Presidents Cup, aunque ya ha recibido algunos de los torneos más importantes del golf profesional, entre ellos el PGA Championship y el US Open.
El equipo estadounidense será dirigido por Brandt Snedeker, quien debutará como capitán. En el otro lado estará el australiano Geoff Ogilvy, encargado de intentar romper una larga racha desfavorable para la escuadra internacional.
Y es que los números explican la dimensión del desafío. De acuerdo con el PGA Tour, Estados Unidos ha ganado 13 de las 15 ediciones anteriores. El único triunfo internacional se produjo en 1998, en Melbourne, mientras que la edición de 2003 terminó con un histórico empate 17-17 en Sudáfrica.
La estadística también muestra otro dato contundente: el equipo internacional nunca ha conseguido ganar la Presidents Cup en territorio estadounidense.
Scheffler encabeza a Estados Unidos
La escuadra estadounidense llegará encabezada por Scottie Scheffler, uno de los grandes referentes del golf mundial. El equipo también contará con figuras como Wyndham Clark, Cameron Young, Sam Burns, Russell Henley y Collin Morikawa, de acuerdo con la información oficial disponible sobre la competición.
Del lado internacional, la conformación definitiva del equipo avanzará conforme concluya el proceso de clasificación. Geoff Ogilvy tendrá la responsabilidad de combinar experiencia y talento para tratar de conseguir una victoria que se le ha negado a esta selección desde finales de los años noventa.
La competencia tendrá además un atractivo especial por su formato. Los 24 jugadores se dividen en dos equipos de 12 y disputan diferentes modalidades de match play durante cuatro jornadas, hasta llegar a los enfrentamientos individuales del domingo. No se trata simplemente de reunir a los mejores jugadores; también pesa la estrategia de los capitanes y la capacidad de los golfistas para responder bajo presión.
La elección de Trump vuelve a colocar una figura política de enorme exposición internacional alrededor de un acontecimiento deportivo que históricamente ha utilizado este tipo de nombramientos como parte de su protocolo. Su papel será principalmente ceremonial, mientras que las decisiones deportivas quedarán en manos de los capitanes y los propios jugadores.
La Presidents Cup de Chicago tendrá así un ingrediente adicional antes incluso de que comience la competencia. Con Trump como presidente honorario, Estados Unidos buscando ampliar su dominio histórico y el equipo internacional intentando conseguir por primera vez un triunfo en suelo estadounidense, Medinah será escenario de una batalla deportiva que promete atraer atención mucho más allá de los aficionados al golf.


