Han Hak-ja, líder de la Iglesia de la Unificación, fue condenada a dos años de prisión por un tribunal de Seúl tras ser declarada culpable de delitos relacionados con financiamiento político y sobornos destinados a conseguir influencia durante el gobierno del expresidente Yoon Suk Yeol.
La justicia surcoreana dio este lunes un nuevo golpe a la cúpula de la Iglesia de la Unificación. Han Hak-ja, de 83 años, recibió una condena de dos años de prisión por su participación en operaciones destinadas a obtener influencia política mediante dinero y artículos de lujo, en un caso que también involucró a Kim Keon Hee, esposa del expresidente Yoon Suk Yeol.
El Tribunal Central del Distrito de Seúl consideró probados varios de los principales cargos presentados contra la dirigente religiosa. Según la agencia Yonhap, la sentencia contempla un año por violaciones a la legislación de financiamiento político y otro por delitos relacionados con sobornos y otras conductas ilícitas.
La investigación se centró, entre otros hechos, en la entrega de 100 millones de wones a Kweon Seong-dong, entonces legislador del Partido del Poder Popular, con el propósito de conseguir apoyo para la organización religiosa. El tribunal consideró que el dinero buscaba favorecer los intereses de la Iglesia de la Unificación ante el gobierno de Yoon.
El segundo episodio que adquirió especial notoriedad fue la entrega de artículos de lujo a Kim Keon Hee a través de un intermediario. De acuerdo con la investigación y con la sentencia difundida por Yonhap, entre los objetos figuraban un collar de alto valor y un bolso de Chanel, entregados en 2022 mientras Yoon todavía ocupaba la presidencia.
La justicia determinó que esos regalos estaban vinculados con peticiones relacionadas con los intereses de la iglesia. Reuters informó que el tribunal consideró que Han buscaba aprovechar el poder económico de la organización para ampliar su influencia política y conseguir respaldo para sus posiciones.
La condena es considerablemente inferior a la solicitada por los fiscales. El equipo del fiscal especial había pedido una pena de 13 años de prisión para Han, quien negó las acusaciones y sostuvo que no tenía interés en intervenir en política.
La defensa de la dirigente también sostuvo que las personas que actuaron en su nombre lo hicieron sin que ella conociera sus objetivos ilegales. La Iglesia de la Unificación anunció que apelará el fallo y rechazó la conclusión judicial de que Han hubiera ordenado o aprobado las operaciones cuestionadas.
La organización emitió un comunicado en el que, según informó AFP, afirmó que no puede aceptar que la justicia haya determinado que Han conocía y aprobaba el propósito ilícito de las acciones. La postura anticipa una nueva batalla judicial en torno a la responsabilidad de la dirigente.
El estado de salud de Han también ha tenido un papel relevante durante el proceso. La líder religiosa llegó al tribunal en silla de ruedas, con ropa hospitalaria y una mascarilla quirúrgica. Desde su detención en 2025 ha alternado su permanencia en un centro de detención con ingresos hospitalarios.
La sentencia no implica, por ahora, un ingreso inmediato en prisión. Reuters señaló que Han se encontraba bajo una suspensión temporal de su detención por motivos de salud. La organización religiosa indicó que su situación médica será considerada por sus abogados al decidir los siguientes pasos legales.
El caso ha colocado nuevamente bajo el foco a una organización que durante décadas ha mantenido una relación polémica con la política y los negocios. Fundada en 1954 por Sun Myung Moon, esposo de Han, la Iglesia de la Unificación alcanzó notoriedad internacional por sus ceremonias de matrimonios colectivos y por haber construido una extensa red empresarial.
Tras la muerte de Moon en 2012, Han asumió el liderazgo de la organización y pasó a ser considerada por sus seguidores como la «Verdadera Madre». Su influencia dentro del movimiento se mantuvo durante años, hasta que las investigaciones sobre sus vínculos políticos desembocaron en su arresto en septiembre de 2025.
La dimensión internacional de la organización también ha generado controversias. En Japón, la Iglesia de la Unificación quedó bajo un escrutinio particularmente intenso después del asesinato del ex primer ministro Shinzo Abe en 2022. El autor del atentado señaló a la organización por los problemas económicos que, según su versión, había sufrido su familia.
En Corea del Sur, el proceso contra Han forma parte de una investigación más amplia sobre las relaciones entre la organización religiosa y figuras políticas. Varios de sus colaboradores también han sido procesados. Yonhap informó que el exresponsable mundial de la iglesia, Yoon Young-ho, recibió una condena de seis meses de prisión, mientras otros implicados obtuvieron penas suspendidas.
El fallo también llega después de que Kim Keon Hee fuera condenada a cuatro años de prisión en apelación por delitos relacionados con corrupción y manipulación. Su caso se encuentra vinculado al mismo entramado de acusaciones sobre regalos, favores e influencia política.
La sentencia contra Han, por tanto, no es un episodio aislado. Forma parte de una investigación que ha expuesto la estrecha relación que durante años mantuvieron determinados sectores religiosos, empresariales y políticos en Corea del Sur. Y es precisamente esa mezcla la que ha convertido el proceso en un asunto de gran sensibilidad pública.
El tribunal también consideró relevante la posición que ocupaba Han dentro de la organización. Según informó Yonhap, los jueces concluyeron que, por encontrarse en la cúspide de la Iglesia de la Unificación y por su papel dentro de ella, era inevitable imponer una pena de prisión.
La líder religiosa mantiene su inocencia y la organización prepara la apelación. Mientras tanto, el fallo deja abierta una pregunta de mayor alcance: hasta dónde puede llegar la responsabilidad de los dirigentes de grandes organizaciones cuando colaboradores y subordinados utilizan recursos institucionales para buscar influencia política.
La respuesta definitiva todavía no está escrita. La sentencia corresponde a la primera instancia y el proceso continuará con los recursos correspondientes. Por ahora, la caída judicial de Han Hak-ja representa uno de los episodios más delicados de la historia reciente de la Iglesia de la Unificación y vuelve a poner bajo escrutinio sus vínculos con el poder político surcoreano.


