Un artefacto explosivo colocado en un automóvil detonó frente a la comandancia de la Policía Municipal de Ojocaliente, Zacatecas, y dejó al menos siete personas heridas, además de daños en viviendas, comercios, vehículos y las propias instalaciones policiales.
La noche del domingo 30 de agosto, un fuerte estruendo interrumpió las actividades que se desarrollaban en el centro de Ojocaliente, Zacatecas. Un automóvil que contenía un artefacto explosivo fue colocado en las inmediaciones de la comandancia de la Policía Municipal y posteriormente detonó, provocando daños materiales y dejando personas heridas.
El secretario general de Gobierno de Zacatecas, Rodrigo Reyes Mugüerza, informó inicialmente que seis civiles resultaron lesionados y que recibían atención médica. Posteriormente, reportes de medios locales confirmaron también que una elemento de la Policía Municipal resultó herida, con lo que el saldo reportado ascendió a siete personas lesionadas.
La precisión es importante porque durante las primeras horas circularon versiones diferentes sobre la mecánica del ataque. En un primer reporte se indicó que el artefacto habría sido arrojado desde un vehículo en movimiento. Más tarde, el propio gobierno estatal señaló que, de acuerdo con la información actualizada de la Secretaría de Seguridad Pública, el explosivo había sido colocado en un automóvil particular.
La detonación ocurrió poco antes de las ocho de la noche, cuando el municipio se encontraba en medio de las celebraciones de su feria regional. La explosión generó una columna de fuego visible desde distintos puntos de la cabecera municipal y provocó momentos de alarma entre habitantes y visitantes.
De acuerdo con información difundida por NTR Zacatecas y Aristegui Noticias, 11 vehículos particulares y dos patrullas resultaron afectados. También se reportaron daños en la comandancia, viviendas y establecimientos cercanos a la zona de la explosión.
La dimensión de los daños obligó a desplegar un operativo de seguridad en el área. Personal militar especializado en manejo de explosivos acudió para inspeccionar el sitio y descartar la presencia de otros artefactos que pudieran representar un riesgo para la población.
Las autoridades estatales aseguraron que la situación estaba bajo control y anunciaron el reforzamiento de la vigilancia para localizar a los responsables. Hasta las primeras horas de este lunes no se había informado oficialmente sobre personas detenidas por el ataque.
La agresión tuvo además consecuencias inmediatas para la vida cotidiana de Ojocaliente. El gobierno municipal decidió suspender el inicio de clases previsto para este lunes, correspondiente al comienzo del ciclo escolar 2026-2027. También fueron canceladas actividades de la Feria Regional de Ojocaliente y otras labores administrativas.
El alcalde Juan Manuel Zambrano justificó las medidas como una acción preventiva para proteger a habitantes y visitantes. En una localidad que se preparaba para una jornada festiva, la explosión cambió en cuestión de minutos el ambiente de celebración por un escenario de emergencia y vigilancia.
El ataque no aparece como un hecho aislado. Diversos medios locales y nacionales coinciden en que se trata del tercer episodio con explosivos registrado en menos de una semana contra corporaciones o instalaciones relacionadas con la seguridad en el sur de Zacatecas.
El 27 de agosto, dos policías estatales de la Fuerza de Reacción Inmediata de Zacatecas resultaron heridos por artefactos explosivos en la carretera federal 54, a la altura de Tabasco. Después de esa agresión fueron localizados otros dispositivos que tuvieron que ser neutralizados por las autoridades.
Un día después, el 30 de agosto, otro ataque con explosivos ocurrió en la carretera estatal 43, en la zona limítrofe entre Villa García, Zacatecas, y Asientos, Aguascalientes. El incidente dejó heridos a un policía estatal y a una mujer que viajaba en un vehículo particular, según reportes periodísticos.
La sucesión de ataques ha encendido las alertas de las autoridades. El fiscal general de Justicia de Zacatecas, Cristian Paul Camacho Osnaya, había reconocido días antes que el uso creciente de explosivos improvisados en agresiones contra fuerzas de seguridad ya era considerado un asunto de interés para el gabinete de seguridad nacional.
La preocupación no se limita al poder destructivo de los artefactos. Su utilización introduce un elemento distinto en la violencia criminal de la región, porque permite atacar instalaciones, vehículos y personal de seguridad sin recurrir necesariamente a un enfrentamiento directo.
Las autoridades ya habían realizado operativos relacionados con la fabricación y utilización de explosivos. El 25 de julio fueron ejecutadas seis órdenes de cateo en Tabasco, donde fueron detenidas cinco personas y se localizaron más de 350 kilogramos de pólvora y materiales relacionados con explosivos improvisados, según información difundida por autoridades estatales y retomada por medios locales.
Zacatecas enfrenta desde hace años una disputa territorial entre organizaciones criminales debido, entre otros factores, a su posición geográfica. El estado conecta distintas regiones del país y cuenta con rutas estratégicas para el traslado de mercancías y drogas, lo que ha convertido varios de sus municipios en zonas de interés para grupos delictivos.
La violencia había mostrado señales de descenso respecto de los años más críticos, pero durante los últimos meses se han registrado episodios que han vuelto a generar preocupación. Entre ellos destaca el hallazgo, en julio, de cinco personas asesinadas y colgadas de un puente en la comunidad de Pozo de Gamboa, en el municipio de Morelos, un hecho que volvió a colocar la violencia criminal del estado en el centro de la atención nacional.
En ese contexto, el ataque contra la comandancia de Ojocaliente adquiere una relevancia mayor. No se trató solamente de una explosión que ocasionó daños materiales: ocurrió frente a una instalación policial y en un momento en que una parte importante de la población se encontraba reunida por las fiestas del municipio.
Por ahora, las investigaciones deberán determinar quién colocó el artefacto, cómo fue activado y cuál era el objetivo concreto de la agresión. También será necesario establecer si existe una relación entre este ataque y los otros incidentes con explosivos registrados recientemente en la región.
El gobierno estatal ha insistido en que la situación está bajo control, pero la cadena de ataques obliga a mantener la cautela. Tres agresiones con explosivos en menos de una semana representan una señal que difícilmente puede considerarse un episodio aislado.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades mantienen presencia reforzada en Ojocaliente y sus principales accesos. Para los habitantes, la suspensión de clases y de actividades festivas refleja hasta qué punto un ataque dirigido contra una comandancia puede alterar, de manera inmediata, la rutina de toda una comunidad.


